Un auto concepto saludable comienza con la autoimagen

1 Un auto concepto saludable comienza con la autoimagenLo...
Author: Marta Ayon
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1 Un auto concepto saludable comienza con la autoimagenLos Primeros Siete Años Capítulo 14

2 Autoconcepto y la autoimagenSabemos que un niño sufre de autoconcepto pobre cuando parece triste, cabizbajo, tiene los hombros caídos, arrastra los pies, tiene dificultades para hacerse de amigos, y no trata de hacer nada nuevo. Decimos que sufre de complejo de inferioridad. El niño con un jactancioso complejo de superioridad tampoco tiene un alto grado de valor personal.

3 Autoconcepto y la autoimagenEl principio es este: La superioridad o la inferioridad proviene de la misma raíz – bajo valor personal – y conduce al mismo fin: exceso de preocupación por sí mismo. Tanto el sentimiento de inferioridad como el de superioridad vienen del mismo origen: una autoestima baja.

4 Autoconcepto y la autoimagenEstos complejos conducen a lo mismo, exceso de preocupación por sí mismo. Los niños que no se sienten bien consigo mismos terminan pasando mucho tiempo pensando en sí mismos. Llegan a estar centrados en sí mismos.

5 El modelo “caramelo duro” del autoconceptoEl autoconcepto es algo como un caramelo duro que posee varias capas de caramelo de diferentes colores. EL autoconcepto está compuesto por numerosas capas, y cada una de ellas son importantes en el desarrollo del valor personal.

6 Las cinco capas del autoconceptoAutoimagen – está en el núcleo. Es como pensamos que aparecemos ante los demás. Es la capa sobre la cual tenemos menor control. Pero es muy importante. Autoestima – es la retroalimentación que obtenemos acerca de nosotros mismos por la manera en que otros nos tratan.

7 Las cinco capas del autoconceptoConfianza propia – tiene que ver con cuan competentes nos sentimos. Esta es edificada por nuestras habilidades y capacidades y estas también dan un sentimiento de importancia

8 Las cinco capas del autoconceptoRespeto propio – cuando hacemos lo que sabemos que debemos hacer, podemos respetarnos. El valor que nos asigna Dios – las demás capas pueden fluctuar pero Dios nunca cambia. Esta es la cubierta final para proteger nuestro frágil autoconcepto.

9 La autoimagen: el núcleo del autoconceptoEl mundo trata a las personas en forma diferente por la forma en que se ven, y los padres no son inmunes a ello. Para evitar caer en lo que la cultura dicta, de que lo bello es lo mejor, tenemos que crear un vínculo estrecho con nuestros recién nacidos y aceptar el valor supremo que Dios le da a cada uno de ellos.

10 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaLa manera en que su hijo se sienta respecto a su apariencia afectará su capacidad para relacionarse con otros. Los que se sienten bien con su apariencia les es más fácil olvidarse de sí mismo y concentrarse en otros. Los padres son la clave en esto.

11 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaComo padre, busque características específicas que admira en el niño y señálelas. No debemos descubrir sus fallas y magnificarlas. Es suficientemente difícil la vida fuera del hogar de los menos atractivos para ser recordado constantemente por sus fallas en ella.

12 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaEl principio aquí es: La apariencia de los niños es la forma más temprana en que reciben realimentación acerca de su autoconcepto que edifica o destruye su sentido de valor personal.

13 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaCuando éste núcleo de conceptos propios en nuestros niños está fuerte podemos enseñarles a cómo ayudar a otros a fortalecer su autoconcepto. Enseñarles a: como ayudar a otros a sentirse bien con cómo se ven. Enseñarles a elevar, y no rebajar. Enseñarles a notar los rasgos positivos y a ser generosos con sus cumplidos.

14 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaEl trabajo como padre es asegurarse que su hijo le guste su apariencia. Al crecer ayúdele a seleccionar colores, ropa y peinados que realzarán sus características físicas. Para ellos es más importante como los demás perciben su apariencia que cómo aparecen ante los demás. Ellos luchan por la aceptación de sus pares.

15 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaEn ciertas etapas del desarrollo, usted tendrá que pasar por alto lo que le parece un peinado o un estilo detestables – mientras sea modesto – por que esa apariencia le dará aceptación de los pares. Aun los más pequeños no son inmunes a las presiones sobre la apariencia y las preferencias personales.

16 Cómo ayudar a los niños a aceptar su aparienciaDebemos hacer tanto cuanto sea posible para que nuestros hijos desarrollen una autoimagen saludable, pero cuando no es suficiente , podemos poner otras capas sobre el núcleo de las cuales tienen mayor control como autoestima, confianza propia, respeto propio y el valor de Dios.

17 Belleza interior frente a belleza exteriorProcure impedir que sus hijos lleguen a preocuparse demasiado con lo que vestirán. Debe enseñárseles a vestir con modestia y sencillez, y a apreciar la buena calidad. La ropa debe ser apropiada para su edad.

18 Belleza interior frente a belleza exteriorCuando los niños se visten como mayores, tienden a querer actuar como mayores, hablan como ellos y hay mayor probabilidad que se involucren en actividades donde los niños mayores aprovechan de su inocencia. Recuérdeles cuales son las conversaciones apropiadas, los juegos apropiados y la ropa apropiada.

19 Belleza interior frente a belleza exteriorDebe enfatizar en su familia el principio de que la belleza interior es mucho más importante que la belleza interior. Los niños necesitan saber que los padres piensan que ellos son físicamente atrayentes pero los padres también deben enfatizar que lo realmente importante es que Dios mira el interior.

20 Belleza interior frente a belleza exteriorLo que realmente importa es que usted tenga una personalidad hermosa, que su carácter sea atrayente, y que su actitud brilla como el oro. El equilibrio, el balance es la clave. Usted no puede cambiar la manera que el mundo reacciona antes sus hijos, pero puede asegurarse que sus propios comentarios sean equilibrados.

21 Una palabra sobre la identidad de géneroEl principio en esto es: no hay una relación directa entre los intereses y la conducta del niño y la identidad de género, mientras las personas importantes en la vida del niño lo afirmen como varón, o a la niña como mujer.

22 Una palabra sobre la identidad de géneroSi la apariencia, los intereses y la conducta del varón no se ajustan a lo que los padres típicamente piensan como masculino entonces es probable que el niño se sienta rechazado. Si la apariencia, los intereses y la conducta de la niña no se ajustan a los que los padres consideran típicamente como femenino, es probable que la niña se sienta rechazada.

23 Una palabra sobre la identidad de géneroEstos rechazos crean un vacío de amor en el niño. Las críticas de padre del mismo sexo harán que el niño o niña busque la atención y el afecto de la persona del mismo sexo que él en lugar del padre o la madre , creando una inclinación hacia el homosexualismo.

24 Una palabra sobre la identidad de géneroSi los niños obtienen un sentido de placer físico en un encuentro sexual abusivo de alguien del mismo sexo, esto puede confundirlos acerca de su orientación sexual. No saben que esa reacción sexual sucede en forma automática cuando ocurre una estimulación y no tiene nada que ver con la orientación sexual.

25 Una palabra sobre la identidad de géneroSi un niño es abusado sexualmente por alguien del sexo opuesto, el niño puede desarrollar desconfianza hacia ese sexo, e inclinarse con personas del mismo sexo para tener intimidad. El abuso sexual es a menudo la raíz de la confusión de género.

26 Una palabra sobre la identidad de géneroPara crecer con una identidad de género y una autoimagen saludable, los niños pequeños, especialmente durante los primeros siete años, deben tener la oportunidad de que su necesidad de afecto sea atendida tanto por varones como por mujeres.

27 Una palabra sobre la identidad de géneroPara que un niño crezca con una autoimagen positiva, es preciso que sea plenamente aceptado y amado de acuerdo con su sexo físico (no de acuerdo con la apariencia, intereses o conducta) por una madre y un padre o tutor amoroso y amante.