1 TIPO DE HUÍDA DE LA PERDIZ ROJA (Alectoris rufa) PÉREZ, J.A.; ALONSO, M.E.; BARTOLOMÉ, D.; SÁNCHEZ, C.; OLMEDO, J.A.; GAUDIOSO, V.R. Dpto. Producción Animal II, Facultad de Veterinaria de León. 24071. España. E.mail: [email protected] XI CONGRESO NACIONAL Y VIII IBEROAMERICANO DE ETOLOGÍA (PUERTO DE LA CRUZ, TENERIFE)[email protected] INTRODUCCIÓN. La disminución que los censos de perdices rojas salvajes han sufrido durante las últimas décadas ha motivado la aparición de granjas cinegéticas destinadas a obtener gran número de estos animales que posteriormente son liberados en cotos y entornos cinegéticos para repoblaciones y cacerías. El ambiente en el que viven las perdices de granja presenta pocas similitudes con las situaciones que deben afrontar los congéneres en estado salvaje y los resultados de supervivencia en campo de estos animales resultan, en líneas generales, frustrantes. En conjunto, la predación se muestra como el principal condicionante del éxito de las repoblaciones (PÉREZ 2004; ALONSO 2005), achacado no solo a la presión de predación que sufre la especie, sino también al deficiente comportamiento antipredatorio exhibido por las perdices de granja (DOWELL, 1992). OBJETIVOS. Se pretenden evaluar las posibles modificaciones inferidas sobre el etograma de huída de la perdiz roja por los sistemas de cría llevados a cabo en las explotaciones cinegéticas, en concreto el tipo de huída emprendida frente a un peligro inminente. MATERIAL Y MÉTODOS. Se han utilizado un total de 241 perdices de 9-10 meses de edad, con cuatro orígenes perfectamente diferenciados: 108 procedentes de granja cinegética comercial (GG), 32 silvestres nacidas en incubadora (SIA), 30 silvestres nacidas en cautividad tras incubación natural (SIN) y 71 silvestres capturadas en el campo el mismo día de la suelta, como testigo (SS). Desde los 3 meses de vida y hasta el momento de su liberación, los animales procedentes de los tres primeros lotes se mantuvieron en voladeros al aire libre de 25 m de longitud y 8 m de anchura. Para evaluar el comportamiento de huída todos los animales fueron liberados desde un cajón de suelta directa (Foto 1), formado por una base de madera cubierta con una tela metálica enrejillada en forma de triángulo de modo que permitía a los animales ver el entorno. En estos cajones se mantenían los animales 5 minutos antes de permitir su salida, con la finalidad de homogeneizar el estado de las perdices y su estrés. Se recurrió a un sistema de apertura semiautomática realizada por un operario situado a 3 metros de cada cajón. Si el tiempo que tardaban en huir era superior a dos minutos se forzaba a que salieran adelantándose el manipulador hasta que el animal salía del cajón. En el momento de abrir los cajones se registró el tipo de salida, según esta se produjera a peón o volando. RESULTADOS. El 100% de las perdices SS e IN emprendieron la huída volando, por un 93,75% de los animales IA y un 70,37% de los GG. Un 6,25 % de los IA y un 29,63% de los GG emprendieron la huída a peón, mostrando una clara desviación del comportamiento propio de sus congéneres procedentes de condiciones más extensivas de cría. (Gráfico 1). Realizando un estudio comparativo para los cuatro grupos de animales en estudio, mediante el estadígrafo Chi-cuadrado, resulta que: 1existen diferencias estadísticamente significativas entre las perdices silvestres y las procedentes de granja (X2=50,24, p