1
2
3 Perdida en el buzón sin hora de recogida pasó la noche mi carta escrita en el pergamino atávico del tiempo.
4 De noche la escribí, de noche, sin más luz que la opaca luz de los recuerdos alumbrados al resplandor de los faroles apagados de mis lágrimas huidas.
5 Por timbre postal le puse la mitad de mis recuerdos la otra mitad viajaban dentro garabateados a bolígrafo en negro.
6 Cualquiera que me hubiera visto deambular en solitario las calles silenciosas de la noche seguramente hubiera dicho: ¡ay qué ver cómo hieren los recuerdos!
7 Y yo de inmediato dando un grito exclamaría ¡mentira! no me hiere el recuerdo que viaja libre en este sobre vacío a mí me mata que nadie leerá esta carta mandada sin dirección ni postdada en una noche de estío. Juan Manuel del Río