1 Palabras de Nuestro Hermano Pedro en PentecostésHabladas en un día Tercero del Tercer Mes, del año 34 de la Era Mesíanica, Mayo año 30 de la Era Común
2 Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras
3 Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;
4 Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:
5 “Y será en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Y vuestros mancebos verán visiones, Y vuestros viejos soñarán sueños:”
6 “Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.”
7 “Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo:”
8 “El sol se volverá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto;”
9 “Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
10 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;
11 A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;
12 Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.
13 Porque David dice de él: “Veía al Señor siempre delante de mí: Porque está á mi diestra, no seré conmovido.”
14 “Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; Y aun mi carne descansará en esperanza;”
15 “Que no dejarás mi alma en el infierno, Ni darás á tu Santo que vea corrupción.”
16 “Hicísteme notorios los caminos de la vida; Me henchirás de gozo con tu presencia.”
17 Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.
18 Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;
19 Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.
20 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
21 Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
22 Porque David no subió á los cielos; empero él dice: “Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,”
23 “Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.”
24 Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.
25 Hechos de Los Apostoles, Capitulo 2, Versos 14 al 36