1
2 Señor, te estoy llamando, ven de prisa
3 Señor, te estoy llamando, ven deprisa, escucha mi voz cuando te llamo.
4 Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
5 Coloca, Señor, una guardia en mi boca un centinela a la puerta de mis labios:
6 no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, a cometer crímenes y delitos;
7 ni que con los hombres malvados participe en banquetes.
8 Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,.
9 pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; yo opondré mi oración a su malicia.
10 Sus jefes cayeron despeñados, aunque escucharon mis palabras amables;
11 como una piedra de molino, rota por tierra, están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.
12 Señor, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso;
13 guárdame del lazo que me han tendido los malhechores.
14 Fin