1 VAGINISMO
2 El vaginismo es un estado de espasmo o constricción involuntaria de la musculatura que rodea la abertura vaginal y el tercio externo de la vagina. Este síndrome psicofisiológico afecta a mujeres de todas las edades, desde los primeros intentos de actividad sexual hasta los años geriátricos, y puede variar considerablemente de gravedad.
3 Anatomía normal de la pelvis de la mujer
4 Vaginismo con constricción involuntaria del tercio externo de la vagina
5 Los casos más dramáticos de vaginismo aparecen a menudo en matrimonios no consumados, al no ser posible la introducción del pene en la vagina debido a espasmo, resistencia y dolor consiguiente;
6 Dra. Luz Sánchez L. Matrimonio no consumado … en el otro extremo del espectro clínico se hallan los casos en que el coito es posible pero doloroso.
7 Aunque la mujer con vaginismo puede mostrarse muy temerosa de la actividad sexual y limitar así su capacidad general de respuesta sexual, es más frecuente que las mujeres con vaginismo presenten pocos problemas de excitación sexual.
8 La lubricación vaginal se presenta normalmente, la actividad sexual no coital resulta agradable y satisfactoria y la capacidad de respuesta orgásmica está a menudo intacta.
9 Las mujeres con vaginismo suelen tener una libido normal y padecen tensiones por su incapacidad para participar placenteramente en el coito.
10 Etiología El vaginismo puede surgir como reflejo natural de protección al dolor originado por cualquier tipo de lesión en los genitales externos o en la abertura vaginal. No se ha determinado el porcentaje de casos de vaginismo que cabe atribuir en principio a problemas orgánicos de este tipo.
11 Una de las dificultades que se presentan es que la repetición de episodios de dolor llega a producir una respuesta condicionada, de tal modo que, incluso si la lesión original se cura espontáneamente o es eliminada por la adecuada terapia médica, puede permanecer el vaginismo.
12 Lo más frecuente, sin embargo, es que no exista ningún proceso orgánico implicado en la aparición del vaginismo. Parece existir una relación más que casual entre la aparición del vaginismo y una historia anterior de exposición a doctrinas religiosas ortodoxas en la infancia y adolescencia de contenido altamente negativo para la actividad sexual.
13 Debe tenerse siempre en cuenta que el desarrollo del vaginismo (o de cualquier otra disfunción sexual) en este ambiente de creencias religiosas tiene un poco que ver con el contenido teológico específico de la religión, pues la principal dificultad parece surgir de las opiniones rígidas, y a menudo punitivas, que consideran la sexualidad sucia, pecaminosa y vergonzosa.
14 Es fácil encontrar esta educación religiosa en mujeres que no llegan a consumar el matrimonio, lo cual indica que tienen dificultades para llevar a cabo la transición psíquica desde la consideración del sexo como algo malo (antes del matrimonio) a la consideración contraria (al casarse).
15 Es interesante señalar que las mujeres educadas en estos ambientes suelen casarse con varones educados de modo similar, y se ha podido observar una gran incidencia de impotencias primarias en las parejas en que la mujer padece vaginismo.
16 El vaginismo puede ser también consecuencia de experiencias sexuales traumáticas distintas de la violación: incesto, abusos sexuales repetidos durante la infancia o episodios sexuales psicológicamente dolorosos a cualquier edad. “En la niñez jugaba a la mamá y al papá, y tenía que dormir con mi amiguito o primito, me sentía rara…, en algún momento fui tocada cerca de mis piernas por un amigo de papá en el carro cuando el venía atrás en el auto también, yo me moría de miedo y nunca dije nada, me causaba un tremendo malestar, pero no pasó nada, pero esta persona no tenía buenas intenciones, igual pasaba cuando iba a casa de un tío, su papá nos hacía cariño y nos tocaba las piernas, yo me ponía muy roja e inmediatamente me escapaba del cariñoso abuelito, pero tenía tanto miedo de hablar, me invadía un terror inmenso” (señora de 40 años…)
17 Entre otros factores que pueden tener importancia en la génesis del vaginismo figuran la orientación homosexual, la experiencia traumática en un examen pélvico anterior, la fobia al embarazo, la fobia a las enfermedades venéreas o la fobia al cáncer.
18 En ocasiones, se ha encontrado también vaginismo en casos que se presentaban ostensiblemente como problemas de libido femenina disminuida. Las historias de las mujeres con vaginismo pueden contener claves para el adecuado diagnóstico. Además de los hechos relativos a posibles etiologías ya mencionadas, debe obtenerse una historia detallada de las penetraciones vaginales realizadas y de las circunstancias de cada una de ellas.
19 Debe obtenerse una meticulosa historia específica de la experiencia previa de la paciente con los exámenes pélvicos que incluya su percepción de los modales del médico. Otros puntos que pueden ser de gran ayuda para la determinación de los diagnósticos correctos son los hechos históricos adicionales relativos a la menstruación, la contracepción, el embarazo, el aborto terapéutico, el trauma pélvico y los hábitos masturbatorios.
20 En caso de que se observe esta defensa muscular voluntaria, debe relajarse a la paciente hablando o utilizando técnicas como los ejercicios respiratorios, pues el vaginismo, que es una respuesta involuntaria, no puede diagnosticarse en presencia de una defensa muscular voluntaria.
21 Tratamiento Se tratan en detalle las áreas específicas de conflicto que el vaginismo pueda haber desencadenado, y se hace hincapié en la naturaleza involuntaria del reflejo que motiva el vaginismo, pues es frecuente que la pareja de la paciente considere que su cónyuge se sirve del vaginismo para evitar deliberadamente la interacción sexual.
22 Se le indica a la mujer que tense los músculos de los muslos con la máxima intensidad que le sea posible, que mantenga esa tensión durante 3 ó 4 segundos, y que luego los relaje.
23 La mujer introduce su dedo en su vagina (Kaplan, H. 1985)
24 El hombre introduce su dedo en la vagina de la pareja (Kaplan, H. 1985)
25 Dilatadores utilizados en el tratamiento del vaginismo Los dilatadores son los números 1, 1½, 2,3,4,y 5
26 Resulta importante mover el dilatador con mucha suavidad y lentitud, en lugar de empujarlo súbitamente al interior de la vagina. Si la paciente experimenta alguna molestia, se le pide que realice una vez más el ejercicio de tensar y relajar los músculos de la zona. Siguiendo esta técnica general, casi siempre resulta posible la inserción del dilatador de menor tamaño (núm. 1) en un tiempo máximo de 2 minutos.
27 La mujer consigue fácilmente la inserción vaginal del dilatador en un 90 % de las ocasiones. A continuación se repite la operación varias veces para ganar confianza y experiencia. Según cuál sea la gravedad del vaginismo, el estado emocional de la mujer y la facilidad con la que ha logrado introducirse el dilatador número 1, puede pedírsele que intente la inserción del dilatador número 1 ½.
28 La terapeuta indica a la mujer que proceda a la inserción del dilatador número 1 cuatro veces al día y que lo deje en posición intravaginal durante 10 a 15 min., antes de extraerlo.
29 La mujer introduce un catéter en su vagina (Kaplan, H. 1985)
30 También se alecciona a la pareja para que comience a practicar ejercicios de sensibilidad táctil como los expuestos anteriormente y se le aconseja sobre cómo potenciar sus facultades de comunicación verbal. La utilización de dilatadores vaginales es únicamente un auxiliar del programa psicoterapéutico a que se somete la pareja.
31 El hombre introduce el catéter en la vagina de su pareja (Kaplan, H. 1985)
32 La atención terapéutica se centra siempre en la relación entre los componentes de la pareja, y debe tenerse cuidado en no hacer que la mujer adopte el papel de paciente y el cónyuge el de asistente terapéutico.
33 Habitualmente, las mujeres con vaginismo son capaces de avanzar progresivamente del dilatador número 1 al número 4 en un período de 5 ó 6 días. Cuando la mujer es ya capaz de introducirse sin problemas el dilatador número 4, y suponiendo que el varón conserve toda su capacidad normal de erección, la pareja ya se encuentra en disposición de comenzar la transición hacia el coito.
34 A este propósito, siempre se sugiere la posición de la mujer sobre el hombre, que permite a aquélla mayor libertad de movimiento y mayor control. Se recuerda a la pareja que los dilatadores son de plástico no flexible; en cambio, el pene tiene mayor grado de flexibilidad, incluso en su estado de mayor rigidez.
35 Se instruye a la mujer en cómo introducir en la vagina el pene del varón con la misma técnica que está utilizando para la inserción de los dilatadores, incluyendo la lubricación artificial, si la cree necesaria
36 Es totalmente necesario, durante el programa de psicoterapia, tratar los temas particulares relativos a la etiología del vaginismo, los desacuerdos conyugales, las actitudes negativas hacia la sexualidad, la no practica de ejercicios diarios en casa, la falta de autoestima o factores similares.
37 Es importante considerar la técnica de tratamiento de la paciente con vaginismo como una combinación de diagnóstico preciso, intervención psicofisiológica y técnicas psicoterapéuticas adecuadas, y no como un mero programa de tratamiento mecánico.
38 Con este tipo de técnica combinada, el vaginismo puede eliminarse en todas las pacientes motivadas, excepto en aquellas que padecen un estado patológico orgánico irreversible subyacente a los problemas manifiestos. En la literatura sexual se reporta éxito total en el tratamiento de casos de vaginismo.