1 Pablo de Tarso Vida y Obra
2 Las fuentes para estudiar a PabloLos Hechos de los Apóstoles Las Cartas Paulinas
3 Otras fuentes II de Pe 3, Esta es la única cita que encontramos del Corpus Paulinum afuera de las Cartas y de los Hechos Fuera del NT encontramos estas fuentes: Clemente Romano (+101); según él Pablo escribe a los corintios sobre la unidad de la Iglesia bajo la inspiración del Espíritu Santo. Policarpo de Esmirna (+156); escribiendo a los filipenses recuerda que Pablo escribió cartas a la comunidad de Filipo. Esto es un dato muy interesante ya que desde esta fuente se fortalece la idea de que Pablo redactó más de una carta a la comunidad.
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5 De Tarso a Damasco La identidad de Pablo A los pies de GamalielFecha de nacimiento De Tarso Hebreo hijo de hebreo (Fil 3,5-6) Su ambiente vital A los pies de Gamaliel Pablo fariseo Pablo perseguidor
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8 Las hogueras y orgías que acompañaban estas fiestas.Pablo contemplaría las religiones rústicas y primitivas, fuertemente helenizadas; los cultos paganos a Sandán, divinidad de la vegetación. La fiesta de su muerte y resurrección, como símbolo de los ciclos de la naturaleza. Las hogueras y orgías que acompañaban estas fiestas.
9 Sincretismo Religioso y FilosóficoEn sus cartas se conservan cuatro citas de filósofos griegos: 1 Cor 15,33: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (Menandro). Tit 1,12: “Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos” (Epiménides de Cnosos). Hch 17,28a: “En él vivimos, nos movemos y somos” (Arato de Cilicia). Hch 17,28b: “Somos también de su linaje” (Cleanto el estoico).
10 Este cosmopolitismo de Pablo le llevará a decir: “Examinadlo todo y retened lo que es bueno” (1 Tes 5,21). Todo esto le ayudaría a superar la visión nacionalista estrecha de los cuanto de hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo esto tenedlo en cuenta (Fil 4,8).
11 La convivencia estrecha con los gentiles en su ciudad natal le ayudó a Pablo a hacerse todo a todos (1 Cor 9,20). El también habría admirado en sus conciudadanos paganos muchas virtudes, que le ayudarían a superar la visión estrecha judía que despreciaba todo cuanto no era judío: Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, no teniendo ley, son ley a sí mismos (Rm 2,14).
12 Hebreo hijo de hebreo (Fil 3,5-6)El nombre de Saúl, transformado en “Saulo”, consta sólo por los Hechos (Saúl, en 9,4.17; 22,7.13; 26,14; Saulo, en 7,58; 8,1.3; 9, ; 11,25.30; 12,25; 13, ). Encaja perfectamente en un judío de la tribu de Benjamín (a la que pertenecía el rey Saúl), nacido en una familia observante. Los Hechos bastan para suponer que el apóstol no perdió este nombre en el momento de la conversión, pero debió de reservarlo para sus relaciones con los judíos (lo cual no ocurre en las cartas). El nombre de Pablo es el único que nos transmiten las cartas.
13 Es un nombre latino (Paulus, contracción de Paululus), que nos orienta hacia la posible ciudadanía romana del apóstol. Esa condición, repetidamente reivindicada en los Hechos (Hch 16,37; 22,25-29; 23,27; 25,10-12), ha sido mayoritariamente aceptada por los estudiosos.
14 A los pies de Gamaliel Hechos (22,3) habla en términos técnicos de una enseñanza primaria y una enseñanza superior de Pablo en Jerusalén, a los pies del célebre rabino Gamaliel. Gamaliel fue el rabbí más respetado dentro de la escuela de Hillel “con prestigio ante todo el pueblo” (Hch 5,34). El estudio científico de la Ley se realizaba a través de la Halakah (camino) regulaba las normas jurídico- religiosas que debían regir la vida moral del judío observante y la Haggada (narración) conjunto de materiales históricos-narrativos que servía como instrucción para el creyente.
15 De esta relación seguramente aprende el rol de la Ley en la formación de la persona y del fiel judío: establecer la relación entre Dios y el Pueblo, ser un don para Israel, y dirigir toda la vida del verdadero judío.
16 Pablo fariseo SIETE CLASES DE FARISEOSLos «anchos de espalda»: escriben sus acciones sobre la espalda para que los hombres les respeten. Los «rezagados»: con el pretexto de un precepto urgente que cumplir retrasan pagar a los obreros. Los «calculadores»: se dicen que, como tienen ya muchos méritos acumulados, pueden permitirse el lujo de cometer algún delito. Los «ahorradores»: se preguntan qué cosa pueden hacer para aumentar sus méritos. Los «escrupulosos»: se preguntan por los pecados ocultos cometidos para compensarlos con alguna buena acción. Los «fariseos del temor», que actúan como Job. Los «fariseos del amor», que actúan como Abrahán; son los auténticos.
17 Pablo perseguidor Los primeros conflictos entre los estratos de la comunidad de discípulos de Jerusalén pueden ya apreciarse en las discusiones que surgieron sobre el reparto de alimentos (Hch 6,1) y desembocarán en la elección de los diáconos.
18 Los discípulos palestineses Los discípulos los helenistasSe entroncan con los fariseos convertidos a Jesús (tipo Nícodemo), que admiran en él al cumplidor perfecto de la Ley. Se sienten más identificados con los apóstoles, sobre todo con Santiago. Los discípulos los helenistas Son judíos procedentes de la diáspora, que leían la Biblia en griego (los LXX), y tenían un espíritu más abierto y universalista. Serán los primeros en comprender la radical novedad de Jesús, la superación de la alianza mosaica, y la llamada a romper los estrechos moldes nacionalistas judíos para crear una Iglesia universal. Pronto tendrán sus propios líderes escogidos por los apóstoles para crear puentes de diálogo: son los diáconos, sobre todo Esteban y Felipe.
19 El Evento de Damasco Los textos Gal 1,15-17;Hch 9,1-19; 22,3-16; 26,4-18 La interpretación del evento Explicación Naturista Explicación Psicológica Explicación Crítico-Histórica El sentido de los textos Diferencias en los textos
20 1 Saulo, respirando amenazas contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco autorizándolo para llevar presos a Jerusalén a cuantos secuaces del Camino encontrase, hombres y mujeres. 3 Iba de camino, ya cerca de Damasco, cuando de repente lo deslumbró una luz celeste. 4 Cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Contestó: ¿Quién eres, Señor? Le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 6 Ahora levántate, entra en la ciudad y allí te dirán lo que debes hacer. 7 Los acompañantes se detuvieron mudos, pues oían la voz pero no veían a nadie. 8 Saulo se alzó del suelo y, al abrir los ojos, no veía. De la mano lo hicieron entrar en Damasco, 9 donde estuvo tres días, ciego, sin comer ni beber. 10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. En una visión le dijo el Señor: ¡Ananías! Respondió: Aquí me tienes, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Encamínate a la Calle Mayor y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso: lo encontrarás orando. 12 En una visión Saulo contemplaba a un tal Ananías que entraba y le imponía las manos y en ese momento recobraba la vista. 13 Ananías respondió: Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y contar todo el daño que ha hecho a los consagrados de Jerusalén. 14 Ahora está autorizado por los sumos sacerdotes para arrestar a los que invocan tu nombre. 15 Le contestó el Señor: Ve, que ése es mi instrumento elegido para difundir mi nombre entre paganos, reyes e israelitas. 16 Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre. 17 Salió Ananías, entró en la casa y le impuso las manos diciendo: Saulo, hermano, me envía el Señor Jesús, el que se te apareció cuando venías por el camino, para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo. 18 Al instante se le cayeron de los ojos como unas escamas, recobró la vista, se alzó, se bautizó, 19 comió y recobró las fuerzas. Y se quedó unos días con los discípulos de Damasco.
21 1 Hermanos y padres, escuchad mi defensa1 Hermanos y padres, escuchad mi defensa. 2 Al oír que les hablaba en hebreo, se estuvieron más quietos. Él dijo: 3 Soy judío, natural de Tarso de Cilicia, aunque educado en esta ciudad, instruido con toda exactitud en la ley de nuestros antepasados, a los pies de Gamaliel, entusiasta de Dios como todos vosotros lo sois actualmente. 4 Yo perseguí a muerte ese Camino, arrestando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres, 5 como pueden atestiguarlo el sumo sacerdote y el senado en pleno. De ellos recibí carta para los hermanos y me puse en camino hacia Damasco para arrestar a los de allí y conducirlos a Jerusalén para ser castigados. 6 Yendo de camino, cerca ya de Damasco, hacia el mediodía, de repente una luz celeste, intensa, resplandeció en torno a mí. 7 Caí en tierra y escuché una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 8 Contesté: ¿Quién eres, Señor? Contestó: Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues. 9 Los acompañantes veían la luz, pero no oían la voz del que hablaba conmigo. 10 Yo le dije: ¿Qué debo hacer, Señor? Contestó el Señor: Álzate y ve a Damasco; allí te dirán lo que está dispuesto que hagas. 11 Como no veía, deslumbrado por el brillo de aquella luz, los acompañantes me llevaron de la mano y así llegué a Damasco. 12 Un tal Ananías, hombre piadoso y observante de la ley, de buena reputación entre todos los judíos de la ciudad, 13 vino a visitarme, se presentó y me dijo: Hermano Saulo recobra la vista. En aquel momento pude verlo a él. 14 Me dijo: El Dios de nuestros padres te ha destinado a conocer su designio, a ver al Justo y a escuchar directamente su voz; 15 pues serás su testigo ante todo el mundo de lo que has visto y oído. 16 Por tanto no tardes: bautízate y lávate de los pecados invocando su nombre.
22 1 Agripa dijo a Pablo: Puedes hablar en defensa propia1 Agripa dijo a Pablo: Puedes hablar en defensa propia. Pablo, haciendo un gesto con la mano, pronunció su defensa: 2 De todo lo que me acusan los judíos tengo hoy la satisfacción de defenderme ante ti, rey Agripa; 3 especialmente porque eres experto en costumbres y controversias judías. Por lo cual te pido que me escuches con paciencia. 4 Mi vida entera desde mi adolescencia, pasada desde el principio en el seno de mi pueblo, la conocen todos los judíos de Jerusalén. 5 Y, como me conocen desde hace tanto tiempo, pueden dar testimonio de que yo pertenecía a la secta más estricta de nuestra religión: era fariseo. 6 Ahora me están juzgando porque espero en la promesa que Dios hizo a nuestros padres. 7 Y nuestras doce tribus, en su culto noche y día, aguardan impacientes que se cumpla esa promesa. Majestad, de esa esperanza me acusan los judíos. 8 ¿Por qué os ha de parece increíble que Dios resucite a los muertos? 9 En un tiempo yo pensaba que mi deber era combatir con todos los medios el nombre de Jesús Nazareno. 10 Es lo que hice en Jerusalén, con autoridad recibida de los sumos sacerdotes, metiendo en la cárcel a muchos consagrados. Y cuando los condenaban a muerte, yo añadía mi voto. 11 Muchas veces en las sinagogas yo los maltrataba para hacerlos blasfemar; y mi furia creció hasta el punto de perseguirlos en ciudades extranjeras. 12 Viajando en este empeño hacia Damasco, con autoridad y encargo de los sumos sacerdotes, 13 un mediodía nos envolvió a mí y a mis acompañantes una luz celeste más brillante que el sol. 14 Caímos todos a tierra y yo escuché una voz que me decía en hebreo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? De qué te sirve echar coces contra el aguijón. 15 Pregunté: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor respondió: Soy Jesús a quien tú persigues. 16 Ponte en pie; que para esto me he aparecido a ti, para nombrarte servidor y testigo de que me has visto y de lo que te haré ver.
23 15 Pero cuando Dios, quien me apartó desde el vientre materno y me llamó por puro favor, tuvo a bien 16 revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos, inmediatamente, en vez de consultar a hombre alguno 17 o de subir a Jerusalén a visitar a los apóstoles más antiguos que yo, me alejé a Arabia y después volví a Damasco.
24 El primer apostolado Los textos Viaje a Arabia Gal 1,16-24; Hch 9,8-31Diferencia entre Gal 1,16-17 y Hch 9,19b-20 Silencio de los Hechos sobre el viaje a Arabia ¿Dos estancias en Damasco? Súbito – después de pocos días Estancia en Arabia Arabia y los Nabateos Finalidad de viaje Predicación. Teoría de los Padres ¿Un retiro espiritual? Un mensaje de Jerónimo. Predicación en Damasco Gal 1,17c; Hch 9,20 Hch 9,23: transcurridos suficientes días 2 Cor 11,32; Hch 9,23-25
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26 Viaje a Jerusalén Según Gal 1,18, el apóstol tardó tres años en subir a Jerusalén. Unos se preguntan: ¿por qué tardó tanto? ¿por qué tenía que ir? Quizás las dos preguntas tienen la misma respuesta: “subió” a Jerusalén como apóstol, mostrando los resultados de un trabajo y unas persecuciones. En realidad, Pablo citaba los frutos de su trabajo, además de sus visiones, como “prueba” de su apostolado (cf. 1 Cor 9,1 s; 15,9s; 2 Cor 10,13-16).
27 De antemano Pablo sabía que iba “a ver a Pedro”De antemano Pablo sabía que iba “a ver a Pedro”. Que estuviera quince días “con él” (no dice: en el seno de aquella comunidad) no debió de ser decisión de Pablo, sino de Pedro, que le concedió todo ese tiempo.
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29 ¿Qué pasó en este encuentro de 15 días?Lo que en las iglesias de Judea se iba oyendo decir “el que antes nos perseguía ahora evangeliza la fe que antes quería destruir” y glorificaban por ello a Dios (Gal 1, 22s). Seguramente lo que se oía decir que Pablo predicaba y los destinatarios de su predicación. No es difícil que Pablo le hubiera contado a Pedro que Dios le había mostrado a su Hijo para que lo anunciara a los gentiles (cfr. Gal 1,16), y que Pedro aceptara esa decisión de Dios.
30 Tampoco es difícil imaginar que Pedro le contó a Pablo una serie de recuerdos del Maestro. Porque no parece que la ocasión se prestara a hablar sólo del tiempo.
31 En Siria de Cilicia Sobre este punto disponemos sólo de una única información (Gal 1, 21; cfr. Hch 9, 30). Sin embargo, del contexto se desprende que en este caso el trabajo fue coronado por el éxito: se fundó una primera comunidad. Pues la noticia de la actividad del que fue en otro tiempo perseguidor de los cristianos había llegado entonces también a oídos de los cristianos de Judea, para los cuales la persona de Pablo les era desconocida; en consecuencia ellos alabaron a Dios por ese cambio (1, 22-24; cfr. Hch 15, ).
32 ¿Qué sabemos de todo este tiempo?A quien en los Hechos y en las cartas se le da repetidamente el nombre de Bernabé, le trajo de Tarso a Antioquía para trabajar juntos (Hch 11, 25 ss.) Antioquía junto al Orontes, es la capital de Siria, la tercera ciudad entonces de todo el imperio romano, en cuanto a número de habitantes, con medio millón, precedida sólo de Roma y Alejandría, habría jugado ya un importante papel en el cristianismo primitivo.
33 Los comienzos de la comunidad cristiana de allí se remontan a los judeo-cristianos helenistas expulsados de Jerusalén, de los que antes hemos hecho mención y cuya fe en Cristo se diferenciaba de la que profesaba la primitiva comunidad palestinense por su libertad frente a la ley judía.
34 Entre los fundadores de la comunidad antioquena hay que contar al citado Bernabé, judeocristiano helenista originario de Chipre, domiciliado en Jerusalén y provisto de bienes de fortuna, que durante bastante tiempo actuó como misionero, ya sea junto con Pablo, ya independientemente de él. Tenemos derecho a suponer que, junto con los partidarios de Esteban, tuvo que huir de Jerusalén y así llegó a ser misionero.
35 Conclusión Lo importante es notar que entre la visión de Damasco y la vocación misional recibida en Antioquía que dará lugar al primer viaje misional, median 17 largos años. Aquella llamada a ser "vaso de elección", "testigo" que se recibió en Damasco, sólo comenzaría a realizarse diecisiete años después, el día en que "celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: 'Separadme ya a Bernabé y Saulo para la obra a la que los he llamado'. Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron" (Hch 13,2-3).
36 ¿Qué sucedió en estos diecisiete años¿Qué sucedió en estos diecisiete años? Tiempo de germinación de la semilla. Compás de espera del Espíritu Santo. Hubo tiempo de desierto en Arabia, contactos con los apóstoles en Jerusalén informándose sobre la vida del Jesús histórico; pequeñas experiencias apostólicas en Siria y Cilicia, años tranquilos de vida normal en Tarso. Pero durante estos años hay siempre una promesa que aguarda su cumplimiento, una vocación que espera concretarse. En Damasco fue concebido un apóstol; en Antioquía, tras diecisiete años de gestación, éste apóstol es finalmente dado a luz.
37 Los tres grandes viajes misionerosLos textos En las cartas encontramos un testimonio de primera mano del apostolado de Pablo, en cambio en los Hechos hallamos el desarrollo de un itinerario esquemático y teológico. El cuadro histórico-político La figura de Alejandro Magno plantea una unidad política, cultural y religiosa. La máxima expresión de esta unidad está en el concepto de PAX ROMANA, caracterizada por el expansionismo romano, las provincias, entre ellas las impectoriales, las curatoriales y las senatoriales, una administración unificada y una unidad jurídica.
38 Las vías de comunicaciones también unían el territorio del imperio, posibilitaban el intercambio entre las provincias y manifestaba una seguridad relativa. Entre ellas podemos desarrollar: Las vías terrestres: Vía Egnata, la Vía de Éfeso, la Vía Real, la Vía Maris y la Occidental, que recorrían la Palestina. Las vías marítimas: rutas de pequeños cabotajes, bordeando la costa, y las rutas de larga travesía. Entre estas rutas encontramos las del norte, centro (Cilicia) y las del sur (Alejandría-Egipto-Libia). Se podía navegar entre los meses de abril y noviembre, los otros meses el mar estaba clausurado. Todos los viajantes debían pagar el pasaje.
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40 Primer viaje misioneroEl llamado “primer viaje” de Pablo y Bernabé (Hch 13s) tiene, probablemente, una buena base histórica. El apóstol ya había viajado mucho (desde la conversión: Arabia, Damasco, Jerusalén, Siria y Cilicia) antes del llamado “primer viaje”, y volvió a viajar después del tercero (Hch 19-21): a Roma (Hch 27s) y, eventualmente, a otros destinos.
41 Pero la denominación de los tres viajes es clásica y no está totalmente falta de fundamento en el libro de los Hechos: el segundo queda bien marcado, después del “concilio” de Jerusalén (15,36-41); no lo es tanto el paso del segundo al tercero (19,1); lo es más bien la decisión de ir a Jerusalén (19,21). el primero es introducido con gran solemnidad (13,1-3).
42 A diferencia del segundo y el tercer viaje, el primero no encuentra reflejo directo en las cartas indudables de Pablo. Lo tiene en 2 Tim 3,11, con mención expresa de los tres puntos en que la narración de los Hechos se hace concreta (cap. 13; 14,1-6; 14,8-18): Antioquía (de Pisidia), Iconio y Listra. Todos los historiadores aceptan la existencia de este itinerario y hacen una construcción común entre las cartas y Hechos.
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44 El itinerario de la primera misión fue el de Chipre primero y el interior de Asia Menor después: Pisidia y Licaonia. Una vez llegados a lo que hoy es Turquía, hicieron un viaje de ida predicando en Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe, y luego en el camino de regreso volvieron a visitar las comunidades recién fundadas.
45 Itinerario de la primera misiónAunque esta primera misión supuso ya cruzar los mares, sin embargo todavía conservó un cierto aire localista. Los lugares visitados estaban cerca de las patrias de origen de Bernabé o de Pablo. Más que ir todavía a tierras lejanas, exóticas, se trataba de momento de llevar el evangelio a Chipre, de donde procedía Bernabé, y a Pisidia, colindante con Cilicia, en donde había nacido San Pablo. La misión iba dirigida en un principio a judíos, es decir a las juderías que había en las ciudades del Mediterráneo. El punto inicial de predicación es siempre la sinagoga, aprovechando las reuniones que había en ellas los sábados.
46 Probablemente la misión cristiana a los paganos iba dirigida a estos "temerosos de Dios" que ya habían tenido un fuerte influjo del judaísmo. Eran hombres atraídos por la sublimidad del monoteísmo y de la moral hebrea y hartos de las supercherías vergonzosas de los ritos paganos con sus politeísmos extravagantes y sus ritos orgiásticos.
47 Segundo y tercer viaje misioneroExcepto Berea (Hch 17,10-15), todas las grandes etapas de los viajes segundo y tercero (Hch 16-21) tienen confirmación directa en las cartas indiscutibles de Pablo. Son “grandes etapas” narrativas que ilustra los Hechos la evangelización: Filipos, Tesalónica, Atenas, Corinto y Éfeso. De estas ciudades podemos decir, no sólo que fueron evangelizadas, sino que lo fueron en el orden que señalan los Hechos (16,12-40; 17,1-9; 17,16-34; 18,1-18; 19).
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50 Lo único que las cartas no dicen explícitamente es que Corinto vaya después de Atenas. Pero, aparte el itinerario (que reclama este orden), tenemos que, en el momento de mandar a Timoteo, Pablo está en Atenas (1 Tes 3,1); en cambio, en el momento de escribir la carta ya habla de “Acaya” (1,7s), la cual, probablemente, comprende Atenas y Corinto.
51 La evangelización de Galacia (anterior a la de Corinto, según 1 Cor 16,1) no es relatada en los Hechos, a menos que se dé el nombre de “Galacia” a las ciudades de Asia Menor evangelizadas durante el primer viaje.
52 La evangelización de Atenas(Hch 17,16-31) La falta de una carta a los atenienses, como la hay a los gálatas, a los filipenses, a los tesalonicenses y a los corintios, nos deja también la sensación de un cierto fracaso, evidente en la presentación de Lucas. Ni siquiera los Hechos nos dicen que Pablo pasara en Atenas sólo un día: por la mañana en el ágora, por la tarde en el Areópago y al día siguiente a Corinto.
53 Presupone un cierto tiempo, dialogando “en la sinagoga con los judíos y los prosélitos y, en el ágora, cada día con los que iban allí” (17,17). Además, tampoco dice que, después del discurso del Areópago, se viera obligado a marchar: habla de algunos que se le juntaron y creyeron: da dos nombres (Dionisio el Areopagita y una mujer llamada Dámaris) y añade: “y con ellos, otros” (v. 34). Lo que sí parece estar claro para los distintos autores es que el alto tribunal de Atenas, llamado “Areópago”, no se reunió para oír la defensa del apóstol.
54 Éfeso, aparece en las cartas como el lugar donde Pablo “luchó con las fieras” (1 Cor 15,32) y desde donde escribió la Primera a los Corintios (16,8). Bajo el nombre de “Asia” (cfr. 16,19), aparece como el lugar donde sufrió otra “tribulación” (2 Cor 1,8). Las cartas nos dicen poco sobre la actividad del apóstol en Éfeso. Pero nos dan de ella un resumen fundamentalmente positivo: “se me ha abierto ahí una puerta grande y poderosa, y muchos adversarios” (1 Cor 16,8s).
55 El libro de los Hechos, convirtiendo la categoría en anécdota, pinta con colores especialmente vivos los éxitos y las adversidades de Pablo en la gran capital pagana: los milagros (vv. 19,11ss), el testimonio aceptado por todos (v. 17) que de él dan los malos espíritus (v. 15), la quema espontánea de los libros de brujería (v. 19) y la espectacular revuelta de los plateros (vv ), que ven el hundimiento de los cultos paganos.
56 El apóstol, además de la Primera a los Corintios, escribió probablemente desde Éfeso las cartas a los Gálatas y a los Filipenses, así como una “carta intermedia” a los corintios, llamada “carta de las lágrimas” (2 Cor 2,4.9; 7,12).