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2 TRES MIL PERSONAS La iglesia del Señor fue establecida el día de Pentecostés, el que siguió a la muerte, sepultura, resurrección y ascen-sión de Cristo al cielo (Hechos 2). Las Escrituras revelan que como tres mil personas res-pondieron a la predicación de los apóstoles aquel día por medio de obedecer al evangelio, Hech. 2:41, ….. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Como resultado, Dios los añadió a la iglesia, Hech. 2:47, Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Había otros muchos en Jerusalén aquel día aparte de los tres mil que obedecieron al evangelio, inclusos muchos que oyeron el evangelio predicado por Pedro y los …..
3 otros apóstoles pero que no obedecieron al evangelio.¿Qué podemos saber acerca de estas “tres mil personas” (Hech. 2:41) que contribuyó a su aceptación del evangelio? Consideremos algunas cosas que sabemos acerca de estos individuos según nos informa el texto: 1. Creían en Dios – Ese gentío que se congregó en Jerusa-lén fue compuesto de “varones piadosos de todas las na-ciones bajo el cielo” (Hech. 2:5). La palabra “piadosos” significa personas devotas o religi-osas; son quienes reverencian a Dios. Esos varones esta-ban en Jerusalén para una fiesta mandada por Dios (Deut. 16:9,10,16) porque eran creyentes en Dios. Siete semanas te contarás; desde que comenzare la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. Y harás la fiesta solemne de las semanas al SEÑOR tu ….
4 Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según el SEÑOR tu Dios te hubiere bendecido. … 16 Tres veces cada año parecerá todo varón tuyo delante del SEÑOR tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes cenceños, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y no parecerá vacío delante del SEÑOR: Nótese: una gente muy religiosa puede necesitar conver-sión a Cristo. Cristo es el Salvador, !no la religion! Miles de varones habían viajado grandes distancias y a gran sacrificio personal, ejerciendo así su gran devoción a Dios. Pero, estaban perdidos en sus pecados (sin saberlo).
5 2. Escucharon en lugar de sacar conclusiones precipita-das.Algunos, cuando oyeron a los apóstoles hablando en len-guas que no entendían, estaban atónitos y perplejos (Hech. 2:12). ¿Qué quiere decir esto?, preguntaban. Otros sacaron la conclusión precipitada de que los após-toles estaban borrachos (2:13). Decían: Están llenos de mosto. No es sabio sacar conclusiones precipitadas. Debemos usar de la sobriedad y considerar los hechos del caso. Ser llevados solamente por las emociones guía a acciones nada sabias. 3. Esos varones piadosos consideraron las Escrituras. Al suplicar que oyeran, Pedro les dijo: oid mis palabras … Varones israelitas, oíd estas palabras (2:14,22), ellos le escucharon y Pedro les explicó algunas de las…
6 profecías respecto a Cristo y a los eventos de ese día (2:16-21, 25-28, 34,35). Vamos leyendo:16 mas esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: 17 Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños. 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días, derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21 y acontecerá que todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo. …..
7 4. Vieron que Jesus cumplió las prophecias, 2:22-35Varones Israelitas, oíd estas palabras: El Jesús Nazare-no, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de voso-tros, como también vosotros sabéis; 23 éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, tomándolo vosotros lo matasteis con manos ini-cuas, colgándole en un madero; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella. 25 Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; porque lo tengo a la diestra, no seré removido. 26 Por lo cual mi corazón se alegró, y mi lengua se gozó; y aun mi carne descansará en esperanza; 27 que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás a tu Santo que vea corrupción. ….
8 28 Me hiciste notorios los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia.29 Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Así que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono; 31 viéndolo antes, habló de la resurrección del Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrup-ción. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
9 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ahora vosotros veis y oís. … 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies Ellos oyeron la conclusion del apóstol: que Jesús es ambos Señor y Cristo, y que ellos le habían crucificado, Hech. 2:36, …. Sepa pues ciertísimamente toda la Casa de Israel, que a este Jesús que vosotros colgasteis en un madero, Dios ha hecho Señor y Cristo. Muchos de ellos entendieron que Pedro hablaba la ver-dad y que estaban culpables de pecado. Esto lo sabe-mos porque se compungieron de corazón (2:37).
10 6. No estuvieron contentos en sus pecados, sino quisi-eron saber cómo remediar su condición. Por eso pregun-taron: …. Varones hermanos, ¿qué haremos? (2:37). No querían quedarse condenados delante de Dios; deseaban estar reconciliados con Dios. ¡Es obvio que creyeron la predicación de Pedro! Su pregunta lo demuestra. Ahora creían en Jesucristo como el Señor y Cristo. ¿No es así? 7. Estuvieron dispuestos a hacer cualquier mandato que Pedro les diera. Hay nobleza en esta sencilla y humilde disposición. No se encuentra en mucha gente de hoy. Cuando Pedro respondió a su pregunta sobre qué hacer para hallar perdón de Dios, no discutieron con él, ni propusieron otra cosa.
11 A estos creyentes en Jesús se les mandó arrepentirse y bautizarse cada uno de ellos en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados (2:38). Hoy en día, muchos discuten con Pedro, queriendo ser salvos de otra manera o por otras condiciones. ¿Quiénes fueron salvos aquel día? El texto nos dice: los que con gozo recibieron su palabra, fueron bauti-zados; y aquel día fueron añadidas a ellos como tres mil almas, ver 41. Si la gente de hoy ha de ser salvada de sus pecados y ser añadida por el Señor a los demás salvos, tiene que tener las mismas characterísticas, ¡las mismas! 1. Tiene que creer en Dios Si uno no cree en Dios, no hay por qué concernirse con lo que nos enseña la Biblia, la Palabra de Dios acer-ca del perdón que Dios nos ofrece en el evangelio.
12 Por esta razón Pablo, cuando predicó en Atenas, comenzó contando a la gente acerca del “Dios no conocido” (Hech. 17:23). Todavía no conocía a Jehová Dios ni creía en Él. Al llegar a gente que no conoce a Jehová Dios, primero hay que enseñarles acerca de Él (Pablo en Listra, Hech. 14:11-18). De otra manera tal gente no responderá al evangelio. Pero aquel día de Pentecostés moraban en Jerusalén judíos de muchos países (Hech. 2:5,10) y ellos más que na-die creían en Jehová Dios hacia siglos. No hubo necesidad alguna de establecer que Jehová es Dios.
13 2. Tiene que escuchar en lugar de sacar conclusiones precipitadas o menospreciar la doctrina apostólica. Muchas personas están enamoradas con sus doctrinas denominaciones y rehúsan escuchar el evangelio apostóli-co. Santiago dice, Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea presto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Sant. 1:19,20). La disposición de escuchar atentamente es esencial si uno ha de recibir con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas (Sant. 1:21). Hemos de examinar las Escrituras diariamente (Hech. 17:11). Si la gente no escucha, no responderá al evangelio.
14 3. Tiene que considerar las Escrituras3. Tiene que considerar las Escrituras. El evangelio es po-der de Dios para salvación (Rom. 1:16). Pablo dijo a los her-manos en Corinto que agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (1 Cor.1:21). Si la gente ha de ser salvada, tiene que imitar a los de Be-rea que eran más nobles que los que estaban en Tesalóni-ca, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudri-ñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (Hech. 17:11). La Palabra de Dios produce fe (Rom. 10:17) y esto es lo que pasó con los de Berea: Así que creyeron muchos de ellos; y mujeres griegas distinguidas, y no pocos hombres (Hech. 17:12). Si la gente no considera las Escrituras, no puede ser sal-vada y no responderá al evangelio. 4. Tiene que reconocer su estado de pecado y creer que Jesús murió por nuestros pecados.
15 El evangelio son las buenas nuevas de perdón de pecados por medio de Cristo, Hech. 13:38,39, Os sea, pues, notorio, varones hermanos, que por Éste os es predicado el perdón de pecados, 39 y por Él, todos los que creen, son justifica-dos de todas las cosas que no pudieron ser justificados por la ley de Moisés. Pablo escribió, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Rom. 3:23). Pero Juan escribió, Si decimos que no tenemos pecado, nos enga-ñamos a nosotros mismos, y la verdad no está en noso-tros (1 John 1:8). (Los gnósticos negaban la realidad del pecado; negaron tener pecado). Los que no reconocen sus pecados no verán necesidad del evangelio. El que no piensa estar enfermo no buscará remedio.
16 El que no reconoce que es pecador, no responderá al evengelio.5. No puede la persona estar contenta en sus pecados, sino tiene que desear corregir su situación. Desafortunadamente muchos hoy admiten que están en pecado pero no hacen caso de ello. Están contentos y no desean cambiar nada. Es necesario enseñar a los tales que aprecien la naturale-za horrible del pecado. !El pecado nos separa de Dios! Isa. 59:2, … vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír ….. y ellos dirigen a la persona a la muerte (separación) espi-ritual, Rom. 6:23, ....
17 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Si la persona no se arrepiente, todo esto termina en el cas-tigo, los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 2 Tes. 1:9. Jesús describe el lugar al cual irán los perdidos como uno de “tinieblas de afuera” y “horno de fuego” y “lloro y crujir de dientes”, Mat. 8:12; 13:42.
18 La única manera de que uno puede estar contento en sus pecados es que no aprecie la severidad del castigo que espera a los que mueran en sus pecados. Si no quiere corregir sus pecados, no responderá al evangelio. 6. La persona tiene que hacer lo que el Señor requiere de ella. – Jesús vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, Heb. 5:8. Pero, Jesus dijo que hay muchos que le dicen, “Señor, Señor” pero no hacen lo que manda (Luc. 6:46). Creen los tales que basta que la persona sea religiosa, miembro de alguna iglesia, buena gente. ¡Qué equivocados están!
19 En lugar de hacer lo que mandó Pedro que se hiciera el día de Pentecostés, arrepentirse y bautizarse (Hech. 2:38), se prefiere hacer, creer o decir lo que la persona piensa que es correcto, o lo que sus padres y los llama-dos pastores le hayan dicho. Jesús dijo que tenemos que creer, arrepentirse y ser bautizados para ser salvos (Jn. 8:24; Luc. 13:3; Mar. 16:16). Esto es lo que los apóstoles enseñaron en seguida de establecida la iglesia: creer, arrepentirse, y bautizarse (Hech. 2:37,38). Los casos de conversión registrados en Hechos lo verifican. Es un libro de ejemplos apostólicos. Es lo que la persona tiene que hacer hoy en día: creer (Hech. 16:30), arrepentirse (Hech. 17:30), y ser bautizado (Hech. 22:16). Estimado amigo, ¿esto lo ha hecho usted?
20 No obstante, si la persona no está dispuesta a hacer lo que el Señor require de ella, entonces no responderá al evangelio. El día de Pentecostés, como 3000 personas oyeron el evangelio predicado, recibieron la palabras, y fueron bautizadas (Hech. 2:41). Ellas mostraron las características necesarias para que la persona se disponga a recibir el mensaje del evange-lio. Si hoy en día la gente ha de ser convertida, ella tiene que mostrar esas mismas características. Ninguna de estas características es opcional. Sin ellas, nunca la persona será convertida para ser salva eternamente en el cielo. El plan de Dios para salvación es un plan de enseñanza. Seguiremos predicando con la esperanza de que la per-sona aprenda y sea salvada.
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