1
2 Ven, Señor, a visitar tu viña Automático
3 Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como a un rebaño;
4 tú que te sientas sobre querubines, resplandece ante Efraín, Benjamín y Manasés; despierta tu poder y ven a salvarnos.
5 Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
6 Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuando estarás airado mientras tu pueblo te suplica?
7 Les diste a comer llanto, a beber lágrimas a tragos;
8 nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos, nuestros enemigos se burlan de nosotros.
9 Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
10 Sacaste una vid de Egipto, expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
11 le preparaste el terreno, y echó raíces hasta llenar el país;
12 Su sombra cubría las montañas, y sus pámpanos, los cedros altísimos;
13 extendió sus sarmientos hasta el mar, y sus brotes hasta el Gran Río.
14 ¿Por qué has derribado su cerca para que la saqueen los viandantes,
15 la pisoteen los jabalíes y se la coman las alimañas?
16 Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,
17 la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa.
18 La han talado y le han prendido fuego; con un bramido hazlos perecer.
19 Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste.
20 No nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre.
21 Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
22 Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo