1 TEXTO BÍBLICO INSPIRADOR: 2 Cor. 5, 20 DOCUMENTO DEL MAGISTERIO BASE:Taller: III “ACTITUDES A OBSERVAR EN LAS VISITAS” OBJETIVO: Reflexionar en las actitudes necesarias para que se de una evangelización católica en los hogares. TEXTO BÍBLICO INSPIRADOR: 2 Cor. 5, 20 DOCUMENTO DEL MAGISTERIO BASE: E.N. Cap. VII Num
2 VII. EL ESPÍRITU DE LA EVANGELIZACIÓNExhortación apremiante 74. …exhortamos a todos aquellos que, gracias a los carismas del Espíritu y al mandato de la Iglesia, son verdaderos evangelizadores, a ser dignos de esta vocación, a ejercerla sin resistencias debidas a la duda o al temor, a no descuidar las condiciones que harán esta evangelización no sólo posible, sino también activa y fructuosa. He aquí, entre otras las condiciones fundamentales que queremos subrayar. Bajo el aliento del Espíritu 75. No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo. Sobre Jesús de Nazaret el Espíritu descendió en el momento del bautismo…"conducido por el Espíritu" para vivir en el desierto… "Con la fuerza del Espíritu" (109) vuelve a Galilea e inaugura en Nazaret su predicación…A los Discípulos, a quienes está para enviar, les dice alentando sobre ellos: "Recibid el Espíritu Santo" (111).
3 …solamente después de la venida del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, los Apóstoles salen hacia todas las partes del mundo para comenzar la gran obra de evangelización de la Iglesia. "Gracias al apoyo del Espíritu Santo, la Iglesia crece" (117). El es el alma de esta Iglesia. Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no consigue absolutamente nada sin Él. Sin Él, la dialéctica más convincente es impotente sobre el espíritu de los hombres. Sin Él, los esquemas más elaborados sobre bases sociológicas o sicológicas se revelan pronto desprovistos de todo valor.
4 Ahora bien, si el Espíritu de Dios ocupa un puesto eminente en la vida de la Iglesia, actúa todavía mucho más en su misión evangelizadora. No es una casualidad que el gran comienzo de la evangelización tuviera lugar la mañana de Pentecostés, bajo el soplo del Espíritu. Puede decirse que el Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización: Él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de salvación. Pero se puede decir igualmente que Él es el término de la evangelización.
5 Testigos auténticos 76. Se ha repetido frecuentemente en nuestros días que este siglo siente sed de autenticidad. Sobre todo con relación a los jóvenes, se afirma que éstos sufren horrores ante lo ficticio, ante la falsedad, y que además son decididamente partidarios de la verdad y la transparencia. A estos "signos de los tiempos" debería corresponder en nosotros una actitud vigilante…Hoy más que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial con vistas a una eficacia real de la predicación. Sin andar con rodeos, podemos decir que en cierta medida nos hacemos responsables del Evangelio que proclamamos. Al comienzo de esta reflexión, nos hemos preguntado: ¿Qué es de la Iglesia, diez años después del Concilio? ¿Está anclada en el corazón del mundo y es suficientemente libre e independiente para interpelar al mundo? ¿Da testimonio de la propia solidaridad hacia los hombres y al mismo tiempo del Dios Absoluto? ¿Ha ganado en ardor contemplativo y de adoración, y pone más celo en la actividad misionera, caritativa, liberadora? ¿Es suficiente su empeño en el esfuerzo de buscar el restablecimiento de la plena unidad entre los cristianos, lo cual hace más eficaz el testimonio común, con el fin de que el mundo crea? (119). Todos nosotros somos responsables de las respuestas que pueden darse a estos interrogantes.
6 les decimos a todos: es necesario que nuestro celo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida y que, como nos lo sugiere el Concilio Vaticano II, la predicación alimentada con la oración y sobre todo con el amor a la Eucaristía, redunde en mayor santidad del predicador (121). Paradójicamente, el mundo, que a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad, el mundo exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible. El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda.
7 Búsqueda de la unidad 77. La fuerza de la evangelización quedará muy debilitada si los que anuncian el Evangelio están divididos entre sí por tantas clases de rupturas. ¿No estará quizás ahí uno de los grandes males de la evangelización? En efecto, si el Evangelio que proclamamos aparece desgarrado por querellas doctrinales, por polarizaciones ideológicas o por condenas recíprocas entre cristianos, al antojo de sus diferentes teorías sobre Cristo y sobre la Iglesia, e incluso a causa de sus distintas concepciones de la sociedad y de las instituciones humanas, ¿cómo pretender que aquellos a los que se dirige nuestra predicación no se muestren perturbados, desorientados, si no escandalizados? Evangelizadores: nosotros debemos ofrecer a los fieles de Cristo, no la imagen de hombres divididos y separados por las luchas que no sirven para construir nada, sino la de hombres adultos en la fe, capaces de encontrarse más allá de las tensiones reales gracias a la búsqueda común, sincera y desinteresada de la verdad.
8 Servidores de la verdad78. El Evangelio que nos ha sido encomendado es también palabra de verdad. Una verdad que hace libres y que es la única que procura la paz del corazón; esto es lo que la gente va buscando cuando le anunciamos la Buena Nueva. La verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo. Verdad difícil que buscamos en la Palabra de Dios y de la cual nosotros no somos, lo repetimos una vez más, ni los dueños, ni los árbitros, sino los depositarios, los herederos, los servidores. De todo evangelizador se espera que posea el culto a la verdad…El predicador del Evangelio será aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmitir a los demás. No vende ni disimula jamás la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar. No rechaza nunca la verdad. No obscurece la verdad revelada por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo. No deja de estudiarla. La sirve generosamente sin avasallarla.
9 Pastores del pueblo de Dios: nuestro servicio pastoral nos pide que guardemos, defendamos y comuniquemos la verdad sin reparar en sacrificio. Animados por el amor 79. La obra de la evangelización supone, en el evangelizador, un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos a los que evangeliza. ¿De qué amor se trata? Mucho más que el de un pedagogo; es el amor de un padre; más aún, el de una madre (128). Tal es el amor que el Señor espera de cada predicador del Evangelio, de cada constructor de la Iglesia. Un signo de amor será el deseo de ofrecer la verdad y conducir a la unidad. Un signo de amor será igualmente dedicarse sin reservas y sin mirar atrás al anuncio de Jesucristo. Añadamos ahora otros signos de este amor.
10 El primero es el respeto a la situación religiosa y espiritual de la persona que se evangeliza. Respeto a su ritmo que no se puede forzar demasiado. Respecto a su conciencia y a sus convicciones, que no hay que atropellar. Otra señal de este amor es el cuidado de no herir a los demás, sobre todo si son débiles en su fe (129), con afirmaciones que pueden ser claras para los iniciados, pero que pueden ser causa de perturbación o escándalo en los fieles, provocando una herida en sus almas. Será también una señal de amor el esfuerzo desplegado para transmitir a los cristianos certezas sólidas basadas en la palabra de Dios, y no dudas o incertidumbres nacidas de una erudición mal asimilada. Los fieles tienen necesidad de esas certezas en su vida cristiana; tienen derecho a ellas en cuanto hijos de Dios que, poniéndose en sus brazos, se abandonan totalmente a las exigencias del amor.
11 Con el fervor de los Santos80. Nuestra llamada se inspira ahora en el fervor de los más grandes predicadores y evangelizadores, cuya vida fue consagrada al apostolado…Ellos han sabido superar todos los obstáculos que se oponían a la evangelización. De tales obstáculos, que perduran en nuestro tiempo, nos limitaremos a citar la falta de fervor, tanto más grave cuanto que viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanza. Por ello, a todos aquellos que por cualquier título o en cualquier grado tienen la obligación de evangelizar, Nos los exhortamos a alimentar siempre el fervor del espíritu. Este fervor exige, ante todo, que evitemos recurrir a pretextos que parecen oponerse a la evangelización. Los más insidiosos son ciertamente aquellos para cuya justificación se quieren emplear ciertas enseñanzas del Concilio.
12 Con demasiada frecuencia y bajo formas diversas se oye decir que imponer una verdad, por ejemplo la del Evangelio; que imponer una vía, aunque sea la de la salvación, no es sino una violencia cometida contra la libertad religiosa. Además, se añade, ¿para qué anunciar el Evangelio, ya que todo hombre se salva por la rectitud del corazón? Por otra parte, es bien sabido que el mundo y la historia están llenos de "semillas del Verbo". ¿No es, pues, una ilusión pretender llevar el Evangelio donde ya está presente a través de esas semillas que el mismo Señor ha esparcido? Sería ciertamente un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer —sin coacciones, solicitaciones menos rectas o estímulos indebidos— (131), lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad, a la cual se ofrece la elección de un camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltante. O, ¿puede ser un crimen contra la libertad ajena proclamar con alegría la Buena Nueva conocida gracias a la misericordia del Señor? (132).
13 O, ¿por qué únicamente la mentira y el error, la degradación y la pornografía han de tener derecho a ser propuestas y, por desgracia, incluso impuestas con frecuencia por una propaganda destructiva difundida mediante los medios de comunicación social, por la tolerancia legal, por el miedo de los buenos y la audacia de los malos? Este modo respetuoso de proponer la verdad de Cristo y de su reino, más que un derecho es un deber del evangelizador. Y es a la vez un derecho de sus hermanos recibir a través de él, el anuncio de la Buena Nueva de la salvación. No sería inútil que cada cristiano y cada evangelizador examinasen en profundidad, a través de la oración, este pensamiento: los hombres podrán salvarse por otros caminos, gracias a la misericordia de Dios, si nosotros no les anunciamos el Evangelio; pero ¿podremos nosotros salvarnos si por negligencia, por miedo, por vergüenza —lo que San Pablo llamaba avergonzarse del Evangelio— (134), o por ideas falsas omitimos anunciarlo? Porque eso significaría ser infieles a la llamada de Dios que, a través de los ministros del Evangelio, quiere hacer germinar la semilla; y de nosotros depende el que esa semilla se convierta en árbol y produzca fruto.
14 Conservemos, pues, el fervor espiritualConservemos, pues, el fervor espiritual. Conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas. Hagámoslo —como Juan el Bautista, como Pedro y Pablo, como los otros Apóstoles, como esa multitud de admirables evangelizadores que se han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia— con un ímpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Sea ésta la mayor alegría de nuestras vidas entregadas. Y ojalá que el mundo actual —que busca a veces con angustia, a veces con esperanza— pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo, y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo.
15 UBICAR: ¿Han recibido la visita de algunas sectas? ¿Puede describir como lo hacen? Desde luego que los hermanos esperados tienen mucha experiencia en la visita a los hogares y podemos aprender de ellos. Es una realidad que el cumplimiento de nuestra misión ha sido muy escueta; pocas veces decidimos formarnos sobre las actitudes que debemos tomar para que se de una verdadera evangelización en los hogares.
16 ORIENTAR No presione a las personas: No discuta:A) ACTITUDES A EVITAR: No presione a las personas: Aunque es bueno ser insistente, no debemos presionar a las personas. El atosigar a la gente puede provocar un rechazo. No discuta: Podemos encontrar personas que quieran discutir, tal vez sean hermanos esperados o personas visitadas por sectas. La visita domiciliaria no es para discutir, sino para acercamos a Dios.
17 Hay que evitar siempre las discusiones (Tito 3,9)Hay que evitar siempre las discusiones (Tito 3,9). El Arzobispo Fulton J. Sheen, famoso por sus programas de radio, solía decir: "Todas las veces que gané una discusión, perdí un hermano". No dé la contra: Aunque nos conste que la persona esté equivocada, nuestra actitud no ha de ser de contradecir, si no llevar la conversación de tal forma que el Interlocutor saque sus conclusiones.
18 Sobre todo hay que destacar los elementos positivosSobre todo hay que destacar los elementos positivos. Decía el Papa XXIII que en el diálogo con los hermanos es mucho más lo que nos une que lo que nos desune. Hay que ver que el mandamiento esencial de la Biblia es el amor fraterno (1 Jn 4,20; Jn 17,22-23). ¿Qué tal si lo ponemos en práctica y en lugar de discutir oramos juntos?. No interrumpa: Hay que dejar hablar a las personas para que tengamos la oportunidad de hablar nosotros. Lo que más molesta de las sectas es precisamente su incapacidad de escuchar. Ellos brincan de un tema a otro sin concluir.
19 B) ACTITUDES QUE DEBEMOS CULTIVAR. Identifíquese:Lo más probable es que la gente piense que somos de alguna secta, vendedor ó encuestador. Una sencilla invitación como: "venimos de la parroquia" "Somos católicos y venimos a saludados". Es necesario llevar un gafette con foto que nos identifique y una cruz como signo de envío. Cuide su arreglo personal: Busquemos que nuestra forma de vestir sea sencilla; moderna y actual pero sin exagerar en joyas o arreglos excesivos. Un buen aseo personal y ropa limpia será suficiente.
20 Gánese la confianza: Algún comentario positivo, como "que niño tan lindo", "que bonita es su casa" etc. Crea un ambiente favorable. Hay que comprender que todos tenemos incertidumbre ante la visita de personas desconocidas. Sin embargo cuidar que estos comentarios sean sinceros, ya que si decimos, que bonita es su casa, cuando es evidente que la casa esta hecha un desorden y sucia, nuestro comentario puede ser tomado como una ironía o burla.
21 Actúe con naturalidad:Debemos confiar en la promesa de Jesús: "El Espíritu Santo les dará palabras" (Mc 13,11), y, por lo tanto, manifestar seguridad. Evite decir "yo no sé mucho" o "apenas estoy empezando", ya que nos pueden contestar "entonces no me haga perder el tiempo". Manifieste en forma sencilla la alegría de servir al Señor, y ante todo ¡prepárese no haga quedar mal a Dios!
22 Apóyese en la Biblia: De testimonio:No como el libro que prueba nuestros argumentos, sino como el manantial de donde brota el agua viva. Una actitud de respeto y veneración por la palabra de Dios, infundirá un interés de la persona por leerla. (Hb 4,12). De testimonio: La evangelización debe ir acompañada por el testimonio personal del evangelizador, comparta con ellos lo que el Señor ha hecho en su vida. Evite frases como "Yo hice..." "Yo cambié...", "Yo tengo..." y opte por las indicadas que pueden ser: “El Señor me...", hizo, cambio, etc. Que el testimonio sea breve y auténtico.
23 C) ALGUNOS EJEMPLOS DE SITUACIONES CONCRETASInfunda amor no temor: La táctica de las sectas de infundir temor al fin del mundo, al castigo divino o a cualquier desgracia, sólo logra seguidores a fuerzas. "En el amor no hay temor", dice San Juan (1Jn. 4,18). Debemos convencer a las personas de lo bello que es abrimos al amor de Dios, y por ese amor cambiar nuestras vidas. C) ALGUNOS EJEMPLOS DE SITUACIONES CONCRETAS Si están comiendo: Disculparse por llegar en ese momento inoportuno, invitarlos a dar gracias a Dios (1 Cor 10,31).
24 Si la persona esta trabajando:Debemos felicitarla: "Vemos que está usted trabajando; que bueno, se nota que usted es una persona muy activa, no queremos distraerle más que algunos minutos". Invitarla a trabajar siempre, ofreciéndole a Dios su trabajo, como dice la palabra de Dios: “ Todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios padre por medio de él“. (Col. 3,17).
25 Tomar como punto de partida la actividad de la persona:Si están viendo T. V.: Advertirles que no queremos distraerlos demasiado, pero que llevamos un mensaje muy valioso que seguramente les interesará. Tomar como punto de partida la actividad de la persona: Así por ejemplo, si son COMERCIANTES: se puede hablar de cómo Dios nos hace una oferta o promoción y hay que aprovecharla; a un JOYERO: de la perla preciosa (Mt 13,4546); si son PESCADORES: felicitarlos por que Jesús eligió como primeros apóstoles a unos pescadores, (Mc 1,16-20) etc.
26 REALIZAR TRABAJO EN GRUPOS: Escribir cinco objeciones (inconvenientes u obstáculos) con los que nos enfrentamos más frecuentemente en la evangelización de los hogares y posibles soluciones. PLENARIO: Sistematización de los resultados.
27 CELEBRAR TEXTO DE REFLEXIÓN:Leer el texto bíblico (2 Cor. 6, 3-6), e identificar las características del servicio apostólico.