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2 ORACIÓN INICIAL Se sugiere colocar al frente del grupo una imagen de Cristo. Frente a ella hacer la oración de San Gregorio de Nacianzo: "¿Qué tiranía es ésta? He llegado a la vida; bien. ¿Por qué entonces no me siento vertiginosamente agitado por las crispadas olas de la vida? La frase que estoy por decir es ciertamente temeraria, pero la diré igualmente: 'si no fuera tuyo, oh Cristo mío, sería víctima de un abuso'. Nacemos, somos disueltos, nos completamos; me duermo, sueño, vigilo, camino; enfermamos, estamos bien, probamos placeres y trabajos; participamos en las estaciones solares y en cuanto produce la tierra, morimos, la carne se pudre. Todo esto es común con los animales, los cuales ciertamente son bien poco estimados, pero con todo no están sometidos a rendición de cuentas. ¿Qué tengo yo más que ellos? Nada, fuera de Dios. Si no fuera tuyo, oh Cristo mío, sería víctima de un abuso". Amén. Canto: “Hazme un instrumento de tu paz”
3 VER CON LOS OJOS DEL PADRE
4 Consideremos algunas de ellas…El tiempo que nos toca vivir nos presenta situaciones que estamos llamados a enfrentar desde una postura de fe. Consideremos algunas de ellas…
5 La depresión y las situaciones que vivimos fácilmente nos pueden llevar a experimentar una vida sin sentido, la cual se acompaña de pesimismo, desilusión, cansancio de vivir, tedio y enfado en la realización de nuestras actividades.
6 Estas mismas situaciones nos pueden llevar a la desesperanza, es decir, caminamos sin objetivos ni ideales, y lo que es peor, caminamos sin ser conscientes del objetivo último de nuestra vida, se apagó la esperanza de "cielos nuevos y tierra nueva", en el dolor y angustia no siempre volteamos al cielo de donde nos viene el auxilio.
7 Muchas veces también nos vemos envueltos en la idolatría de los bienes terrenales, es decir, el dinero, las cosas, las vacaciones, el trabajo, la tecnología (computadora, celular) y la ciencia, los medios de comunicación, las diversiones, todo ello, desplaza a Dios del centro, quita o desaparece a Dios y toma el lugar que a Él corresponde.
8 Otra realidad que nos envuelve es el hedonismo.La palabra hedonismo quiere decir considerar el placer como el único fin de la vida. Esto lleva a encaminar la vida sólo para complacernos, buscamos disfrutar al máximo la vida sin detenernos a pensar si ese placer produce daño en nosotros o en los demás, si tiene un límite, si es necesario equilibrarlo o experimentarlo de manera moderada. Los placeres sin moderación pueden desencadenar en vicios que aprisionan y aplastan nuestra dignidad.
9 Otra situación que nos aqueja es el individualismo.Queremos vivir la vida solos, sin interactuar con los demás ni interesarnos por ellos, en un egoísmo total. Esto se ve reflejado hasta en el estilo actual de viviendas, cotos donde se entra y se sale montado en un coche o vehículo sin siquiera tener contacto visual con el vecino más inmediato.
10 Indudablemente que esto genera soledad, no es raro sentirnos solos en un mundo de gente, en calles transitadas por una gran cantidad de personas que ni siquiera miran quien camina a su lado o a quien encuentran en el camino. Otro lugar donde se ve reflejado el individualismo lo tenemos en los reproductores de música activados con unos audífonos que nos aíslan del entorno social. El Papa Francisco califica este aislamiento individualista con el adjetivo "dañino" (Cf. LS 47).
11 Otra realidad que vivimos es la exclusión, es decir, aumenta el número de los marginados. Son muchos los que se ven fuera del mundo del estudio, pues quieren continuar sus estudios pero ya no hay opción porque la escuela del estado no da abasto y la particular eleva sus costos.
13 También tenemos un ataque constante a la vida, las redes o estructuras de muerte siguen extendiendo sus nefastos tentáculos hasta llegar a lo más sagrado: el ataque constante a la familia y la colonización ideológica.
14 Esto quiere decir que se viola la célula más básica de la sociedad como es la familia, y se viola lo más sagrado de la persona como es la conciencia. (Los pretendidos matrimonios entre homosexuales van en línea de ataque a la familia; la ideología de género va también en esta línea de colonización ideológica).
15 El Papa Francisco, en repetidas ocasiones, ha hablado de la colonización ideológica afirmando que en Europa, en América, en América Latina, en África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas; y una de éstas, lo dijo claramente con ‘nombre y apellido’, es la ideología de género “hoy a los niños se les enseña esto en la escuela: que cada quien puede elegir el sexo.
16 ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que te dan el dinero; son las colonizaciones ideológicas, apoyadas también por países muy influyentes y esto es terrible”.
17 El Papa Francisco llama “colonización ideológica” a la imposición de ideas extranjeras en una cultura, y dice que a veces viene atada a asistencia financiera. Él dice que es una colonización ideológica porque toman la necesidad de un pueblo o la oportunidad de entrar y hacerse fuertes, (con libros de texto) para niños.
18 En la práctica, en los países de América Latina y de África se ha dado una tendencia a aprobar leyes e iniciativas para el pueblo pero sin el pueblo, impulsadas por una minoría que regula y pretende cambiar la concepción de matrimonio.
19 Finalmente tenemos otra realidad: el "gemido de la hermana tierra“ (Laudato si, 53), la naturaleza amenazada, descrita así por el Papa Francisco: "…nuestra casa común es también como una hermana […] y como una madre que nos acoge entre sus brazos. […] Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.
20 Hemos pensado que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. […]Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra…." (Laudato si, 1. 2.).
21 JUZGAR CON LOS CRITERIOS DEL HIJO
22 Ef. 4, 17-32: “Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza. Los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. Pero no es éste el Cristo que vosotros habéis aprendido, si es que habéis oído hablar de él y en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús, despójense del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias. Renueven el espíritu de vuestra mente, revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.
23 Por tanto, desechando la mentira, hablen con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. Si se enojan, no pequen; no se ponga el sol mientras estén airados, ni den ocasión al Diablo. El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos, haciendo algo útil para que pueda hacer partícipe al que se halle en necesidad. No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen. No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros. Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo”.
24 Esta moral tiene su fundamento en Cristo.En este texto el apóstol Pablo nos presenta la exigencia moral del cristiano. Esta moral tiene su fundamento en Cristo. Pablo, al hablarnos de la vida nueva en Cristo, contrapone la vida del pecado del mundo pagano a la vida virtuosa que debería llevar el cristiano. La vida del pecado era debida a la ignorancia y dureza de corazón que hacen perder la sensibilidad por lo verdadero y lo bello.
25 En cambio, la vida a la que el cristiano está llamado viene exigida por el evangelio, aporta nueva luz al entendimiento, y da fortaleza a la voluntad. Esta es la diferencia entre el hombre viejo y el hombre nuevo. El hombre viejo vive en pecado, bajo la acción de la concupiscencia de la carne, de la codicia, de la ira, de la maldad. El hombre nuevo es el hombre interior (Cf. Ef. 3, 16), creado a imagen de Dios, regenerado por Cristo, que bajo la acción del Espíritu Santo adopta una nueva manera de pensar y de actuar que se manifiesta en obras de bondad y de misericordia, de humildad y mansedumbre, de pureza y de amor.
26 Estas dos expresiones ("hombre viejo" y "hombre nuevo") están inspiradas en el simbolismo del bautismo, con su doble rito de inmersión y emersión, doble rito que está señalando nuestra muerte a la antigua vida de pecado y nuestra resurrección a la nueva vida de gracia comunicada por Cristo (Cf. Rom. 6, 3-11).
27 Esto ya se ha realizado inicial y radicalmente en el bautismo.Pero a decir verdad, despojarse cada vez más del hombre viejo y revestirse del hombre nuevo es una tarea que el cristiano tiene que ir realizando y perfeccionando cada día. Para ello contamos con la fuerza del Espíritu Santo. Según nos dejemos seducir por el atractivo de las concupiscencias o por la acción del Espíritu Santo viviremos bajo el estilo del hombre viejo o de hombre nuevo del que habla San Pablo en este trozo de su carta a los Efesios.
28 Toda esta dinámica que pasa del "Hombre Viejo" al "Hombre Nuevo" lo pide la naturaleza misma del cristiano, la cual consiste en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo. De frente a Cristo es donde se inicia ese sujeto nuevo, es de frente a Él donde surge ese individuo al que llamamos discípulo. No podemos ser un hombre nuevo, no podemos tener una moral nueva, no podemos dejar el pecado, si antes no hemos tenido ese encuentro con Cristo, ya lo decía el Papa Benedicto XVI en su primera encíclica: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por en encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (DCE 12).
29 Fue por ese encuentro que los primeros discípulos quedaron fascinados y llenos de estupor ante la excepcionalidad de quien les hablaba, por el modo en que los trataba, correspondiendo con ello al hambre y sed de vida que había en sus corazones. Y fue por esta experiencia de encuentro que aquellos doce hicieron todo un proceso de renuncia a su antiguo modo de pensar y de vivir para iniciar todo un camino nuevo a la luz de las Bienaventuranzas.
30 Los obispos latinoamericanos y del Caribe, reunidos en Aparecida, nos dicen que a Cristo lo podemos encontrar en la fe recibida y vivida en la Iglesia; en la Sagrada Escritura, leída en la Iglesia; en la Sagrada Liturgia, la cual celebra el Misterio Pascual, particularmente en la Eucaristía, (lugar privilegiado de encuentro cotidiano del discípulo con Jesucristo, de aquí deriva la gran importancia del precepto dominical) y en el sacramento de la reconciliación, donde el pecador experimenta de manera singularísima el encuentro con Jesucristo misericordioso; en la oración personal y comunitaria; en la comunidad viva donde late la fe y el amor fraterno; también lo encontramos en los pobres, afligidos y enfermos (Cf. DA ).
31 Una vez que se ha realizado este encuentro con Jesucristo, inicia todo un proceso de conversión, es decir, viene la respuesta de quien ha escuchado al Señor, cree en Él por la acción del Espíritu, y se decide a ir tras Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo, consciente de que morir al pecado se alcanzar la vida. Es aquí donde cobra realidad el "Hombre Nuevo" del que hablaba San Pablo, es aquí donde se nota un cambio radical y muchas veces notorio a simple vista. Y es que impactados por la persona de Cristo podemos descubrir cuán verdaderas son aquellas palabras suyas: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10).
32 El cristiano vive en el mundo, muchas realidades, pero como verdadero discípulo, como hombre nuevo en Cristo, las ilumina y transforma con la fuerza del Evangelio y con la Fuerza del Espíritu Santo. Por eso nos alienta observar cómo Pablo es plenamente consciente de que la vida cristiana no se trata sólo de un impulso inicial, ni de una conversión de una vez para siempre, ni mucho menos de un gesto externo (como a veces se concibe el rito bautismal).
33 No, ser cristiano es tomar una opción por Cristo, esto conlleva una decisión (conversión) de una constante vuelta hacia Dios, esto trae vida, la vida nueva en Cristo, a cada uno de los que vive esta proceso, esto cambia nuestra mentalidad de creyentes y genera una fuente en nuestro obrar cotidiano coherente con nuestro ser de cristianos o discípulos-misioneros, esto genera vida en nuestro alrededor y lleva a una lenta pero constante transformación de nuestro entorno exterior porque antes se ha transformado el entorno interior, se ha renovado el corazón, o mejor dicho, está en constante renovación y ejercicio de ser Hombre Nuevo en Cristo.
34 ACTUAR BAJO EL IMPULSO DEL ESPÍRITU SANTO
35 Es Cristo quien nos empuja a contrarrestar esas realidades de pecado que nos inundan y tienden sus redes entre nosotros. De ahí, desde el misterio pascual de Cristo, resulta que:
36 Ante el sin sentido de la vida Jesús nos revela la vida íntima de Dios en su misterio más elevado, la comunión trinitaria. Es tal el amor de Dios, que hace del hombre, peregrino en este mundo, su morada: “Vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14, 23).
37 Ante la desesperanza de un mundo sin Dios, que sólo ve en la muerte el término definitivo de la existencia, Jesús nos ofrece la resurrección y la vida eterna en la que Dios será todo en todos (Cf. 1 Co 15, 28).
38 Ante la idolatría de los bienes terrenales, Jesús presenta la vida en Dios como valor supremo: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” (Mc 8, 36).
39 Ante el hedonismo, Jesús propone entregar la vida para ganarla, porque “el que ama su vida la pierde" (Jn 12, 25). Es propio del discípulo de Cristo gastar su vida como sal de la tierra y luz del mundo.
40 Ante el individualismo, Jesús convoca a vivir y caminar juntos.La vida cristiana sólo se profundiza y se desarrolla en la comunión fraterna. Ante la despersonalización, Jesús ayuda a construir identidades integradas.
41 A este respecto el Papa Francisco, hablando de los actuales medios de comunicación, nos recuerda: "Esto nos exige un esfuerzo para que esos medios se traduzcan en un nuevo desarrollo cultural de la humanidad y no en un deterioro de su riqueza más profunda. La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental.
42 Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza. Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos.
43 Sin embargo, a veces también nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento" (Laudato si 47).
44 Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano. De su Maestro, el discípulo ha aprendido a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona humana.
45 Ante las estructuras de muerte recordamos que sólo el Señor es autor y dueño de la vida. El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural; en todas las circunstancias y condiciones de su vida. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vida plena. “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Por ello, sana a los enfermos, expulsa los demonios y compromete a los discípulos en la promoción de la dignidad humana y de relaciones sociales fundadas en la justicia.
46 Ante la naturaleza amenazada, Jesús, que conocía el cuidado del Padre por las criaturas que Él alimenta y embellece (Cf. Lc 12, 28), nos convoca a cuidar la tierra para que brinde abrigo y sustento a todos los hombres (Cf. Gn 1, 29; 2, 15).
47 Se pide a los participantes que elijan una de las ocho realidades expuestas. Elegida esta realidad, o alguna otra que no aparezca descrita aquí pero que ellos mismos señalen, ellos mismos sugieran algunas acciones para contrarrestarla, pero que lo hagan a la luz de la Fe en Jesucristo, el cual ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Cf. Jn. 10, 10).
48 Oración final Si gustan pueden apagar las luces del lugar que acoge a los ejercitantes. Previamente colocan una imagen de Cristo iluminada con un reflector, lámpara o veladora, de manera que resalte la imagen de Cristo en la asamblea. Una persona de entre los participantes lee la parte correspondiente al lector, mientras todos responden la frase tomada del evangelio de San Juan. Lector: Bendecimos a Dios Padre por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creación. Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Lector: Bendecimos a Dios Hijo por el don de la fe que nos permite vivir en alianza con Él hasta compartir la vida eterna.
49 Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Lector: Bendecimos a Dios por hacernos hijas e hijos suyos en Cristo, por habernos redimido con el precio de su sangre y por la relación permanente que establece con nosotros, que es fuente de nuestra dignidad absoluta, innegociable e inviolable. Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Lector: Bendecimos al Padre por el don de su Hijo Jesucristo, “rostro humano de Dios y rostro divino del hombre”. Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”
50 Lector: Bendecimos al Padre porque todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, puede llegar a descubrir, en la ley natural escrita en su corazón, el valor sagrado de la vida humana, desde su inicio hasta su término natural, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Lector: Agradecemos a Dios por asociarnos al perfeccionamiento del mundo, dándonos inteligencia y capacidad para amar; por la dignidad, que recibimos también como tarea que debemos proteger, cultivar y promover. Lector: Alabamos a Dios por los hombres y mujeres de nuestra diócesis que, movidos por su fe, han trabajado incansablemente en defensa de la dignidad de la persona humana, especialmente de los pobres y marginados. En su testimonio, llevado hasta la entrega total, resplandece la dignidad del ser humano.
51 Lector: Alabamos a Dios por el don maravilloso de la vida y por quienes la honran y la dignifican al ponerla al servicio de los demás; por el espíritu alegre de nuestros pueblos que aman la música, la danza, la poesía, el arte, el deporte y cultivan una firme esperanza en medio de problemas y luchas. Todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Lector: Alabamos a Dios porque, siendo nosotros pecadores, nos mostró su amor reconciliándonos consigo por la muerte de su Hijo en la cruz. Lector: Alabamos a Dios porque ahora continúa derramando su amor en nosotros por el Espíritu Santo y alimentándonos con la Eucaristía, pan de vida.
52 Canto Final Si tú cansado estáshttps://www.youtube.com/watch?v=yTqy0f8HltE