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2 Si me pidierais que definiera el trabajo de un líder para hoy, yo incluiría esta tarea: “ayudar a los demás a soñar”. Si me pidierais que definiera el trabajo de un líder para hoy, yo incluiría esta tarea: “ayudar a los demás a soñar”. (H. Seán Sammon)
3 Dame, Señor, un poco de sol, algo de trabajo y un poco de alegría.
4 Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, una buena digestión y algo para digerir.
5 Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, los lamentos y los suspiros.
6 No permitas que me preocupe demasiado por esta cosa embarazosa que soy yo.
7 Dame, Señor, la dosis de humor para encontrar la felicidad en esta vida y ser útil para los demás.
8 Que siempre haya en mis labios una canción, una poesía o una historia para distraerme.
9 Enséñame a comprender los sufrimientos y a no ver en ellos una maldición.
10 Concédeme tener buen sentido, pues tengo mucha necesidad de él.
11 Concédeme, Señor, un espíritu confiado, sosegado, apacible, caritativo, dulce y compasivo.
12 Que en todas mis acciones, palabras y pensamientos experimente el gusto de tu Espíritu santo.
13 Dame, Señor, una fe plena, una esperanza firme y una ardiente caridad.
14 Que yo no ame a nadie contra tu voluntad, sino a todas las cosas en función de tu querer.
15 Rodéame de tu amor y de tu favor. (Santo Tomás Moro)
16 Sostenidos por la fe y el ejemplo de san Marcelino y los primeros Hermanos, la espiritualidad marista nos impulsa a movernos hacia horizontes inexplorados. (Agua de la Roca 155)
17 “Salid de vuestro mundo estrecho y previsible e iros a conocer los múltiples rostros de Dios. Sea cual sea el lugar en que os halléis, llevad siempre dentro de vosotros un corazón inclinado hacia los pobres”. (H. Seán Sammon)