1 Tratado de la Argumentación. La nueva retórica.Ch. Perelman y L. Olbrechts-Tyteca Ed. Gredos, 1989 (1a. ed. 1958) Resumen: Pilar Alvarez-Santullano B.
2 Segunda Parte. El punto de partida de la argumentaciónpp
3 Capítulo I: El acuerdo pp
4 Las premisas de la argumentaciónLa elección misma de las premisas y su formulación, con las adaptaciones que entraña, sólo rara vez están exentas de valor argumentativo; se trata de una preparación o un razonamiento que, más que una disposición de los elementos, constituye un primer paso para su empleo persuasivo. (p.119) El orador presenta las premisas para conseguir adhesión de los oyentes. 3 planos en el análisis de las premisas: acuerdo relativo a las premisas, a su elección y a su presentación.
5 Lo real / lo preferible Tipos de objeto de acuerdo que desempeñan un papel diferente en el proceso argumentativo: lo real / lo preferible Lo real: comprende los hechos, las verdades y las presunciones. Lo preferible: engloba los valores, las jerarquías y los lugares de lo preferible. Lo real se caracteriza por una búsqueda de la validez con miras al auditorio universal, mientras que lo preferible sólo puede identificarse con el de un auditorio particular. El hecho: El hecho como premisa es un hecho no controvertido. Sólo estamos en presencia de un hecho si podemos postular respecto a él un acuerdo universal, no controvertido. Un suceso pierde el estatuto de hecho si es cuestionado por el auditorio, para ello basta con ponerlo en duda o cuando no se usa como punto de partida, sino como conclusión de una argumentación. Verdades: se le aplica lo mismo que a los hechos, pero se trata de sistemas más complejos, relativos a enlaces entre hechos (ya se trate de teorías científicas o de concepciones filosóficas o religiosas que trascienden la experiencia). Presunciones: la adhesión a las presunciones no es extrema, se espera que otros elementos la refuercen, en un momento dado.(Presunciones de uso corriente: “la calidad de un acto manifiesta la de la persona que lo ha presentado”, “presunción de credulidad natural”, “presunción de interés”, “presunción relativa al carácter sensato de toda acción humana”) En cada caso, las presunciones están vinculadas a lo normal y a lo verosímil. (idea de ”normal” vid p. 127) Si las presunciones vinculadas a lo normal son objeto de acuerdo, es necesario, además, que exista un acuerdo subyacente en cuanto al grupo de referencia de lo normal.
6 Adhesión de grupos particulares: Lo preferibleLos valores: intervienen en un momento dado en todas las argumentaciones. En los campos jurídico, político y filosófico, los valores intervienen como base de la argumentación a lo largo de los desarrollos. Podemos descalificar, subordinar un valor a otros, pero nunca rechazar en bloque todos los valores, porque saldríamos de la discusión al campo de la fuerza. Valores abstractos vs. valores concretos. Apoyarse en los primeros puede estar vinculado esencialmente al cambio. Los valores abstractos pueden servir fácilmente a la crítica, pues están despersonalizados (p.139) Las jerarquías: la argumentación se basa en jerarquías, a veces concretas (referidas a cosas y objetos: superioridad de los hombres sobre los animales) y otras abstractas (referidas a valores: superioridad de lo justo sobre lo útil). La jerarquía de lo abstracto se distingue de lo preferible porque garantiza una ordenación de todo lo que está sometido al principio que la rige. Menos caracteriza, a cada auditorio, los valores que admite que la manera en los que los jerarquiza (p. 142) Los lugares: premisas de carácter general que permiten fundamentar los valores y las jerarquías (que Aristóteles estudia entre los lugares del accidente). Dichos lugares constituyen las premisas más generales, sobreentendidas con frecuencia, que intervienen para justificar la mayoría de nuestras elecciones). Hay lugares más particulares que prevalecen en ciertas sociedades y que permiten distinguirlos).de ahí, la posibilidad de caracterizar las sociedades, no sólo por los valores particulares que obtienen su preferencia, sino también por la intensidad de la adhesión que le conceden a tal o a cual miembro de una pareja de lugares antitéticos.(p. 147)
7 Los lugares Todos los auditorios tienden a tener en cuenta ciertos lugares, agrupables en categorías: Lugares de la cantidad. Lugares comunes que afirman que algo vale más que otra cosa por razones cuantitativas (cantidad de bienes, mayor número de fines, mayor utilidad, lo más duradero o estable, la evolución por sobre lo inmóvil, la mayoría en la democracia, lo eterno (y la verdad) a lo pasajero, lo habitual (que luego es normal y da la norma), la situación excepcional se juzga precaria, etc.) Lugares de la cualidad. Se comprenden mejor cuando se cuestiona la eficacia del número. Es el caso de los reformadores, de los que se rebelan contra la opinión común. Perelman reconoce aquí los valores concretos de lo único, mientras que los valores abstractos son más susceptibles de realizarse en lugares de la cantidad. Tensión entre lo individual y lo social, lo singular y lo regular. El valor de lo único puede expresarse por su oposición con lo común, lo banal, lo vulgar. (El lugar de lo irreparable que resalta lo precario (que se relaciona con el lugar de la cantidad y de la cualidad a la vez), la pérdida (p. 159), lo único como modelo. Otros lugares: del orden, de lo existente, de la esencia y de la persona. Del orden: afirman la superioridad de lo anterior sobre lo posterior, de la causa, de los principios, o bien, de los fines y objetivos. De lo existente: la superioridad de los que existe, de lo que es actual, de lo que es real sobre lo posible, lo eventual, lo imposible. (pueden relacionarse con los lugares de la cantidad, unidos a lo duradero, lo estable, lo habitual, lo normal, o de la cualidad: lo único, lo precario). De la esencia: lo que encarna mejor a un tipo, una esencia, una función, se valoriza por el hecho mismo. De la persona: valores vinculados a su dignidad, mérito y autonomía. A lo que se hace con esmero, a lo que requiere esfuerzo.
8 Utilización y reducción de los lugaresImportante destacar los lugares que en cada época y ambiente son los que más se admiten o, al menos, los que parecen que acepta el auditorio, tal como se lo imagina el orador. La elección de los diferentes lugares puede depender de uno u otro de los componentes de la situación argumentativa (actitud del adversario o la actitud de éste en relación a la acción que se va a desencadenar).
9 Acuerdos de ciertos auditorios particularesEl sentido común corresponde generalmente a una serie de creencias admitidas en el seno de una sociedad determinada, cuyos miembros suponen que cualquier ser razonable las comparte. “El orador puede sacar ventajas si elige a un auditorio determinado. Cuando las circunstancias no imponen el auditorio, se puede presentar una argumentación primero a ciertas personas, luego a otras, y beneficiarse, sea de la adhesión de las primeras, sea, es el caso más curioso, del rechazo de las segundas; la elección de los auditorios y de los interlocutores, así como el orden en que aparecen las argumentaciones, ejercen una gran influencia en la vida política”. (p. 175) El silencio: el silencio absoluto ante diversas medidas adoptadas por los poderes públicos parece sospechoso, pues es difícil interpretarlo como una aprobación unánime; para explicarlo, se prefiere recurrir a la hipótesis de la intimidación. El interlocutor que, en una controversia, repite punto por punto, las alegaciones de su predecesor, al aceptar el orden de su discurso, muestra su lealtad en el debate. La construcción de un discurso no consiste únicamente en el desarrollo de las premisas dadas al principio, sino también en el establecimiento de las premisas, la explicitud y el estabilizar los acuerdos.
10 Acuerdos propios de cada discusiónLas premisas de la argumentación consisten en proposiciones admitidas por los oyentes. Puede suceder que el orador tenga como garantía la adhesión expresa de los interlocutores a las tesis de partida. Esta aceptación no es una garantía absoluta de estabilidad, pero sirve para incrementarla. De forma general, todo el aparato del que se rodea la promulgación de ciertos textos, el pronunciar ciertas palabras, tiende a hacer más difícil su repudio y a aumentar la confianza social. El juramento, en particular, añade a la adhesión expresada una sanción religiosa o casi religiosa. La técnica de la cosa juzgada se inclina por estabilizar algunos juicios, prohibir que se ponga de nuevo en tela de juicio ciertas decisiones (p. 177) La inercia permite contar con lo normal, lo habitual, lo real, lo actual, y valorizarlo, ya se trate de una situación existente, de una opinión admitida o de un estado de desarrollo continuo y regular. El cambio, por el contrario, debe justificarse; una decisión, una vez tomada, sólo puede modificarse por razones suficientes. Con frecuencia se sustituirá la justificación del cambio por un intento de demostrar que no ha habido cambio real, intento que, a veces, resulta necesario, dado que está prohibido el cambio: el juez que no puede alterar la ley sostendrá que su interpretación no la modifica, que corresponde mejor a la intención del legislador.
11 La argumentación ad hominen y la petición de principio.Argumentación ad honimen o ex concessis: que permite argumentar dentro de los límites de lo prejuzgado, en lugar de combatirlo (ejemplo de 11 trae mala suerte / te equivocas, 13 trae mala suerte) disminuye el prestigio del adversario cuando se le rechaza argumentación por ad honimen. Argumentación ad rem o ad humanitatem: (caso especial de ad-hominem) evita argumentos que sólo serían válidos para grupos determinados. Argumentación ad personam: ataque contra la persona del adversario y que tiende, principalmente, a descalificarlo. Petición de principio: es una falta de argumentación. Afecta a la argumentación ad hominem y la presupone, pues su campo no es el de la verdad, sino el de la adhesión. consiste en emplear el argumento ad hominem cuando éste no es susceptible de ser utilizado, porque tal petición supone que el interlocutor ya se ha adherido a una tesis cuya aceptación, justamente, se procura conseguir (conclusión-premisa-conclusión)
12 Capítulo II: La elección de los datos y su adaptación con vistas a la argumentaciónpp
13 La selección de los datos y su adaptación con vistas a la argumentación.La selección de elementos a presentar a un auditorio constituye una presencia. Tal presencia influye de manera directa en nuestra sensibilidad. La presencia, fenómeno psicológico para comenzar, se convierte en un elemento esencial en la argumentación. Presencia objeto real: acarrea una adhesión, imposible de conseguir con la mera descripción del objeto. Es valioso con la condición de que la argumentación resalte su utilidad. Presencia: proximidad en el tiempo, lugar, conexión e interés personal. Carácter irreal de todo lo que no forma parte de nuestra acción: individuo al que están dispuestos a sacrificar en nombre del sistema es irreal, no sólo jurídicamente, porque ha perdido el estatuto ontológico, sino también de hecho, porque está privado de la presencia. El choque se produce, bien por la duda teórica, bien cuando, en la situación concreta, ya no se puede expulsar de la mente la presencia del hombre al que se va a sacrificar. Toda argumentación es selectiva, elige los elementos y la forma de presentarlos (p. 197). Toda argumentación implica, pues, una elección que consiste, no sólo en la selección de los elementos empleados, sino también en la técnica de su presentación. Para realizar la presencia, las cuestiones de forma se mezclan se mezclan con cuestiones de fondo. (p.198)
14 La interpretación de los datos y del discursoDe los datos: en la argumentación interesan no sólo los datos, sino también la manera de interpretarlos. La interpretación puede distinguirse de los datos que se interpretan y oponerse a éstos. Puede haber interpretaciones incompatibles, problema que desaparece cuando una de las interpretaciones, la que parezca más adecuada, sea la única presente en la conciencia. La distinción entre signos e indicios se relaciona con la intencionalidad, así un mismo acto, como el de cerrar una ventana, puede ser signo convenido o indicio. Del discurso: importancia del contexto en la interpretación. Las posibilidades de interpretación que presenta un texto condicionan su claridad. Elección de calificaciones: escoger una calificación, por ejemplo a través del epíteto, equivale a veces a escoger claramente un punto de vista cuyo carácter tendencioso se percibe porque se ve en seguida su posible corrección. En general, no es posible calificar sin elegir, al mismo tiempo, la clasificación a la que se le dará prioridad. Pocas veces esta elección está desprovista de intención argumentativa. Las clases implican también una actitud adoptada al respecto, la manera de juzgarlas y de tratarlas. A veces, las clasificaciones hechas permiten descalificar lo que no se inserta en ellas y, que por esta razón, parece defectuoso. Una clasificación dominante, sobre la que se llama la atención, ensombrece las demás clasificaciones y las consecuencias que traerían consigo. Otras formas de calificar: nombres propios, conjunciones (Stirner y Nietzche) que conducen a la homologación formando una clase ad hoc de los dos términos en un plano de igualdad.
15 Las nociones Cuando el uso de las nociones no está formalizado, la aplicación de éstas plantea problemas relativos a la adecuación y a la precisión de conceptos. Por ejemplo, a veces, se emplean de una forma que remite a conjuntos indeterminados, como los giros negativos “lo que no es viviente”. Clarificación y oscurecimiento de las nociones. Se oscurecen cuando se usan fuera de un campo de aplicación conocido y determinado. Para cambiar el sentido de una noción basta con insertarlo en un contexto nuevo y, sobre todo, integrarlo en razonamientos nuevos. Las nociones tienen más posibilidad de oscurecimiento cuanto más difíciles de rechazar parezcan las proposiciones en las que se insertan, bien porque confirman ciertos valores universales, bien porque son obligatoriamente válidas, como los textos sagrados o las prescripciones legales. También se oscurecen por uso analógico o metafórico de éstas.
16 Usos argumentativos y plasticidad de las nociones.Flexibilidad de las nociones. En general, el orador presenta sus propias nociones de una manera flexible, lo que le permite que sean percibidas como algo manejable y que puedan resistir los asaltos de nuevas experiencias. Por el contrario, las nociones del adversario son presentadas como inmutables, ya que este carácter fijo de los conceptos del adversario facilita su refutación y permite cuestionarlos por anticuadas, inadaptables y, por consiguiente, superadas. Este tipo de flexibilización se utiliza cuando la noción afecta, al menos en parte, a la argumentación. Otra flexibilización de las nociones utilizada – cuando el valor de la noción está claramente establecido, por ejemplo “fascista” - es la extensión de las nociones, restringiéndolas o ampliándolas, de manera que abarquen o no a ciertos seres, cosas, ideas, situaciones.
17 Capítulo III: Presentación de los datos y forma del discursopp
18 Materia y forma del discurso: problemas técnicos de la presentación de datos.Cuando todo el mundo conoce una premisa y ésta no es motivo de discusión, podría parecer ridículo enunciarla. Sin embargo, también es cierto que prolongando la atención que se les presta, se aumenta su presencia en la conciencia de los oyentes. El estilo rápido favorece el razonamiento, el estilo lento crea emoción. Por eso se explica que los oradores concisos y breves penetran poco y conmueven menos. Técnicas para crear la presencia: la repetición, la acentuación, la acumulación de relatos. Paralelismo entre estos procedimientos o técnicas y la metodología de la hipótesis, ya que desarrollarla implica enumerar las condiciones que se le imponen y las consecuencias que se deducen, como ocurriría con la utopía que tiende a desarrollarse en sus más ínfimos detalles y no se duda en mantener al auditorio en este medio nuevo durante muchas horas. Para suscitar la emoción, es indispensable la especificación. Las nociones generales, los esquemas abstractos no surten efecto en la imaginación (Ejemplo: en vez de los conjurados que han matado a César, “los puñales han atravesado” a César). Por lo general las cifras absolutas hablan con más viveza a la imaginación. Pero también Shopenhauer ha notado que ciertos escritores prefieren el uso de nociones más abstractas que les permiten escapar con más facilidad de las objeciones.
19 Formas verbales y argumentación.No existe una elección neutra de un vocablo, pero hay una elección que parece neutra (palabra habitual, que pasa inadvertida) y a partir de ella se pueden estudiar las modificaciones argumentativas. La neutralidad del término depende del medio. Una de las ventajas del estilo neutro: la de sugerir una transposición, a la aceptación a las normas expresadas, del asentimiento general del lenguaje (no olvidar que entre los elementos de acuerdo, el lenguaje es uno de los primeros). El acercamiento entre el lenguaje corriente y las ideas recibidas no es fortuito: el lenguaje corriente es, en sí mismo, la manifestación de un acuerdo, de una comunidad, con el mismo título que las ideas recibidas. Puede servir para favorecer el acuerdo sobre las ideas.
20 Las modalidades en la expresión del pensamiento.Afirmación vs. negación: La formulación negativa deja en la indeterminación ya sea una aserción o el concepto (noción) en cuyo seno se opera el recorte. (p.ej. “sin embargo no derramaré sangre” puede ser rechazo al género o a la especie) Los nexos y la subordinación: la coordinación, aunque considerada el exponente de una relación lógica, en la práctica del discurso, igualmente inserta una intención de subordinación. Parataxis: La parataxis renuncia a todo enlace preciso entre las partes, el oyente es libre de imaginar entre los acontecimientos una relación, lo que puede crear un ambiente muy dramático: “Dixitque Deus: fiat lux, et facta est lux”. Con la parataxis puede emparentarse la enumeración, tal vez expresión extrema del movimiento. Hipotaxis: construcción argumentativa por excelencia, establece límites, significa adoptar una posición. Ordena al lector, le obliga a ver ciertas relaciones, reduce las interpretaciones que podría tener en consideración.
21 Las modalidades en la expresión del pensamientoModalidades asertiva, imperativa, interrogativa, y optativa: Asertiva: simplemente, conviene a toda argumentación. Imperativa: no tiene fuerza persuasiva, su poder procede de la influencia de la persona que ordena sobre la que ejecuta. Se trata de una relación de fuerzas que no implica adhesión alguna. Interrogativa: de importancia retórica considerable. Responder a una pregunta es confirmar un acuerdo implícito de que el objeto por lo que se pregunta, existe. Además, es una forma hábil para acorralar al adversario en las incompatibilidades, ya que el interlocutor se compromete con sus respuestas a adoptar el modo de argumentación propuesto por el orador. La forma interrogativa no se da sin introducir un llamamiento a la comunión con el auditorio. (Hay interrogaciones negativas que constituyen en realidad, un juicio: “¿No hace hoy un tiempo espléndido?”) Optativa: se presta mejor a la expresión de normas. El deseo expresa una aprobación e indirectamente una norma. Se acerca al imperativo expresando un ruego, una súplica. Empleo de los tiempos. El presente es el tiempo de la máxima, de la sentencia y, además, posee otra propiedad: de dar con mayor facilidad “el sentimiento de presencia”. Pero estos sólo pueden estudiarse en un sistema lingüístico dado, su expresión varía en las diferentes lenguas. Pronombre, artículo y demostrativo. Uso del pronombre indefinido “uno” en vez de “yo” transforma lo subjetivo en normal, también reduce la responsabilidad del sujeto, crea distancia entre el que habla y lo que dice. Uno de sus mayores efectos parece ser la objetivación de lo enunciado. El uso del artículo determinado, el uso del singular por el plural, el uso del demostrativo, con frecuencia logrará efectos argumentativos importantes. El artículo determinado permite considerar que las muestras son los representantes de una especie (el cloro, el fósforo). Uso del singular por el plural transforma al grupo en persona (el ruso, el judío). El empleo inusitado del demostrativo permite crear un efecto de presencia muy vivo (Vid. ejemplo p. 262: “esta interminable agonía”).
22 Forma del discurso y comunión con el auditorio.Lenguaje empleado y comunión con el auditorio. Pareciera que a cada estructura social le corresponderían unos modos particulares de expresar la comunión social. Podrían distinguirse dos estilos diferentes entre las sociedades democráticas y las sociedades jerárquicas, estas últimas con un estilo mucho más ritual, donde las fórmulas se hacen rituales, se escuchan dentro de un ambiente de comunión y de sumisión total. Cuando no se escuchan en este ambiente, con espíritu de comunión, se vuelven formas clichés. El cliché es a la vez fondo y forma, objeto de acuerdo que se expresa regularmente de cierta manera, fórmula estereotipada que se repite. Si es admitido, favorece la marcha de la discusión, de lo contrario, descalifica ciertos razonamientos, desacredita al orador. La máxima tiene gran fuerza también para el acuerdo, porque en sí misma lleva presunción de acuerdo y corresponde a valores admitidos. Refranes: para Shopenhauer, lugares con tendencia práctica. Eslogan y consigna: máximas elaboradas para las necesidades de una acción particular. Su papel es imponer, por su forma, ciertas ideas a nuestra atención.
23 Figuras de retórica y argumentación.Figuras de retórica: el interés es mostrar en qué y cómo el empleo de ciertas figuras determinadas se explica por las necesidades de la argumentación. Para que exista figura, son indispensables dos características: una estructura discernible, independiente del contenido, es decir, una forma (que sea, según la distinción de los lógicos modernos, sintáctica, semántica o pragmática), y un empleo que se aleja de la forma normal de expresarse y por consiguiente, atrae la atención. Consideramos argumentativa una figura –señala Perelman- si, al generar un cambio de perspectiva, su empleo es normal en comparación con la nueva situación sugerida. Por el contrario, si el discurso no provoca la adhesión del oyente a esta forma argumentativa, se percibirá la figura como un ornato, una figura de estilo, la cual podrá suscitar la admiración , pero en el plano estético o como testimonio de la originalidad del orador. No se trata de acarrear necesariamente la adhesión a las conclusiones del discurso para que sea figura, basta con que se capte el argumento en todo su valor; poco importa si otras consideraciones se oponen a la aceptación de la tesis en cuestión. Para captar el aspecto argumentativo de la figura, es preciso concebir el paso de lo habitual a lo inhabitual y el retorno a un habitual de otra índole, producido por el argumento en el momento mismo en que se acaba.
24 Figuras de la elección, la presencia y la comunión.La clasificación se refiere al efecto de ciertas figuras – en relación a los datos - de imponer o sugerir una elección, aumentar la presencia o realizar una comunión con el auditorio. Son figuras de la elección: la definición oratoria: su función es poner en primer plano algunos aspectos de una realidad que correrían el riesgo de quedar en un segundo plano de la mente. la perífrasis (a veces como sinécdoque, metonimia): no cuando define, sino cuando reemplaza al término, por lo que se supone que se conoce la existencia del nombre al que sustituye. la antonomasia: sinécdoque por la cual se pone el nombre común por el propio o el propio por el común. la prolepsis o anticipación (praesumptio): cuando insinúa que conviene sustituir una calificación por otra que podría suscitar objeciones. reanudación (reprehensio): expresa una vacilación cuyo objetivo es subrayar la legitimidad de una elección. la corrección: también subraya la legitimidad de una elección.
25 Figuras de la elección, la presencia y la comunión.Son figuras de la presencia: la onomatopeya: cuando para evocar un ruido real, bien se crea una palabra, bien se usan de un modo inhabitual las palabras existentes. la repetición: duplican el efecto de la presencia. En general los retóricos consideran que estas figuras producen un efecto más complejo que el de resaltar sólo la presencia). También pueden acentuar la división de un acontecimiento complejo en episodios detallados, como suele ocurrir con la anáfora. la conduplicatio: la repetición hace que además el segundo término esté lleno d e valor (Maté, sí, maté […]). la amplificación: desarrollo oratorio de un tema (tus ojos están formados para la imprudencia, el rostro para la audacia, la lengua para los perjurios…) la sinoninia o metábole: repetición de una misma idea con ayuda de palabras diferentes. Entre éstas la corrección progresiva (ve, corre, vuela y vénganos) El psedodiscurso directo: muestra las intenciones que se le presta a alguien o lo que se cree que es la opinión de los demás sobre esas intenciones. Puede presentarse como semipronunciado o semipensado. Figuras relativas al tiempo gramatical: uso del presente para relatar hechos del pasado (presente histórico) y el enálage de tiempo que sugiere que la consecuencia se producirá instantáneamente (<
26 Figuras de la elección, la presencia y la comunión.Son figuras de la comunión (que se obtiene gracias a las referencias a una cultura, una tradición o un pasado comunes): la alusión: cuando la interpretación de un texto es incompleta por olvido de la referencia voluntaria del autor a algo que evoca sin designarlo y cuyo conocimiento es propio de los miembros del grupo con los cuales el orador intenta establecer la comunión. Generalmente añaden una afectividad particular. la cita: cuando su uso no parezca que resulte de las necesidades de la argumentación y su contenido pase a un segundo plano, sino cuando se conviertan en el signo de arraigo a una cultura (como, por ejemplo, ocurre con Sancho Panza) figuras que intentan que el auditorio participe de forma activa en la exposición, atacándolo, solicitando su cooperación, asimilándose a él, como el apóstrofe, la interrogación oratoria, la comunicación oratoria (donde se pide al adversario reflexionar) El enálage de persona: poner al <
27 El estatuto de los elementos argumentativosLos objetos de acuerdo gozan de privilegios diferentes: algunos del auditorio universal (los hechos, las verdades, las presunciones) y otros de auditorios particulares (los valores, las jerarquías, los tópicos) Con frecuencia, el esfuerzo del orador tiende a atribuir a los elementos en los cuales se apoya, el estatuto más elevado posible, el estatuto que goza del acuerdo más amplio, por ejemplo estatuto de valor a los sentimientos personales, estatuto de hecho a los valores. De Papa mal informado al Papa bien informado: ampliar información producirá cambio de opinión en persona mal informada (se acentúa lo material más fácil de cambiar que el desacuerdo de los valores). En presencia de una ley controvertida, se aumentará su valor proclamando que, si la han transgredido, sólo puede ser por ignorancia. Se sobreentiende que si la conocieran no dudarían en cumplirla. Metalepsis: figura que facilita la transposición de los valores: <
28 Tercera Parte. Las técnicas argumentativaspp
29 Generalidades Se trata del análisis de la estructura de los argumentos en forma aislada que se examinan a modo de ejemplo, ya que en realidad las técnicas argumentativas en el discurso se integran y constituyen una sola argumentación de conjunto. Esquemas de análisis: los procedimientos de enlace y los procedimientos o técnicas de disociación. De enlace: procedimientos que unen elementos distintos estableciendo entre ellos una solidaridad bien para valorarlos positiva o negativamente. Comprende los argumentos cuasi lógicos (se aproximan al pensamiento formal) y los basados en la estructura de lo real (se presentan conforme a la naturaleza misma de las cosas). De disociación: técnicas de ruptura cuyo objetivo es disociar, separar, desolidarizar elementos considerados componentes de un todo o, al menos, de un conjunto solidario en el seno de un mismo sistema de pensamiento de manera de variar ciertas nociones que constituyen sus piezas maestras.
30 Capítulo I. Los argumentos cuasi lógicospp
31 Características de la argumentación cuasi lógicaSon argumentos que se presentan como comparables a razonamientos formales, lógicos o matemáticos. Sacan su fuerza argumentativa de su aproximación a estos modos incuestionables. Aquellos que apelan a estructuras lógicas: contradicción, identidad total o parcial, transitividad. Aquellos que recurren a relaciones matemáticas: relación de la parte con el todo, de lo menor con lo mayor, relación de frecuencia, entre otros. En los períodos en los que predominan los lugares de la cantidad, se favorece sin duda el empleo de las relaciones matemáticas.
32 Estructuras lógicas: contradicción, identidad total o parcial, transitividad
33 Contradicción (e incompatibilidad)Mientras la contradicción es de carácter formal e independiente de nuestra voluntad, la incompatibilidad depende de la naturaleza de las cosas o de una decisión humana. La incompatibilidad que depende de una decisión personal parece ser el tipo más alejado de la contradicción formal, ya que la incompatibilidad está planteada. Por ejemplo, el caso de un jefe de gobierno que pide un voto de confianza ante un problema, crea una incompatibilidad entre seguir en el cargo o no si el voto es rechazado. Procedimientos que permiten evitar una incompatibilidad. La incompatibilidad supone una elección, a menudo penosa, lo que conlleva un sacrificio. Tres actitudes como comportamientos orientados a evitar que se pueda presentar la incompatibilidad: actitud lógica, propia del investigador y del ámbito jurídico, según la cual se consigue clarificar suficientemente las nociones empleadas, precisar bastante las reglas admitidas de manera que los posibles problemas prácticos puedan resolverse sin dificultad por medio de la simple deducción; actitud del hombre práctico, que resuelve los problemas en la medida en que estos se presentan, repiensa las nociones y reglas con arreglo a situaciones reales y decisiones impensables para su acción, son quienes no se comprometen y aspiran a la libertad de acción que permiten las circunstancias; actitud diplomática, mediante la cual se inventan procedimientos para impedir que aparezca la incompatibilidad o para dejar para un momento más oportuno las decisiones que se van a adoptar. La ficción, la mentira, el silencio son técnicas para evitar la incompatibilidad en el plano de la acción. Cuando el figimiento es unilateral estamos ante una mentira.
34 Técnicas orientadas a presentar tesis como compatibles o incompatiblesMostrar la incompatibilidad de dos enunciados es afirmar la existencia de circunstancias que hacen inevitable la elección entre dos tesis presentes. Para ello se busca presentar las tesis como afirmación vs. negación. Uno de los procedimientos para mostrar la incompatibilidad consiste en afirmar que de las dos tesis que se excluyen, una es de aplicación, lo que hace inevitable el conflicto con la aplicación de la otra si se aplican a un mismo objeto. Se volverán compatibles, sin embargo, si su aplicación se presenta como diferida en el tiempo o a una división en cuanto el objeto. La extensión del campo de aplicación de las reglas aumenta el riesgo de incompatibilidades, la restricción de dicho campo lo reduce (por ejemplo, quien se prohíbe matar a un ser vivo puede verse complicado al aplicar penicilina a enfermos con infección). Autofagia: incompatibilidad que surge de una regla cuyas consecuencias resulten del hecho mismo de haberla demostrado. Se trata de la generalización de una regla y su aplicación sin excepción. La retorsión es uno de los casos, consiste en mostrar que el acto por el cual se ataca una regla es incompatible con el principio que sostiene este ataque (ejemplo de policía que anuncia que está prohibido hacer todo lo que no figura en un cartel y cuyo acto mismo de intervención no aparece en el cartel). Otro caso es el de autoinclusión (por ejemplo, a los positivistas que aseveran que toda proposición es analítica o de naturaleza experimental se les preguntará si lo que acaban de decir es una proposición analítica o resultante de la experiencia). Otra forma de autofagia es aquella que opone una regla a las consecuencias que parecen derivarse (ejemplo de Constitución francesa que justifica las insurrecciones).
35 El ridículo y su papel en la argumentaciónEl ridículo y no lo absurdo es el arma principal de la argumentación. Una afirmación es ridícula en cuanto entra en conflicto, sin justificación alguna, con una opinión admitida. El ridículo está vinculado al hecho de que se haya quebrantado o combatido una regla de modo inconsciente, por ignorancia de la regla misma o de las consecuencias desastrosas de una tesis o comportamiento. El ridículo surge cuando alguien se opone a la lógica o a la experiencia, o bien, cuando enuncia principios cuyas consecuencias imprevistas lo enfrentan con concepciones que son obvias en una sociedad dada, y a las que él mismo no osaría oponerse (decir de un autor que sus opiniones son inadmisibles porque las consecuencias serían ridículas es una de las más graves objeciones que se pueden presentar en la argumentación) La ridiculización suele obtenerse por construcciones cultas basadas en lo que alguien se esfuerza por criticar. Para ello se comienza por aceptar como verdadera la proposición A para mostrar que las consecuencias son contradictorias con aquello a lo que se ha consentido. A continuación se pasa a demostrar la verdad de no A (Los pasos son: admisión momentánea de tesis opuesta a la que se quiere defender = desarrollo de sus consecuencias = mostrar incompatibilidad con aquello en lo que se cree = pasar a la verdad de la tesis que se sostiene) La figura de la ironía (con la cual se da a entender lo contrario de lo que se dice) es la asunción provisional por la cual se comienza esta clase de argumento. (Ejemplo de ironía: un autor que critica a otro diciendo que lo más inteligente que dijo en su artículo es que Augusta había hecho el Diccionario Araucano sin contar con la tecnología del computador, obra realizada en 1916) La ironía supone siempre conocimientos complementarios respecto a hechos, normas. No se puede utilizar la ironía en los casos en los que se duda de las opiniones del orador. Se puede superar el ridículo si desafiando la oposición injustificada a una norma admitida, acto peligroso en el cual uno compromete toda su persona. Para ello se requiere prestigio, pero además justificar tal oposición encontrando razones por las cuales en ciertas circunstancias, en situaciones determinadas, no debería aplicarse la regla; se restringirá su alcance y sentido, gracias a una argumentación apropiada, de la que resultará una ruptura de los enlaces admitidos, una revisión de las nociones. De aquí la necesidad de revisar los procedimientos de argumentación referidos a las disociaciones.
36 Identidad Identidad y definición en la argumentación.Procedimientos de identificación: los que tienden a una identidad completa y los que tienden a una identidad parcial de los elementos que son objeto del discurso. Identificación completa: su procedimiento más característico es el uso de definiciones. Cuatro tipos de definiciones que conducen a la identificación de lo que es definido con lo que lo define (sinonimia del definiendum y del definiens): Definiciones normativas: indican la forma en que se quiere que se utilice una palabra. Definiciones descriptivas: señalan el sentido concedido a una palabra en cierto ambiente o en un momento dado. Definiciones de condensación: muestran los elementos esenciales de la definición descriptiva. Definiciones complejas: combinan los elementos de las tres anteriores. El carácter argumentativo de las definiciones aparece claramente cuando nos encontramos en presencia de definiciones distintas de un mismo término pertenecientes a un lenguaje natural. El uso argumentativo de las definiciones supone la posibilidad de definiciones múltiples extraídas del uso o creadas por el autor, entre las cuales es indispensable elegir.
37 Identidad: analiticidad, análisis y tautologíaLa analiticidad de un juicio permite sustituir la igualdad de dos expresiones sin que se modifique el valor de verdad de las proposiciones en las cuales aparecen estas expresiones. Tres clases de análisis: matemático, formal y filosófico, este último llamado direccional, pues se dirige a un sentido determinado. Desde el punto de vista argumentativo, todo análisis es direccional, en el sentido de que se opera en cierta dirección, cuya elección determina la búsqueda de la adhesión del interlocutor. Todo análisis, en la medida en que no se presenta como puramente convencional, puede ser considerado una argumentación cuasi lógica, que utiliza definiciones o un procedimiento por enumeración, el cual limita la extensión de un concepto a los elementos contados. Tautología: la tautología no enseña nada nuevo. La tautología, aplicada a una proposición, aísla a ésta del contexto que ha permitido la elaboración de las nociones sobre las cuales versa. La tautología se la debe considerar como figura cuando es tautología aparente, cuando dos términos no pueden ser idénticos si el enunciado ha de tener algún interés (los niños son los niños / un padre siempre es un padre). Estas proposiciones, en tanto que tautológicas, incitan a la distinción entre ambos términos. Lo que se pone de relieve en la repetición es el segundo término. Figura cuasi lógica basada en la negación de un término por sí mismo: permite la diferenciación mediante la identidad previa de los contradictorios (un duro no es un duro) Antanaclasis: repetición de una misma palabra pero con sentidos diferentes. Similitud aparente: <
38 Identidad: la regla de justiciaLa regla de justicia exige la aplicación de un tratamiento idéntico a seres o situaciones que se integran en una misma categoría. Como estos objetos nunca son idénticos, es decir, completamente intercambiables, se opera mediante una reducción parcial de identidad, de manera que resultan intercambiables desde un punto de vista determinado. La regla de justicia suministrará el fundamento que haga posible pasar de los casos anteriores a los futuros; ella, permitirá presentar, con la forma de una argumentación cuasi lógica, el uso del precedente.
39 Argumentos de reciprocidadLos argumentos de reciprocidad realizan la asimilación de situaciones considerando que ciertas relaciones son simétricas (por ejemplo: lo que es honorable de aprender, también es honorable de enseñar). Los argumentos de reciprocidad también pueden resultar de la transposición de los puntos de vista, transposición que permite reconocer, a través de su simetría, la identidad de ciertas situaciones (por ejemplo: puesto que encontramos extrañas las costumbres de los persas, ¿ellos no deberían asombrarse de las nuestras?) El principio de reciprocidad, fundamentado en una simetría de situaciones, puede servir de argumento, incluso cuando la situación a la cual se refiere sólo se la presenta como una hipótesis (por ejemplo, Demóstenes, al incitar a los atenienses a la acción contra Filipo, imagina lo que este último hubiera emprendido contra ellos si hubiera estado en su lugar). La argumentación cuasi lógica se hace posible con la condición de olvidar todo lo que diferencia las situaciones y reducirlas a lo que las vuelve simétricas. Las argumentaciones cuasi lógicas pueden utilizar otro tipo de simetría: la que emerge de presentar como inversas dos acciones, dos conductas, dos acontecimientos. Ésta es la argumentación por los contrarios. (Por ejemplo, Tan absurdo es llorar porque de aquí a cien años no viviremos, como llorar porque no vivíamos hace cien años) Los argumentos de reciprocidad no pueden usarse cuando la identificación de las situaciones, válidas desde el punto en el que uno se coloca, descuida diferencias esenciales.
40 Argumentos de transitividadLa transitividad es una propiedad formal de ciertas relaciones que permite pasar de la afirmación de que existe la misma relación entre los términos a y b y entre los términos b y c, a la conclusión de que existe esta relación entre a y c. Las relaciones transitivas pueden ser de igualdad, superioridad, inclusión, ascendencia El uso de relaciones transitivas es preciado en los casos en que se trata de ordenar seres, acontecimientos, cuya confrontación directa no puede tener lugar. Con el modelo de algunas relaciones transitivas como mayor que, más pesado que, más extendido que, se establece, entre diversos seres cuyos caracteres sólo pueden conocerse a través de sus manifestaciones, relaciones consideradas transitivas (por ejemplo, A gana a B, B gana a C, se concluye que A es superior a C, aun cuando pudiera ser que en un encuentro efectivo, C ganara a A) La hipótesis de la transitividad es indispensable cuando se quiere prescindir de una confrontación directa entre todos los jugadores. Una de las relaciones transitivas más importantes es la relación de implicación. El razonamiento silogístico está fundamentado esencialmente en la transitividad.
41 Estructuras matemáticas: relación de la parte con el todo, de lo menor con lo mayor, relación de frecuencia
42 Relaciones de inclusiónInclusión de las partes en un todo. Se trata de argumentos que no atribuyen calidad determinada ni a las partes ni al todo, ambas reciben el mismo trato permitiendo una comparación casi matemática entre las partes y el todo. Argumento de la superioridad del todo sobre las partes, ya que el todo engloba la parte. Argumento que determina la superioridad de lo objetivo sobre lo subjetivo, pues “…la realidad objetiva es, en el fondo, lo que es común a varios seres pensantes y podría ser común a todos […]” (H. Poincaré). La superioridad de aquel que comprende lo otro, que conoce, explica lo otro, sin que lo contrario sea verdadero (por ejemplo, la superioridad del filósofo) Los argumentos cuasi lógicos están siempre disponibles para justificar los lugares de la cantidad, en el caso de que se los cuestionara.
43 Relaciones de inclusiónLa división del todo en sus partes. Se consideran los argumentos de división o de partición. Argumentos que se apoyan en la relación que existe entre el género y la especie: para poder afirmar algo de sobre el género es preciso que se confirme en la una de las especies; lo que no forma parte de ninguna especie, tampoco forma parte del género En los argumentos por división más característicos, el esfuerzo tiende a demostrar la existencia o no existencia de una de las partes. Se argumenta por exclusión. Dilema: forma de argumento en el cual se examinan dos hipótesis cuyas conclusiones – cualquiera sea la elegida - llevan a una opinión o conducta de igual alcance, ya sea porque ambas conduzcan a un mismo resultado, porque los dos resultados son de valor idéntico, o bien generan una incompatibilidad con una regla a la cual se estaba ligado. Conversión (dilema 1): dos posibilidades contradictorias llevan a una misma conclusión (el razonamiento adverso es igualmente admisible, como en los judíos que ya sea que opten por la recepción o por el rechazo del Mesías demuestran lo mismo: la autenticidad de éste) Dilema 2: limita el debate a dos soluciones desagradables, hay que elegir; la argumentación consistirá en la prueba de que la solución propuesta constituye el mal menor. Dilema 3: “Padre, me tratas con un rigor que no merezco. Pues, si crees que Cresfonte es un mal hombre ¿por qué me lo das por marido? Si, por el contrario, es un hombre de bien, ¿por qué forzarrme, contra mi voluntad y la suya, a abandonar a este hombre? (ambas ramas o salidas se presentan como incompatibles)
44 Argumentos de comparaciónLas comparaciones pueden efectuarse por oposición (lo pesado y lo ligero), por ordenación (lo que es más pesado que) y por ordenación cuantitativa (pesar por medio de unidades de peso) Las referencias son importantes: es un honor para un poeta mediocre ser declarado muy inferior a un maestro renombrado. La elección de los términos de comparación adaptados al auditorio puede ser un elemento esencial para la eficacia de un argumento, aun cuando se trate de comparación numéricamente precisable: en ciertos casos será más ventajoso describir un país afirmando que es nueve veces mayor que Francia a decir que es la mitad de Brasil. Los rasgos del término de referencia son los que le dan su aspecto particular a una serie de argumentos. A veces este término puede ser hipotético: a quienes le preguntaban lo que había ganado con la guerra, Pitt respondía: “todo lo que hubiéramos perdido sin ella” El argumento de comparación puede manifestarse por el uso del superlativo que se expresa considerando algún objeto que resulta superior a todos los seres de una especie o bien incomparable y, por consiguiente, único en su género. Los juicios que usan el superlativo son más impresionantes que otros más moderados y, a veces, dispensan u obligan menos a la demostración. Por ejemplo, la acusación de haber cometido “el acto más infame” se apoyará con menos pruebas que la de “haber hecho mal”. Ciertos procedimientos de amplificación también pueden sugerir el superlativo: Golpeaste a tu madre. ¿Qué más puedo decir? Golpeaste a tu madre.
45 La argumentación por el sacrificioEs un tipo de argumento por comparación. Se vale del sacrificio que se está dispuesto a sufrir para obtener cierto resultado. Tipo de argumento que se encuentra en la base de todo sistema de intercambios (trueque, venta, alquiler, etc.; pero que no está reservada sólo al campo económico). En la argumentación por el sacrificio, éste debe calcular el valor atribuido al motivo por el cual se consiente el sacrificio. Siempre se le puede hacer objeciones al argumento por el sacrificio (por ejemplo, quien sacrifica su hijo por honor ¿no alimentaba hacia él un odio inconsciente? El argumento del sacrificio, utilizado en forma hipotética, puede servir para evidenciar el valor que concedemos a algo; pero suele ir acompañado por la afirmación de que semejante sacrificio o es superfluo porque la situación no lo exige, o ineficaz porque no permitiría llegar al objetivo previsto. El sacrificio inútil, cuando no es hipotético, puede conducir a la desconsideración de aquellos que lo han realizado. El argumento del sacrificio puede aplicarse también a todo el campo de las relaciones de medio a fin, donde el medio es un sacrificio, un esfuerzo, un gasto o un sufrimiento. Del argumento por el sacrificio se desprende la complementariedad como compensación (p.393). Los argumentos de complementariedad, de compensación, vinculados a una idea de totalidad, se utilizan generalmente para promover cierta estabilidad, el mantenimiento de un equilibrio. El elemento compensatorio puede convertirse en una medida de la imperfección de aquel al que se debe completar. La argumentación por el sacrificio, y aquellas que se le unen, aproxima los términos confrontados y establece una interacción entre ellos.
46 Probabilidades La argumentación cuasi lógica por lo probable alcanza todo su relieve, cuando hay evaluaciones basadas, e la vez, en la importancia de los acontecimientos y en la probabilidad de su aparición, es decir, en la magnitud de las variables y su frecuencia, en la esperanza matemática. La argumentación por lo probable acarrea la reducción de los datos. Los utilitaristas podían esperar fundamentar la moral en un cálculo (nociones de bien y mal, placer y dolor). En general, la aplicación de razonamientos basados en las probabilidades tendrá por resultado, sea cual sea el fundamento teórico que se atribuye a las probabilidades, el dar a los problemas un carácter empírico.
47 Capítulo II. Los argumentos basados en la estructura de lo realpp
48 Generalidades Se trata de evidenciar la solidaridad entre diversos elementos (juicios admitidos) y presentarlos como partes indisociables de un mismo todo. Lo que interesa aquí no es una descripción objetiva de lo real, sino la manera en que se presentan las opiniones que conciernen a lo real. Estas últimas, además, las podemos tratar bien como hechos, bien como verdades, bien como presunciones. Argumentos que se aplican a: Enlaces de sucesión: los cuales unen un fenómeno con sus consecuencias o sus causas. Enlaces de coexistencia: los cuales asocian a una persona con sus actos, un grupo con los individuos que lo componen y, en general, una esencia con sus manifestaciones. Se considerará también en este capítulo el análisis de argumentos más complejos, a los que pueden servir de base estos enlaces, a saber: los argumentos de doble jerarquía, así como los relativos a diferencias de grado o de orden. Hay que considerar, además, que nada garantiza que el orador y el auditorio perciban siempre estos enlaces de la misma manera.
49 Enlaces de sucesión (1) El nexo causal. Gracias al nexo causal, las argumentaciones pretenden a partir de un acontecimiento dado, aumentar o disminuir la creencia en la existencia de una causa que lo explicaría o de un efecto que resultaría de él. La relación entre un principio y sus consecuencias se la considera, a menudo, un enlace de sucesión que forma parte de la estructura de lo real. Hay razonamientos extraídos de la validez universal del principio de causalidad o del, correspondiente, de responsabilidad. Por ejemplo, partiendo del principio de todo acontecimiento tiene una causa, se argumenta a favor del a eternidad de universo, que nunca habría comenzado. El argumento pragmático. Es aquel que permite apreciar un acto o un acontecimiento con arreglo a sus consecuencias favorables o desfavorables. Para apreciar un acontecimiento es preciso remitirse a los efectos. En general, el argumento pragmático sólo puede desarrollarse a partir del acuerdo sobre el valor de las consecuencias. Un uso característico del argumento pragmático consiste en proponer el éxito como criterio de objetividad, de validez. La realidad es prenda del valor, lo que ha podido nacer, desarrollarse, sobrevivir, se presenta como triunfo, como promesa de éxito futuro, como prueba de racionalidad y objetividad. El argumento pragmático aparece a menudo como una simple pesada de algo por medio de sus consecuencias. Una complicación del argumento pragmático consiste en la necesidad de tener en cuenta un gran número de consecuencias, buenas y malas. La consideración de consecuencias favorables y/o desfavorables nos acerca al cálculo utilitarista. Los partidarios de una concepción absolutista o formalista de los valores, y especialmente de la moral, critican el argumento pragmático, le reprocharán que reduce la esfera de la acción moral o religiosa a un común denominador utilitario.
50 Enlaces de sucesión (2) El nexo causal como relación de un hecho con su consecuencia o de un medio con un fin. Para sostener una interpretación hecho - consecuencia contra una interpretación medio – fin, se utilizarán diversas técnicas. Por ejemplo, señalar que el acontecimiento sobrevenido no podía ser un fin, dado el poco interés que presentaba en esta circunstancia, el poco caso que s ele ha hecho, las pocas ventajas que se han extraído, o bien s emostrará que el hecho que debía originarlo no era un medio, puesto que era ya una consecuencia de un hecho determinado. Para aeljat la acusación de “procedimiento”, se dirá que es consecuencia de un hecho independiente de la voluntad, o medio con vistas a otro fin que no sea el que está en causa. El fin y los medios. Si bien en la lógica de los valores ha habido una clara distinción entre los fines y los medios, de los cuales los fines últimos corresponden a valores absolutos; en la práctica existe una interacción entre los objetivos perseguidos y los medios empleados para realizarlos. Ciertos medios pueden identificarse e incluso convertirse en fines. Por ejemplo, el bienestar, la alegría en el trabajo podrían considerarse un fin en sí y no como un simple medio para implementar la producción (ejemplo de S. Weil, p. 424) Por el contrario, el proceso inverso que transformaría un fin en medio tiene algo de devaluante, de depreciación. A ello se opone Jankélévitch, pues sería la reducción de la moral a una mera técnica con miras a un fin. Es importante destacar también que la mención, ante ciertos auditorios y en determinadas circunstancias, de valores demasiado elevados amenaza con rebajarlos al rango de medios. Por una parte hay que considerar que si es cierto que el fin valora los medios, no siempre los justifica, pero también la elección de un fin determinado permite valorar una acción que, por otra parte, se acostumbra a condenar. Un buen argumento es reemplazar un fin aparente por uno real (por ejemplo, mostrar el suicidio como una forma de un nuevo renacimiento) El argumento del despilfarro. Consiste en decir que, puesto que ya se ha comenzado una obra, aceptado sacrificios que serían inútiles en caso de renunciar a la empresa, es preciso proseguir en la misma dirección. La idea de despilfarro instiga a completar estructuras, integrándoles aquello cuya ausencia se siente como una carencia. Ser encontrará en el argumento del despilfarro un incentivo al conocimiento, al estudio, a la curiosidad, a la búsqueda. Con este argumento se puede relacionar la preferencia concedida a lo que es decisivo, por ejemplo, votar por un candidato si se cree que este voto puede lograr el éxito. El sentido inverso se devalúa una acción insistiendo en su carácter de redundante.
51 Enlaces de sucesión (2) El argumento de la dirección. Consiste esencialmente en una advertencia contra el uso del procedimiento de las etapas: si el paso de A a C plantea dificultades, puede que no se encuentren inconvenientes en pasar del punto A al B, de donde el punto C aparecerá en otra perspectiva. Pero entonces puede utilizarse el argumento de la dirección: ¿adónde se quiere llegar? Una vez superada una primera etapa, los interlocutores se encuentran ante una nueva configuración de la situación, lo cual modifica su actitud ante el resultado final (aquí se vincula con el argumento del despilfarro pues la primera etapa se considera ya una base) El argumento de la dirección opera sólo cuando se solicita una decisión en alguna fase de la argumentación que permita cambiar una decisión ulterior. El orden de las etapas no suele ser indiferente para la argumentación. La réplica al argumento de la dirección consiste en la indicación de una serie de desarrollos diferentes a los presentados en la primera etapa, entre estos, tener en cuenta la ambigüedad y lo arbitrario de ver sólo en una dirección, detenerse tras cierta etapa por límites formales garantizados, valerse de un equilibrio de fuerzas (pluralismo, por ejemplo), demostrar que uno se encuentra en una pendiente fatal. A esto último se vincula el argumento de la propagación y del contagio, a lo cual se le opone el argumento de la vulgarización, cuyo opuesto es a su vez el argumento de la consolidación. Todos estos desarrollos demuestran que un fenómeno, insertado en una serie dinámica, adquiere una significación diferente de la que tendría tomado aisladamente. La superación. Se diferencia del argumento de la dirección justamente porque insiste en la posibilidad de ir siempre más lejos en un sentido determinado, sin que se entrevea un límite en esta dirección, y esto con un crecimiento continuo de valor. Se suele emplear para devaluar un estado, una situación, con la que se hubiera podido contentar, pero a la que se supone que puede suceder un estado más favorable. Se puede presentar para ello al final un ideal inaccesible, pero cuyos términos constituyen ideales. Su refutación se encuentra en la constatación de que es imposible ir indefinidamente en la dirección preconizada. La figuras asociadas al argumento de la superación son la hipérbole y la lítote. El papel de la hipérbole consiste en dar una dirección al pensamiento y sólo por un choque de rechazo, se proporciona una indicación sobre el término que importa. En la lítote se sugiere que un término que hubiera podido normalmente admitirse como adecuado, en estas circunstancias e informado el oyente, se niega lo normal para dirigir el pensamiento hacia otros términos (por ejemplo: Pitágoras no es un autor despreciable / Ve, no te odio)
52 Los enlaces de coexistencia (1)La persona y sus actos. A diferencia de los enlaces de sucesión (donde los términos confrontados se encuentran en un mismo plano fenomenal y donde lo primordial es el orden temporal), los enlaces de coexistencia unen dos realidades de nivel desigual. En filosofía, el enlace de coexistencia fundamental aproxima una esencia a sus manifestaciones, cuyo prototipo parece ser el que une a la persona y sus actos. La idea de “persona” introduce un elemento de estabilidad, del cual se vale todo argumento sobre la persona (un gran número d eargumentos tiende a probar que la persona no ha cambiado, que el cambio es aparente, que son las circunsatnacias las que han cambiado). La impresión de permanencia se da a través de técnicas como el nombre propio, la calificación, el epíteto. Sin embargo, como sujeto libre, la persona posee espontaneidad, puede cambiar y transformarse, está la posibilidad de ser persuadida y resistirse a la persuasión, etc. Los términos de la relación acto-persona son basytante independientes para permitir, cuando es preciso, servirse de ellos aisladamentre, y están lo bastante vinculados para que su intervención conjunta caracterice campos enteros de la vida social..
53 Los enlaces de coexistencia (2)Interacción del acto y de la persona (por acto entendemos todo lo que puede considerarse emanación de la persona, ya sean acciones, modos de expresión, reacciones emotivas, tics involuntarios o juicios). Además de revisar la influencia de actos en la persona y viceversa, hay que considerar situaciones de interacción mutua tan acentuada entre personas y actos que el análisis mismo no sabría dar la primacía a uno o a otro elemento. Influencia de los actos en la concepción de la persona. La reacción del acto en el agente está encaminada a modificar constantemente nuestra concepción de la persona. La construcción de la persona nunca está terminada, ni siquiera a su muerte. Un acto es, más que un indicio, un elemento que permite construir y reconstruir nuestra imagen de la persona, clasificar a ésta dentro de las categorías a las cuales se aplican ciertas calificaciones. El valor que atribuimos nos incita a asignar cierto valor a la persona. En el caso de que un acto acarree una transferencia de valor, ésta es correlativa con una revisión de nuestra concepción de la persona.. Es raro que la influencia del acto sobre la persona se limite a una valoración o a una devaluación de esta última. La mayoría de las veces, la persona sirve de correo que permite pasar de los actos conocidos a los actos desconocidos, del conocimiento de actos pasados a la previsión de actos futuros, a veces se emplean para argumentos a fortiori (quien ha matado, no dudará en mentir). Los actos pasados y el efecto que producen llegan a adquirir una especie de consistencia, a formar un pasivo extremadamente perjudicial o un activo muy estimable. Influencia de la persona en sus actos. La estructura estable de la persona permite prejuzgar sus actos; esta reacción de la persona sobre el acto se manifiesta lo mejor posible cuando una calificación, un epíteto, evidencia particularmente este carácter de estabilidad. La intervención de la persona, como contexto que sirve para la interpretación del acto, se realiza a menudo mediante la noción de intención.. Desde el momento en que interviene la llamada a la intención, se hace hincapié esencialmente en la persona y su carácter permanente. La intención está vinculada al agente, es su emanación, resulta de su voluntad, de lo que lo caracteriza íntimamente. El mismo acto, realizado por algún otro, se considera como diferente y apreciado de modo distinto, porque se creerá que se ha realizado con una intención diferente. Toda argumentación moral basada en la intención es una moral del agente, que se opone a una moral del acto, mucho más formalista. Esta técnica de interpretación por la intención, permitiría juzgar al agente y no sólo a tal o cual obra suya.
54 Los enlaces de coexistencia (3)El argumento de autoridad. Existe una serie de argumentos cuyo alcance está condicionado por el prestigio. El argumento de prestigio que se caracteriza con más claridad es el argumento de autoridad, el cual utiliza actos o juicios de una persona o de un grupo de personas como medio de prueba a favor de una tesis. Este argumento ha sido atacado como pseudoargumento destinado a camuflar lo irracional de nuestras creencias, haciendo que las sostenga la autoridad de personas eminentes, el consentimiento de todos o de la mayoría. Sin embargo, el argumento de autoridad es un argumento lícito, empleado por ejemplo en la tradición jurídica. A menudo parece que se ataca el argumento de la autoridad, cuando lo que se cuestiona es la autoridad invocada. La mayoría de las veces, el argumento de autoridad, en lugar de constituir una única prueba, viene a completar una rica argumentación. En este caso, igual que cualquier argumento, se inserta entre otros acuerdos. Se suele recurrir a él cuando el argumento sobre lo que se expresa corre el riesgo de ser discutido. Cuando la autoridad es la de la mayoría, en el argumento de autoridad está subyacente con frecuencia el de lo normal. A menudo antes de invocar a una autoridad, se la confirma, se la consolida, se la fundamenta con una prueba válida. Las autoridades invocadas son la mayoría de las veces autoridades específicas; el auditorio reconoce su autoridad en un campo concreto, y únicamente en es este campo, el orador puede servirse de ella. Actualmente, el fundamento alegado la mayoría de las veces a favor de la autoridad es la competencia. Se puede establecer un paralelo entre el argumento basado en la competencia (la opinión de un experto) y el fundamentado en la inocencia (el testimonio de un niño, de un hombre ebrio).
55 Los enlaces de coexistencia (4)Las técnicas de ruptura y de frenado de la interacción acto-persona. Se ponen en juego cuando hay incompatibilidad entre lo que creemos de la persona y lo que pensamos del acto, y cuando nos negamos a operar las modificaciones que se impondrían, porque queremos preservar, bien a la persona al abrigo de la influencia del acto, bien a éste al abrigo de la influencia de la persona. Técnicas de ruptura: la técnica más eficaz para impedir la reacción del acto sobre el agente consiste en considerar a éste como un ser perfecto, para bien o para mal, como un dios o como un demonio. La técnica más eficaz para evitar la reacción del agente sobre el acto estriba en tratar a este último como una verdad o la expresión de un hecho (por ejemplo, ni el más prestigioso podría conseguir que admitiéramos que 2+2=7 o nuestra adhesión a un testimonio contrario a nuestra experiencia) (ver ejemplo de rey de Siam que no cree a emisario de Holanda que el agua se vuelve tan dura en su país que se puede caminar sobre ella y devalúa a la persona como mentirosa pese al respeto previo que le profesaba, pp. 480) Se está en presencia de un hecho o de una verdad cuando el enunciado se considera como válido para un auditorio universal, también en acuerdos en una disciplina. En este caso, la validez del hecho escapa a todo argumento de autoridad. Técnicas de frenado: cuando no se interrumpe por completo la interacción, sino que se restringe, se diminuye la solidaridad entre acto y persona. Técnicas de este tipo son la prevención, el prejuicio, favorable o desfavorable, cuyo resultado a menudo consiste en cegar el valor del acto, transferir a éste otros valores procedentes del agente. Evitar el prejuicio sería una ruptura saludable entre el acto y la persona. Mientras que el prestigio asegura la acción sobre el acto, la prevención corrige una incompatibilidad, interviene cuando la persona necesita resguardarse. Para evitar el prejuicio se recurre muchas veces a la advertencia. Esta puede consistir en elogios previos o en establecer una separación entre campos de actividad, de manera que el acto dependiente de alguno de los campos se considere irrelevante para la idea que se tiene de la persona. En diferentes sociedades y en distintos medios, la separación de los campos que cuentan no se hace de la misma forma (por ejemplo, fidelidad conyugal puede ser determinante para la imagen de la persona en algunos casos y en otros ser relegado a campos ignorados). Los campos inactivos son objetos de acuerdo, la mayoría de las veces, tácitos y permiten caracterizar a un grupo social. Otra técnica de frenado, de alcance más restringido, es la noción de excepción., según la cual se alega el carácter excepcional del acto.
56 Los enlaces de coexistencia (5)El discurso como acto del orador. La interacción entre discurso y orador desempeña un importante papel en la argumentación, relación que es diferente en el caso de la demostración, donde el rol del orador se reduce al mínimo. La persona es el contexto más valioso para apreciar el sentido y el alcance de una afirmación. El enunciado no es el mismo cuando de tal autor o de tal otro cambia de significación; no se produce una simple transferencia de valores, sino una reinterpretación de un nuevo contexto, suministrado por lo que de sabe del supuesto autor. Mientras a los oradores se les recomienda dar una impresión favorable de su persona, los adversarios se esforzarán en desprestigiarlos mediante ataques ad personam. Es poco frecuente que s ele permita al orador elogiarse a sí mismo, ello produce un efecto deplorable en los oyentes. Quien argumenta expone continuamente un poco su prestigio, el cual aumenta o disminuye según los efectos de la argumentación. Es importante que el auditorio tenga la impresión que decide con total libertad. Prudencia, restricciones, negativa a pronunciarse sobre un punto en el cual no es competente, pueden ser homenajes hacia el auditorio que colaboren en la solidaridad entre acto, persona y auditorio. El grupo y sus miembros. Los individuos influyen en la imagen que tenemos de los grupos a los cuales pertenecen e, inversamente, lo que pensamos del grupo nos predispone a cierta imagen de los que lo integran. El valor de un individuo recae sobre el grupo; una deficiencia individual puede, en algunos casos, comprometer la reputación del grupo entero. La argumentación que atañe al grupo y sus miembros es mucho más compleja que la que concierne a la persona y sus actos, porque una misma persona pertenece siempre a grupos múltiples y porque la noción de grupo es más indeterminada que la de la persona. Las personas ajenas al grupo tienden a pensar que existe un grupo social cada vez que tienen un comportamiento diferente respecto a sus miembros. La única técnica que permite realizar una ruptura de interacción entre grupo e individuo consiste en la exclusión de éste, por ejemplo, cuando se aprecie una incompatibilidad entre la adhesión a una tesis y la pertenencia a un grupo. Puede suceder también que el propio individuo busque la exclusión. Más frecuentes son las técnicas de frenado: entre éstas, el recurso al prejuicio y a la excepción vinculadas a la mayor o menor representatividad que parezcan tener los individuos en relación al grupo. .
57 Los enlaces de coexistencia (6)Otros enlaces de coexistencia, el acto y la esencia. Los comportamientos y manifestaciones de instituciones y de otras construcciones intelectuales, así como de individuos suelen ser entendidas como manifestaciones de una esencia. Se forman esencias partiendo de un verbo, un adjetivo u otras expresiones que caracterizan ciertas clases de seres cuyo comportamiento explican. Cuando el acto y la esencia parezcan oponerse, se aplicarán procedimientos que permitan justificar la incompatibilidad (por ejemplo, llamar precursor o retrasado a un hombre que no es de su época). Recurrir a la noción de esencia permitirá aproximar acontecimientos variables a una estructura estable. Las nociones de abuso y carencia están vinculadas correlativamente a la noción de esencia, pues basta mencionarlas para que el oyente se remita a una esencia implícitamente supuesta. Para restablecer la incompatibilidad entre acto y persona se utilizan también técnicas de frenado y ruptura. Se admite a menudo que lo que es intencional es lo que determina la esencia. Lo que contraviene a este objetivo, se considera abuso, accidente. El uso normal es conforme a la esencia, el abuso debe separarse de ésta, pues la modifica profundamente, aun cuando el término abuso es señal de que se quiere preservar la esencia (por ejemplo, un liberal a favor de otorgar beneficios argumentará que se trata de una medida para corregir abusos del sistema capitalista. Al respecto un liberal contrario a la medida sostendrá que se amenaza con ella la esencia del régimen, mientras que un comunistas dirá que la medida no varía lo esencial del régimen) El criterio de carencia se subordina también a la concepción que se tiene de esencia (ejemplo de ello se percibe en la teoría del psicoanálisis que interpreta los caracteres de la mujer como una reacción ante la carencia de órganos genitales externos, lo cual implica que se considera al hombre como representante de la esencia). Cada vez que se desee estabilizar, concretar y presentar a un grupo, una esencia, se empleará la personificación, figura que permite estabilizar los límites del grupo y recordar su adhesión. El enlace simbólico. El símbolo, a diferencia del signo, no es puramente convencional. Existe entre símbolo y lo que evoca, una relación de participación. Lo que diferencia este enlace simbólico de otros enlaces es la naturaleza casi mágica, en todo caso irracional, tanto de sucesión como de coexistencia. Para que opere el símbolo es preciso que éste y lo simbolizado se integren en una realidad mítica o especulativa, en la cual participan recíprocamente. El nexo entre el soporte y la cosa que representa, donde se concentra la emoción, es un enlace que reconocen sólo los miembros del grupo, lo que genera una comunión entre los miembros del grupo. Estos nexos inmateriales caracterizan una concepción poética o religiosa, romántica, del universo. Los símbolos son típicos de una cultura particular, no sirven para el auditorio universal, son a la vez, variados, precarios y singulares, pero el valor simbólico in abstracto puede, contrariamente a los símbolos particulares constituir el objeto de una argumentación racional, de una argumentación orientada a lo universal. Son figuras de sustitución, la metonimia y sinécdoque. (en esta última el término sustituido no está unido por un nexo simbólico al término que lo reemplaza, sino que señala un aspecto típico del objeto designado, como “la vela” por el navío; “los mortales” por los hombres)
58 Los enlaces de coexistencia (7)Doble jerarquía y enlaces de coexistencia. Usualmente una jerarquía en discusión se argumenta a través de la base de una jerarquía ya admitida, esto es lo que se llama un argumento de doble jerarquía. La doble jerarquía expresa normalmente una idea de proporcionalidad, directa o inversa, un nexo de término a término, pero en otros casos, el enlace se reduce a la idea de una correlación estadística. Todos los enlaces basados en la estructura de lo real, ya sean de sucesión o coexistencia, podrán servir para vincular dos jerarquías. (ejemplos: de los fines o de los medios (sucesión) entre dos productores es mejor aquel cuyo fin es mejor; de las personas (coexistencia) Tú, por ser Aristofonte, no las entregarías, y yo, por ser Ifícrates, lo haría) un caso especial lo constituye la extrapolación de una jerarquía a partir de otra, o “argumento de los contrarios” según los clásicos: Si la guerra es la causa de los males presentes, es preciso repararlos con la paz. La refutación de una doble jerarquía se realiza, bien cuestionando una de las jerarquías, bien poniendo en duda el enlace establecido entre ellas, bien demostrando que otra jerarquía viene a combatir los efectos de la primera. Otra técnica de refutación consiste en operar un desplazamiento de la segunda jerarquía: es indigno meter en prisión a un caballero romano; un crimen, azotarlo; casi un parricidio, matarlo; ¿cómo llamaré a la acción de ponerlo en una cruz? Argumentos relativos a las diferencias de grado y orden. En el argumento de doble jerarquía, las jerarquías que le sirven de fundamento pueden ser cuantitativas o cualitativas, incluso una de ellas puede ser cuantitativa y la otra cualitativa. La jerarquías cuantitativas solamente presentan entre sus términos diferencias de grado o intensidad. Cuando se introducen consideraciones relativas al orden (naturaleza, principio, etc.) se tiene por finalidad minimizar las diferencias de grado. En cambio, la transformación de diferencias de orden en diferencias de grado produce el efecto inverso: aproxima recíprocamente los términos que parecían estar separados pro un límite infranqueable y pone de relieve las distancias entre los grados. Un ejemplo de transformación de una diferencia de naturaleza en diferencia de grado es el de la hipótesis evolucionista, la cual También se pueden introducir nuevas diferencias de orden, como en Montaigne, quien divide la vida en varias épocas, las cuales mueren una tras otra, superponiendo así a la imagen de la muerte, gradual e insensible, una división en órdenes, diferente a la oposición “vida-muerte”. Un ejemplo inverso, de diferencia cuantitativa a un fenómeno de orden es el del Plan Marshall, plan de los norteamericanos de ayuda a Europa en postguerra, quienes al rdeucir la ayuda en un 25%, transformaron un plan de reconstrucción en un plan de asistencia (cambio en la naturaleza del plan).
59 Capítulo III. Los enlaces que fundamentan la estructura de lo realpp
60 A) El fundamento por el caso particularLa argumentación por el ejemplo. La argumentación por el ejemplo opera como principio de generalización. No siempre el orador manifiesta su intención de presentar los hechos como ejemplos (revista que contiene entrevistas y relatos de vida de personajes, parecen actuar a modo de ejemplos), sin embargo, cuando se evocan fenómenos particulares unos a continuación de otros, si ofrecen alguna similitud, se tenderá a ver ejemplos en ellos, a diferencia de la descripción de un fenómeno aislado que tiende a ser tomado como simple información. Se llama argumentación de lo particular a lo particular, cuando la conclusión a que nos lleva el ejemplo es igualmente particular. El ejemplo, para ser tomado como tal, deberá disfrutar del estatuto de hecho, lo contrario debilitaría considerablemente la adhesión a la tesis. Los ejemplos se influyen entre sí, un nuevo ejemplo modifica la significación de los ejemplos ya conocidos y permite precisar el punto de vista desde el que debían considerarse los hechos anteriores. El exemplum in contrarium impide una generalización indebida.. El ejemplo de excepción permita que subsista la regla, pero precisa los acontecimientos a los cuales no se les puede aplicar. (ejemplos en gramática y en noción de milagro) La ilustración. A diferencia del ejemplo que fundamenta una regla, la ilustración refuerza la adhesión a una regla ya conocida y admitida. Sostiene una regularidad ya establecida. Mientras el ejemplo debe ser incuestionable, la ilustración puede ser más dudosa, pero ha de impresionar vivamente a la imaginación para captar toda la atención del oyente. La ilustración pretende aumentar la presencia, no tiende a reemplazar lo abstracto por lo concreto 8como el ejemplo) ni a trasponer las estructuras en otro campo (como la analogía). La ilustración se elige por la repercusión afectiva que puede tener. El modelo y el antimodelo. El modelo incita a la imitación. El modelo, cuando se trata de una conducta, un comportamiento particular, puede no sólo servir para fundamentar o ilustrar, sino también para incitar a una acción que se inspira en él. El modelo indica la conducta que se ha de seguir y sirve también como garantía de una conducta adoptada. el agente que valora la actitud de un modelo puede a su vez servir de modelo. Si la referencia a un modelo permite promover ciertas conductas, la referencia a un contraste, a un antimodelo, posibilita su alejamiento. A veces, la acción del antimodelo suele ser más eficaz. El ser perfecto como modelo. A veces el modelo presenta rasgos represinbles o el antimodelo, cualidades dignas de imitación. Para superar estos inconvenientes, se induce a autores a embellecer o ensombrecer la realidad, dando lugar a héroes o monstruos, totalmente buenos o malos, a transformar la historia en mito, en leyenda o en estampa. El Ser perfecto propuesto como modelo se presta bien a esta función porque por su condición misma y por esencia, tiene algo de imperceptible, de desconocido, y porque, por otra parte, no sólo sirve para una época y un lugar.
61 B) El razonamiento por analogía (1).La analogía. La analogía puede ser considerada como una similitud de estructuras, cuya fórmula más general es: A es a B lo que C es a D. Tema es el conjunto de los término A y B, y foro el conjunto de los términos C y D. Para que exista analogía, el tema y el foro deben pertenecer a campos diferentes. Normalmente se conoce mejor el foro que el tema, cuya estructura se debe esclarecer o cuyo valor se debe establecer. Relaciones entre los términos de una analogía. La analogía e suna relación entre cuatro términos, pero pueden ser reducidos a tres según el esquema A es a B lo que C es a B (el hombre, respecto a la divinidad es tan pueril como lo es el niño respecto al hombre). Otra posibilidad de tres términos es A es a B lo que A es a C (el dinero echado a otro platillo se va arrastrando consigo el razonamiento, ej. pp. 577) La analogía se diferencia de la doble jerarquía en que la primera se basa en un enlace de lo real y la segunda sugiere la confrontación de relaciones situadas en campos diferentes. En la analogía hay una interacción entre los términos (A y C / B y D) que conduce a la valoración o devaluación de los términos del tema. Efectos de la analogía. La interacción entre el tema y el foro se manifiesta de dos maneras: mediante la estructuración y las transferencias de valor (transferencias de valor del foro al tema y recíprocamente o transferencia del valor relativo a los dos términos del foro al valor relativo de los dos términos del tema). La analogía permite rehacer el tema según una estructura plausible, reconstrucción tanto más útil cuanto que esta estructura no puede conocerse directamente. Otro efecto de la analogía es el de contribuir a la determinación de uno o de los dos términos del foro. Ejemplo de esto último es la reflexión sobre Dios y sus propiedades basándose en las relaciones conocidas entre el hombre y sus propiedades.
62 B) El razonamiento por analogía (2).Utilización de la analogía. Partiendo del foro, las analogías permiten estructurar el tema. Luego, en todos los campos, es normal el desarrollo o prolongación de una analogía. Desarrollar una analogía puede confirmar su validez, pero también expone a los ataques del interlocutor. Puede suceder también que un autor se adelante y muestre lo que hay de inadecuado en una analogía y desarrolle su tesis como lo contrario de una analogía posible. Otra posibilidad es enmendar una analogía, técnica cuya ventaja consiste en se beneficia de la adhesión que se le hubiera podido conceder parcialmente a la analogía primitiva. Ciertas épocas, ciertas tendencias filosóficas manifiestan predilección en la elección del foro, por ejemplo, las analogías espaciales para expresar el curso del tiempo (el foro utilizado es una línea indefinidamente prolongada, un río que fluye, los acontecimientos que pasan como un cortejo ante el espectador, etc.) El uso de foros múltiples suele ser bastante delicado; en virtud de la interacción entre el foro y el tema, si se utiliza otro foro, habrá otro tema. Las analogías también pueden incorporarse unas a otras, al convertirse una parte del foro en el punto de partida de una nueva analogía. El estatuto de la analogía. La analogía es un medio de argumentación inestable que puede ser minimizada aduciendo que el enunciado a vaga comparación o a una aproximación puramente verbal. Ello lleva al intento de superar la analogía aproximando el tema al foro, estableciendo entre ellos una relación de participación en que se presenta al foro como símbolo, como figura, como mito. Otras veces se superará mostrando que el tema y el foro dependen de un principio común o se establecerá un nexo indirecto entre el tema y el foro. En general, la superación de la analogía consiste en aproximar el campo del tema al foro, por ejemplo, presentar a ésta como el resultado de un descubrimiento, observación de lo que existe, más que como el producto de una creación original de estructuración.
63 B) El razonamiento por analogía (3).La metáfora. Se entiende la metáfora como una analogía condensada, resultante de la fusión de un elemento del foro con un elemento del tema. Por ejemplo “A es a B como C es a D” > “C de B” > para desiganr a A (ejemplo propio: “la estructura a la catedral como el esqueleto es al cuerpo ” > “el esqueleto de la catedral” para designar a A (la estructura). Pero hay otras muchas maneras de realizar la fusión entre el tema y el foro. La fusión puede marcarse de diversas formas, por medio de una mera determinación (“océano de falsa ciencia”), por medio de un adjetivo (“una exposición luminosa”), un verbo (“ella s epuso a piar”), un posesivo (“nuestro Waterloo”), etc. el uso frecuente d euna metáfora puede contribuir a una asimilación entre el foro y el tema. Las expresiones con sentido metafórico o metáforas adormecidas. La metáfora pasa de ser activa a estar adormecida cuando ya no se percibe la fusión. Este estado es transitorio ya que la metáfora puede volver a activarse, ello ocurre usualmente cuando se desarrolla de nuevo una analogía (Ejemplo, cuando Kant desarrolla la expresión metafórica “arrojar luz sobre un tema” agregando “pero hizo que saltara la chispa con la que se habría podido tener luz, si esta chispa huiera alcanzado una mecha inflamable cuya lumbre hubiera sido mantenida y avivada”, pp. 620) otras formas de activarlas: juntando expresiones metafóricas, a través de un cambio del contexto habitual (por ejemplo “apagarse súbitamente” en vez de la acostumbrada “apagarse lentamente”. En definitiva, la metáfora cumple todas las funciones que realiza la analogía, y, en ciertos aspectos, mejor que ésta, porque la refuerza.
64 Capítulo IV. La disociación de las nocionespp
65 La disociación de las nociones (1)Ruptura de enlace y disociación. A diferencia de la ruptura de enlace antes revisada (que consiste en afirmar que están indebidamente asociados elementos que deberían permanecer separados e independientes), la disociación presupone la unidad primitiva de los elementos confundidos en el seno de una misma concepción, designados por una misma noción. La disociación de las nociones determina una revisión profunda de los datos conceptuales que sirven de fundamento a una argumentación, se trata no de romper los lazos de elementos aislados, sino de modificar su propia estructura. La disociación de las nociones consiste en una transformación profunda, provocada por el deseo de suprimir una incompatibilidad, nacida de la confrontación de una tesis con otras, ya se trate de normas, hechos o verdades. Ejemplo de ello es el rechazo de Locke al nexo establecido en su época entre el estado y la religión (pues lo temporal estaría desde un principio separado de lo espiritual, “ni el derecho ni el arte de gobernar implican necesariamente un conocimiento de otras materias y, menos aún, de la verdadera religión”). Las disociaciones son de gran interés porque suponen la elaboración d eun nuevo sistema conceptual cunado se evidencian las incompatibilidades.. Ello plantea la readecuación de conceptos, como ocurre en el ejemplo de Napoleón que pide la resolución de un conflicto cuando expresa “Cómo conciliar la herencia de la corona con el el principio de la soberanía del pueblo” (pp. 632)
66 La disociación de las nociones (2)La pareja <
67 La disociación de las nociones (3)Las parejas filosóficas y su justificación. La disociación ofrece una visión del mundo, establece jerarquías. A menudo ocurre que una discusión relativa al término II deba fundarse en otra pareja. Los filósofos establecen así un sistema que articulará parejas filosóficas. Ver ej. Pp.641, en Ética de Spinoza parejas posibles de deslindar. En la exposición de los fundamentos de la lingüística de Saussure se podría proponer, como parejas antitéticas, resultantes de la disociación que Saussure examina en relación a la lingüística eminentemente histórica que le precedió: sincronía diacronía inmutabilidad mutabilidad sistema heterogeneidad lengua habla abstracto concreto Ello le permite formular una nueva serie de parejas, ya no antitéticas, sino más bien correlacionales: valor sistema signo lengua estructura sincronía
68 La disociación de las nociones (4)Función de las parejas filosóficas y sus transformaciones. El esfuerzo argumentativo consiste en sacar partido de las disociaciones ya admitidas por el auditorio, o bien en introducir disociaciones creadas ad hoc, o bien en recordar una disociación supuestamente olvidada por el auditorio. La oposición a una disociación puede versar sobre las características de sus términos I o II, o sobre el principio mismo de la disociación. Resulta difícil renunciar a los términos, pues el oyente se siente satisfecho si puede retrotraer a su mente nociones antiguas. Se tiende a menudo, no al rechazo de las parejas, sino a su inversión, lo que devalúa la noción del término I y valoriza la del término II. Por ejemplo, un jurista frente a la pareja interpretación/letra puede invocar la pareja letra/espíritu, donde la interpretación nueva, invocada por el jurista, se convierte en el término II. Cuando la inversión se señala por la colocación de las palabras en la oración, puede adquirir la forma de una figura, tales como las antítesis y las conmutaciones (o reversiones). El interés de las inversiones se debe en gran parte al hecho de que las nociones, por su tradición conservan sus conexiones, algo de lo que eran cuando ocupaban su antiguo lugar en las parejas. Ej. de este tipo en : “(…) la vida es una evolución. Concentramos un período de esta evolución en una vida estable que llamamos forma […] no hay forma, puesto que la forma es propia de lo inmóvil y la realidad es movimiento. Lo que es real es el cambio continuo de forma […] Cuando las imágenes sucesivas no difieren demasaido entre sí, las consideramos, a todas, el aumento y la reducción de una única imagen media, o la deformación de esta imagen desde puntos de vista diferentes. Y en esta imagen media pensamos cuando hablamos de la esencia de una cosa, o de la cosa misma ” La esencia deja de ser lo real (disociación) y se convierte en la apariencia. Según ciertas concepciones, el medio sólo es un fin aparente, mientras que el real objeto de preocupación es el fin. En este sentido, se puede establecer una similitud entre la pareja nedio/fin y apariencia/realidad. Por ejemplo, Shopenhauer sólo verá en la ilusión amorosa un medio para la voluntad de la especie. Considerar algo como medio equivale a devaluarlo, a quitarle su valor absoluto (reproche que hacen los idealistas a la utilización del argumento pragmático) Una devaluación ocurre al relacionar la pareja medio/fin con la pareja consecuencia/hecho o principio, pues los que era el término II (hecho o principio) se convierte en la otra pareja en el término I (medio) y si se examina la virtud, por ejemplo, como un medio para brillar, se debe a que le atribuimos un valor secundario. En la medida en que se alega como fin lo que es medio, se denominará pretexto. Nada se opone a la repetición indefinida de esta operación, a esta transformación de los fines en medios por la disociación y a la descalificación que resulta.
69 La disociación de las nociones (5)La expresión de las disociaciones. La presencia de parejas filosóficas se manifiesta mediante expresiones características que permiten distinguir fácilmente el término I del término II. Entre estos medios se encuentran la adjunción de adjetivos o de adverbios, uso de artículos o demostrativos, adición de prefijos a un sustantivo (como psedo, quasi, non en el término I), agregando expresiones (desde à savoir hasta el empleo de comillas). También cuando se realza el término II, se suele tratar el término I como algo extraño, enemigo, se descalifica como facticio o artificial, en oposición a lo que es auténtico y natural. Enunciados que animan a la disociación. Hay expresiones que invitan a disociar una noción. No se precisa cómo se debe disociar, es el contexto el que lo señala. Por ejemplo, el empleo dos veces de la palabra religión en el ejemplo tomado de Shiller (p.672): ¿Qué religión profeso? Ninguna de todas las / que me nombras. -¿Y por qué ninguna? -¡Por religión! Esto sucede con las expresiones constituidas por figuras cuasi-lógicas como las tautología aparente, la negación de un término por sí mismo, identidad de los contradictorios. La exigencia de disociación podrá resultar de una oposición entre una palabra y lo que se considera, comúnmente, como su sinónimo (Morir, no me importa. Pero me da pena abandonar la vida). Las expresiones paradójicas siempre invitan a un esfuerzo de disociación. Lo mismo sucede cuando entre nociones se afirma una relación inadmisible (Es escribir sin ser escritor) o con figuras como el paradojismo, el oxímoron, la poliptoton y antimetátesis
70 La disociación de las nociones (6)Las definiciones disociativas. La definición se constituye como elemento de la disociación nocional cada vez que pretende proporcionar el sentido verdadero, el sentido real de la noción, opuesto a su uso habitual o aparente. A veces la extensión de los conceptos corresponde a una nueva definición disociativa (ej. Extensión del concepto de violencia “violencia sobre el cuerpo” + “violencia que causa terror en el espíritu”, la primera puede, por la extensión aplicada, convertirse en término I.) para Stevenson, definiciones persuasivas son las que conservan el sentido emotivo de las nociones, el que debe influir en el interlocutor, al tiempo que modifica su sentido descriptivo. La disociación puede oponer también un sentido técnico a uno más usual, en este caso generalmente el término II lo ocupa noción técnica. La definición es siempre una elección. Quienes la hagan pretenderán haber puesto de relieve el verdadero, el único sentido de la noción. A veces, para justificar la definición se apela a la etimología, culta o popular. Este recurso busca recuperar el “buen sentido” de una palabra, tal disociación se vincula con la idea d eun mundo que degenera. La retórica como procedimiento. Un procedimiento es una manera de operar para obtener un resultado concreto. A veces se descalifica el término procedimiento, como ocurre con el mismo término de retórica, entendiéndolo como sinónimo de falsa apariencia. La retórica como procedimiento se vincula con los términos I de las parejas artificial/natural, forma/fondo, verbal/real. Se puede reaccionar contra la descalificación del discurso como procedimiento, afirmando que el discurso es la consecuencia de un hecho, por ejemplo adecuando el estilo al objeto, buscando adecuación con lo real. J Paulhan considera que no hay literatura sin retórica, pero que los medios de este arte pierden su eficacia a medida que se los percibe como procedimiento. Por ello, la argumentación sólo escapa a la devaluación cuando el orador sugiere una imagen de los hechos y de sí mismo que no lleven al oyente a hacer la disociación procedimiento/realidad. Elementos que contribuyen a que no se realice esta disociación son las imperfecciones, los indicios de pasión y sinceridad, técnicas que parezcan contrarias al objetivo que se pretende alcanzar.
71 Capítulo V. La interacción de los argumentospp
72 La interacción de los argumentos (1)Interacción y fuerza de los argumentos. Los fenómenos de interacción (interacción entre argumentos enunciados, entre éstos y el conjunto de la situación argumentativa, entre éstos y su conclusión, y entre los argumentos contenidos en el discurso y los que tienen a este último por objeto) son los que en gran parte determinan la elección de los argumentos, la amplitud y el orden de la argumentación; aun cuando las condiciones en las cuales se desarrollan los fenómenos de argumentación sea imprecisas. Para guiarse en su esfuerzo argumentativo, el orador usa una noción confusa pero indispensable, la de la fuerza de los argumentos, en la cual el principio capital es la adaptación al auditorio, a la tesis que acepta el auditorio, teniendo en cuenta la intensidad de esta adhesión. La fuerza de los argumentos obedece a su posible resistencia a las objeciones que el auditorio puede oponer a la argumentación. A este respecto, se ha revisado antes a qué refutación se exponen las argumentaciones: el enlace, al rechazo del enlace; el ejemplo, al ejemplo anulador; la analogía, a la prolongación de la analogía; la disociación, a la inversión de la pareja. La objeción, no obstante, se manifiesta de buen grado dentro de los límites adoptados por el orador: se opondrá un lugar de la cualidad a uno de la cantidad; a un lugar del orden, se opondrán los de lo existente; a la costumbre, se opondrá la costumbre de otro grupo al que se pertenece igualmente. Los autores de tratados de retórica fundamentan sus consejos (relativos al orden del discurso, al encadenamiento de las réplicas) en el grado de convicción que los argumentos han debido a originar. Pero en el grado de convicción interviene un elemento normativo que es inseparable de la noción de poder.: ¿un argumento sólido es un argumento eficaz, que determina la adhesión del auditorio, o un argumento válido, que debería determinarla? La fuerza de los argumentos depende en gran medida de un contexto tradicional. En ciertos contextos la argumentación está limitada por la costumbre, la ley; los métodos y las técnicas propias de cada disciplina en la que se desarrolla su razonamiento. El contexto filosófico otorga una fuerza aumentada a ciertas clases de argumentos: el realismo de las esencias favorecerá todas las formas de argumentación que se apoyan en las esencias, ya se trate de argumentos por división o por disociación acto/esencia; una visión del universo que admita la existencia de grados de realidad jerarquizados favorecerá la argumentación por analogía; el empirismo, los argumentos basados en hechos presentados como indiscutibles; el racionalismo, la argumentación por medio de principios; el nominalismo, el recurso al caso particular.
73 La interacción de los argumentos (2)La apreciación de la fuerza de los argumentos como factor de la argumentación. El orador o los oyentes pueden supervalorar la fuerza de los argumentos, ello puede dar fuerza a la argumentación pero también compromete a la persona y su prestigio. También se puede sobreestimar el poder de los argumentos ampliando los acuerdos particulares sin que el interlocutor haya dado su adhesión explícita. Una técnica inversa eficaz consiste en restringir el alcance de una argumentación, mantener la conclusión sin llegar a lo que el autor podía esperar. Las técnicas de atenuación causan una impresión favorable de ponderación, de sinceridad y contribuyen a alejar la idea de que la argumentación es un procedimiento, un artificio. Se puede minimizar el efecto de ciertos argumentos atribuyendo dicho efecto a otros factores que no son su valor específico sino a factores inherentes a la persona del orador. Otro medio de reducir la fuerza de los argumentos consistirá en subrayar su carácter de comodín, previsto, fácil de encontrar, ya esperado. La interacción por convergencia. Una de las interacciones por convergencia se refiere a la interacción entre argumentos. Si varios argumentos distintos llegan a la misma conclusión, ya sea general o parcial, definitiva o provisional, aumentará el valor atribuido a la conclusión y a cada argumento, pues parece poco probable que varios razonamientos totalmente erróneos conduzcan al mismo resultado. A veces se considerará irrelevante la convergencia porque el oyente no concede al sistema en cuestión la misma importancia que el orador o porque se estima que esa convergencia carece de sentido. La amplitud de la argumentación. En el caso de la argumentación, la amplitud no se entiende restringida como en la demostración. En una argumentación no existe un límite absoluto para la útil acumulación de los argumentos, y es lícito no enunciar todas las premisas que son indispensables para el razonamiento. La búsqueda de la convergencia entre los argumentos incitará a aumentar la amplitud de la argumentación.. Un caso de extensión es el de los argumentos introducidos como complementarios de los argumentos anteriores, de los cuales dependen estrechamente. Puede generarse una argumentación complementaria positiva o negativa. Esta última tiende a mostrar por qué el auditorio no ha reaccionado como debiera ante los acontecimientos o ante los discursos. Para ello, a veces se mostrará que el oyente acepta razones que no conoce él mismo, o que no osaría confesar, lo que le da a la amplitud de la argumentación un nuevo aspecto: el orador desarrolla los argumentos que han podido seducir al oyente, a los que se les hace responsables de la actitud adoptada. En otros casos, una consecuencia depende de cierto número de condiciones y se las puede examinar sucesivamente con el fin de determinar si están presentes o no. La diversidad de auditorios es suficiente para justificar la acumulación de argumentos, independientemente de toda interacción entre ellos. Ello explica que en los discursos haya argumentos que parezcan incompatibles y, sin embargo, no lo son porque se aplican a situaciones o auditorios diferentes. Son redundantes cuando admitir un argumento inutiliza lo demás. Sin embargo, la redundancia tiene sentido cuando se reproducen argumentos de manera más o menos fiel para presentarlos (vinculado a figuras de la repetición y la amplificación) La amplitud, dependerá, por último, del tipo de discurso y de las funciones que se asignen al auditorio.
74 La interacción de los argumentos (3)Los riesgos de la amplitud. Toda argumentación es el indicio de una duda, pues la argumentación supone que es oportuno precisar o reforzar el acuerdo sobre una opinión determinada, la cual no sería lo bastante evidente o no se impondría con la fuerza suficiente. Hay riesgos de amplitud, cuando la invocación de un motivo puede desembocar en el rechazo de una proposición, o cuando se introduce a una oyente en ciertos campos en los que no hubiera reparado y que pudieran suscitar objeciones contra lo que tal vez ya había conseguido el orador. También hay riesgos de que nuevos argumentos puedan parecer incompatibles con las aserciones del orador. El peligro será tanto mayor, cuanto más esenciales parezcan los puntos sobre los que versa la incompatibilidad, especialmente si se trata de afirmaciones de hechos, lo que puede ridiculizar al orador. Entre los problemas vinculados a los riesgos de la amplitud, es preciso dejar un sitio especial a la diversión, desplazamiento de la discusión hacia otro objeto juzgado irrelevante. Los paliativos contra los riesgos de la amplitud. Para paliar los riesgos de la amplitud, se pueden utilizar todos los procedimientos destinados a evitar la refutación o a dificultar su aparición. Ante una posibilidad de incoherencia en los argumentos, el orador realizará una selección entre ellos o los presentará como de autores diferentes. Puede también incluir una argumentación complementaria para evitar los efectos negativos de argumentos incompatibles. Para precaverse del peligro de un argumento débil, se dirá que sólo lo ha incluido como subsidiario. Para prevenir los inconvenientes de la diversión se insistirá en la relevancia de lo que se emite. La semirrenuncia es también un paliativo que da lugar a figuras como la reticencia (evoca una idea, pero deja el desarrollo al oyente), la preterición (sacrificio imaginario de un argumento: se inicia anunciando que s r enuncia a éll). Todos los anteriores pueden considerarse como concesiones, lo que consiste en reservar una acogida favorable a algunos argumentos del adversario o presuntamente suyos. Orden y persuasión. En la argumentación – al contrario de la demostración – el orden no puede ser indiferente, pues la adhesión depende del auditorio. El condicionamiento del auditorio puede realizarse por todo tipo de medios auxiliares: perfumes, música, concentración de masas; pero también se efectúa de modo discurivo. En la elección del orden persuasivo se pueden adoptar tres puntos de vista que se relacionan con los efectos sobre el auditorio: El de la situación argumentativa: importan las premisas a cuya aceptación se induce progresivamente al auditorio. El de la preparación del auditorio: se atiende a los sucesivos efectos que experimenta el oyente. El de las reacciones que suscita: se considera el orden del discurso como tema de reflexión. Mientras en la demostración se da todo, en la argumentación, las premisas son lábiles, precarias y varía la intensidad con la que se adhiere el oyente a ellas. El orden de los argumentos lo dictará en gran parte el deseo de plantear premisas nuevas, de presentar ciertos elementos y de obtener ciertos compromisos por parte del interlocutor. El orden es también un factor que determina la amplitud, por ejemplo, procurando que la reflexión no se extravíe por pistas falsas, que no se abandonen prematuramente caminos útiles. La figura de la sujeción /sustentatio) se relaciona con la preocupación por encauzar el pensamiento hacia direcciones propicias antes de llevarlo más lejos. En la argumentación, el cambio de orden casi nunca es mera permutación, lo cual se aplica, incluso a lo que podría considerarse elementos de la argumentación, por ejemplo, para asegurar la existencia de premisas sólidas se suele colocar al comienzo la explicación de los hechos (como ocurre en la mayoría de las intervenciones políticas y jurídicas o en investigaciones científicas).
75 La interacción de los argumentos (4)Orden del discurso y condicionamiento del auditorio. En general, los autores antiguos admiten que el discurso consta de: Exordio / Narración / Demostración / Refutación / Conclusión / Epílogo El exordio es la parte del discurso que más específicamente intenta influir en las disposiciones del auditorio. Su objetivo será conciliarse con el auditorio, granjearse su benevolencia, despertar su curiosidad e interés por el discurso. Asegura las condiciones previas a la argumentación (se puede acortar o suprimir cuando estas condiciones están aseguradas). En el exordio, el orador se esforzará por mostrar su competencia, imparcialidad y honestidad. El exordio se adaptará siempre a las circunstancias del discurso, al orador y al auditorio, al asunto tratado, a los posibles adversarios. Por ejemplo, advertencias como “no soy orador”, de manera que la evaluación de la fuerza del argumento no se remita al talento del orador. El exordio que se refiere al auditorio, pretenderá estimular su amor propio, el que alude al tema llamará la atención sobre el minterés de éste. Para distribuir un cierto número de argumentos, hay tres órdenes: El orden de fuerza decreciente El orden de fuerza creciente El orden homérico o nestoriano (cuyo nombre se debe a que Néstor puso al centro de sus tropas a los más débiles; pues según Néstor es preciso comenzar y terminar con los argumentos más fuertes). Se aconseja empezar por el argumento cuya fuerza es independiente de la de los demás, también se ha aconsejado (Quintiliano) iniciar el discurso rechazando una acusación que provoca el que se dude de la integridad moral del acusado. La refutación anticipada implica, en todo caso, que la acusación es normal y por lo tanto, necesaria de tomar en cuenta. Cuando adquiere la forma de objeción que uno se hace a sí mismo, la refutación anticipada da lugar a la figura llamada prolepsis. Orden y método. El orden adoptado puede ser en sí mismo un tema de reflexión para el oyente y, de esta forma, influir directamente en el resultado de la argumentación. Es preciso que para que el orden llegue a ser objeto de reflexión, se pueda aprehender como tal, lo que ocurre cuando está vinculado a un orden exterior al discurso, conocido por los oyentes o que, al menos, todos pueden comprender inmediatamente. Por ejemplo, el orden cronológico, el orden de fuerza creciente, etc. Perelman señala no estar de acuerdo en que una teoría de la argumentación busque un método conforme a la naturaleza de las cosas ni considerar el discurso como una obra que encuentra en sí misma su estructura, pues ambas concepciones separan forma y fondo y olvidan que la argumentación es un todo destinado a un auditorio determinado. Las exigencias de la adaptación al auditorio son las que deben servir de guía en el estudio del orden del discurso; esta adaptación actuará, bien directamente, bien por la mediación de las reflexiones del oyente respecto al orden.