Por qué sufre el justo Automático ¡Qué bueno es Dios para el justo, el Señor para los limpios de corazón!

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Author: Nieves Espinoza Franco
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2 Por qué sufre el justo Automático

3 ¡Qué bueno es Dios para el justo, el Señor para los limpios de corazón!

4 Pero yo por poco doy un mal paso, casi resbalaron mis pisadas:

5 porque envidiaba a los perversos, viendo prosperar a los malvados.

6 Para ellos no hay sinsabores, están sanos y orondos;

7 no pasan las fatigas humanas, ni sufren como los demás. […]

8 Ellos dicen: "¿Es que Dios lo va a saber, se va a enterar el Altísimo?"

9 Así son los malvados: siempre seguros, acumulan riquezas.

10 Entonces, ¿para qué he limpiado yo mi corazón y he lavado en la inocencia mis manos?

11 ¿Para qué aguanto yo todo el día y me corrijo cada mañana? […]

12 Meditaba yo para entenderlo, porque me resultaba muy difícil;

13 hasta que entré en el misterio de Dios, y comprendí el destino de ellos.

14 Es verdad: los pones en el resbaladero, los precipitas en la ruina;

15 en un momento causan horror, y acaban consumidos de espanto. […]

16 Cuando mi corazón se agriaba y me punzaba mi interior,

17 yo era un necio y un ignorante, yo era un animal ante ti.

18 Pero yo siempre estaré contigo, tu agarrarás mi mano derecha,

19 me guías según tus planes, y me llevas a un destino glorioso.

20 ¿No te tengo a ti en el cielo? Y contigo, ¿qué me importa la tierra?

21 Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo.

22 Sí: los que se alejan de ti se pierden; tú destruyes a los que te son infieles.

23 Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio,

24 y contar todas tus acciones en las puertas de Sión.

25 Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo