1 TRES PASOS PARA LA SUPERACION PLENA
2 Introducción
3 Para CRECER verdaderamente es imprescindible que te pongas en contacto con ellas. Búscalas en los buenos libros de superación personal, en la Biblia, en conferencias sobre el éxito, en homilías, en tratados de moral, en consejos de amigos, en poesías, en canciones
4 todas formas en las que las "verdades" se nos dan son extraordinariamente variadas, bien que por lo mismo existe el gran peligro de quedar inmune a ellas. Casi cualquier persona ha escuchado muchas a lo largo de su vida y eso les hace suponer que lo saben todo. Por eso es tan difícil aconsejar a un adulto y por eso las personas adultas se superan con tan vergonzosa lentitud (en comparación con la celeridad con la que los jóvenes se superan)
5 Todo lo que digas a la mayoría de los adultos respecto a cómo mejorar, son sentencias que de una u otra forma ya conocen; pero no es suficiente con manejar los conceptos o recitarlos como predicador; hay hombres que atesoran toda la sabiduría del éxito y sin embargo son unos perfectos fracasados. Así pues, es imprescindible leer mucho, documentarse ávidamente y, al hacerlo, seguir cuidadosamente tres pasos para que todas las leyes leídas funcionen:
6 Primer paso Doblega tu orgullo
7 Primer paso: Doblega tu orgullo EL PUENTE DE LA HUMILDAD. Imagina que estás al borde de una montaña, justo en el punto en que si das un paso más caerás al precipicio. Te detienes y miras. Frente a ti, cerca pero inalcanzable, se halla otro monte con verdes prados; puedes verlo perfectamente, pero no puedes cruzar. Necesitas un puente. Exactamente así está la gente que presume de poseer sabiduría, pero que es desdichada. Conoce y es capaz de mencionar los secretos para triunfar, pero no puede vivirlos. Se halla al borde del precipicio y aunque vislumbra la montaña de la superación con toda claridad, ésta forma parte de su entendimiento pero no de su vida. Le falta un puente para poder cruzar hacia ella: EL PUENTE DE LA HUMILDAD.
8 Cuando escuches consejos de amor reconócete imperfecto; por más que te quieras a ti mismo, date cuenta que aún te falta mucho por aprender y que incluso un niño puede enseñarte si eres receptivo. Sensibilízate y deja a un lado el orgullo y la vanidad. No pierdas el tiempo murmurando sobre las apariencias. Evita a toda costa distraerte haciendo críticas insanas con relación al aspecto o voz del orador en una conferencia; no te recrees inútilmente buscando errores al estilo de un escritor; no te burles de las expresiones confusas; no censures los defectos del maestro.
9 Sé humilde y permanece atento para que seas capaz de traspasar la densa niebla de las apariencias y recibas el chispazo de la luz que se te dará. Tu vanagloria puede impedirte entender hasta las verdades más evidentes. No seas como los necios que se creen superiores al que está narrando una historia sólo porque ya la han oído antes y se adelantan ufanos contando el final. Exclúyete y aprende.
10 El que abre su mente es sencillo de corazón y guarda silencio dispuesto a aprender, consigue asimilar lo que el ufano sólo consigue oír. No hay otro primer paso hacia la grandeza: doblega tu orgullo. Al hacerlo comenzarás a cruzar el puente de la humildad y entonces ocurrirá en ti el fenómeno ineludible: te sensibilizarás y conmoverás. Inclusive llorarás. Cuando el orgulloso logra quebrantar su ego, se emociona y con lágrimas en los ojos reconoce: ¡Realmente es grande y poderoso esto que escucho; yo lo sabía pero nunca lo había meditado tan a fondo! Y sólo entonces empieza a crecer.
11 Segundo paso Persevera En Soledad.
12 Segundo paso: Persevera En Soledad. Anhelamos ser mejores, hacemos planes, nos abrasa la llama de la auto motivación y nada más. Casi siempre hasta ahí llegamos para después de unos días regresar por el mismo puente rumbo a la mediocridad de antes, sólo que ahora creyendo tener la experiencia y la sapiencia de palabras hermosas, aunque inútiles.
13 Una vez que aprendas algo y te propongas aplicarlo, hay que dar el segundo paso: Luchar en soledad para interpretar a tu modo los conceptos.
14 La filosofía del éxito es como un perfume que no puede olerse hasta que lo combinas con tu propia esencia. No aceptes sin pensar las cosas que se te digan porque sería igual que si no se te hubieran dicho. Sólo cuando dilucides a tu manera las teorías de otros las convertirás en tu verdad. Al llegar a este punto debes entablar largas pláticas a puerta cerrada contigo mismo; debes orar, meditar, relajarte, hacer que los conceptos penetren en tí, llegando a tus propias conclusiones, poniéndote de acuerdo contigo y nada más que contigo de la manera en que aplicarás en tu vida lo aprendido. Esta práctica en soledad es imprescindible y debe ser constante, debe volverse un hábito.