“Si al menos en este día tu también conocieras los caminos de la paz” Lucas, 19, 42 Domingo 34 del año 16 de noviembre de 2014.

1 “Si al menos en este día tu también conocieras los cami...
Author: Guilermo Pimienta
0 downloads 0 Views

1 “Si al menos en este día tu también conocieras los caminos de la paz” Lucas, 19, 42 Domingo 34 del año 16 de noviembre de 2014

2 ¿De qué PAZ estamos hablando?

3 La idea bíblica de paz, Shalom,tiene una gran riqueza. Significa mucho más que el cese de la violencia y el conflicto. Es el estado al que el mundo ha sido llamado a existir, la mejor descripción de cómo será el Reino de Dios: un lugar desbordante de seguridad, justicia y verdad, de alegría, felicidad y bienestar; un lugar desbordante de confianza y amor, en que todas y todos se sientan inclui@s. ¿Qué significa tener paz después de tanto sufrimiento? Sólo quienes han conocido el sufrimiento, sólo aquellas personas cuyos cuerpos conservan todavía memoria del dolor saben en verdad lo ardiente que es la añoranza de la paz…y qué lejana puede sin embargo, parecer ésta. ¿Es esta PAZ una gracia de la Reconciliación? SCHEREITER, Robert J. EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN

4

5 Jesús lloró al ver su ciudad… Los Semitas que ahí viven hoy, algunos árabes otros judíos, aún lloran al verla. También lloraría de ver a Colombia, y si la pudieran ver nuestros antepasados, también lo harían. Pero estamos en proceso de Paz, al menos algunas colombianas y colombianos tomamos conciencia de nuestro aterrador estado. Este proceso de Paz nos lleva a reconciliarnos. Llevamos muchos años haciéndonos daño, atacándonos, atropellándonos... y matándonos. La corrupción nos acabó. Este proceso de paz, comienza por reconocer el estado de la actual situación (VERDAD) y de ahí, pasar a hacer JUSTICIA que si se hace en serio, nos lleva a la RECONCILIACIÓN.

6 La RECONCILIACIÓN tiene tres fases según Daan Bronkhorst, de Amnistía Internacional. FASE INICIAL FASE INICIAL en ella las relaciones de poder de una sociedad todavía en conflicto comienzan a experimentar cambios. Se hace evidente que se está preparando una transformación de envergadura. Crece la inestabilidad interna, ya que los hasta entonces oprimidos van afirmando cada vez más su posición ante los opresores. en ella las relaciones de poder de una sociedad todavía en conflicto comienzan a experimentar cambios. Se hace evidente que se está preparando una transformación de envergadura. Crece la inestabilidad interna, ya que los hasta entonces oprimidos van afirmando cada vez más su posición ante los opresores. Las llamadas que pueden hacerse en esta fase inicial y turbulenta no serán sino avisos por anticipado, necesariamente imprecisos, acerca de los retos que aguardan en el futuro: todavía no se sabe bien qué ocurrirá, y por eso resulta difícil imaginar qué respuesta será la más adecuada. En pocas palabras, durante esta fase se intuye que la RECONCILLIACIÓN será necesaria, pero resulta imposible determinar en qué consistirá y cómo podrá alcanzarse. FASE DE TRANSFORMACIÓN, en la que comienza realmente la TRANSICIÓN. Su inicio suele estar marcado por algún acontecimiento que adquiere un enorme significado: caída del muro de Berlín, liberación de Mandela en Sudafrica. El acontecimiento lleva el mensaje de que ya no hay marcha atrás, de que ya no se puede volver a la antigua forma de hacer las cosas. Se libera una gran cantidad de energía social que suele ir acompañada de una gran creatividad cada vez mayor a medida que crecen las expectativas de un verdadero cambio social. Durante esta fase la gente no solo se atreve a imaginar una sociedad plenamente reconstruida, sino que también ve la posibilidad de alcanzarla y esa posibilidad estimula la energía de grandes sectores de la poblaci ón. Las visiones a que se refiere el texto, suelen diagnosticar con acierto las dificultades que se deben afrontar, pero no ofrecen muchos detalles de cómo hacerlo. Robert J. Schreiter

7 Y la Tercera fase es la del REAJUSTE, en esta comienza la reconstrucción de la sociedad. Por otra parte está el afán por amarrar y consolidar los cambios que ya han tenido lugar. Suele ocurrir con frecuencia que, aunque se haya producido una transición importante, todavía continúan rondando personajes poderosos del antiguo régimen. Los nuevos gobiernos, por tanto, no pueden llevar adelante con calma su programa de cambios; han de estar guardándose continuamente las espaldas por temor a la reacción de los derrotados – si bien, aún no desarticulados- poderes del antiguo régimen. Es necesario llevar a los opresores ante la justicia, ofrecer reparación a las víctimas, dotar a la sociedad de nuevas estructuras y poner en marcha en ella una nueva dinámica: y todo ellos al mismo tiempo. La escasez de personas preparadas para llevar a cabo una o más de estas tareas no es el único problema; los aspectos más siniestros de la sociedad comienzan a emerger de entre las sombras y a consumir muchas energías. La dificultad estriba en que es más fácil avivar el descontento colectivo contra alguien o contra algo que organizar la ilusión colectiva a favor de alguien o de algo. La coalición suscitada por la necesidad de resistir se viene abajo a medida que van creciendo los desacuerdo acerca de cómo deberá ser el futuro y la velocidad a la que conviene caminar hacia él. La desilusión con respecto al futuro lleva a mucha gente a desentenderse de los retos de la reconstrucción social y a dedicarse a sus propios asuntos. En esta fase el discurso sobre la RECONCILIACIÓN no puede seguir siendo abstracto. Existen violaciones concretas de los derechos humanos que es necesario afrontar, sobrevivientes a quienes hay que atender, amnistías e indultos que complican aún más la cuestión: todo ello hace que la RECONCILIACIÓN parezca una meta cada vez más esquiva. Esto nos recuerda a quienes somos cristian@s que la RECONCILAICIÓN es, en última instancia, obra de Dios, regalo de Dios. Robert J. Schreiter

8

9 “PREPARARNOS PARA LA PAZ” precisa que nos dispongamos para conocer la VERDAD, que queramos desde los profundo del corazón que haya JUSTICIA y que deseemos íntimamente RECONCILIARNOS y PERDONAR. Colombianas y Colombianos de una u otra manera hemos sido víctimas, sabemos del dolor. Pero también tenemos responsabilidades. Cada quien en su contexto tiene tareas, compromisos y deberes de cara a la PAZ. Dice el Evangelio de Lucas: “ ¿Si supiéramos hoy, cuáles son los caminos que conducen a la paz?” ¿En qué fase va el proceso de paz? ¿En qué fase va el proceso de paz? ¿En qué fase voy yo?

10