1 Violencia Conyugal Abuso Sexual e Incesto Concepción y Abordaje Estratégico Ps. César Vásquez Olcese
2 Mitos sobre la violencia familiar
3 Mito N° 1: Los casos de violencia familiar son escasos; no representan un problema tan grave. Realidad: Según Corsi (2001), alrededor del 50% de familias sufre de este problema. Hasta hace algunos años los casos no se sacaban a la luz. Mito N° 2: La violencia familiar es producto de algún tipo de enfermedad mental. Realidad: Los estudios muestran que hay trastornos psicopatológicos claros en menos del 10% de los casos. Más bien, las personas sometidas a violencia sí desarrollan problemas psicológicos. Mito N° 3: La violencia familiar ocurre sólo en las clases más pobres. Realidad: Pobreza e ignorancia son factores de riesgo pero no es patrimonio exclusivo de esa población. La violencia se distribuye en todos los estratos, pero en los superiores hay más recursos para ocultarlos..
4 Mito N° 4: El consumo de alcohol es la causa de las conductas violentas. Realidad: El alcohol puede favorecer la violencia pero no la causa. Muchos alcohólicos no son violentos, y muchos violentos no consumen alcohol. Además, quienes son violentos y consumen alcohol, cuando benen en lugares públicos o reuniones sociales no suelen demostrar violencia. Mito N° 5: Si hay violencia, no puede haber amor en una familia. Realidad: El amor coexite con la violencia, pero es un amor adictivo, dependiente, posesivo, basado en la inseguridad. Su presencia permite que la violencia se de por ciclos y no de forma permanente. El afecto se manifiesta en los periodos no violentos del ciclo, aunque la violencia es una sombra permanente, que puede hacer su aparición en cualquier momento. Mito N° 6: A las mujeres que son maltratadas por sus compañeros les debe de gustar ; de lo contrario no se quedarían. Realidad: La mujer suele sufrir culpa y vergüenza, y eso le impide muchas veces pedir ayuda. No pueden salir de las situaciones de violencia por una serie de razones económicas, emocionales, sociales, etc.
5 Mito N° 7: Las víctimas de maltrato a veces se lo buscan; algo hacen para provocarlo. Realidad: Es posible que su conducta provoque enojo, pero la conducta violenta es absoluta responsabilidad de quien la ejerce. No hay “provocación” que justifique una trompada, un golpe en la cabeza o una patada. Mito N° 8: El abuso sexual y las violaciones ocurren en lugares peligrosos y oscuros, y el atacante es un desconocido. Realidad: En el 85% de los casos, el abuso sexual ocurre en lugares conocidos o en la propia casa, y el abusador es alguien conocido o un miembro de la familia (tanto en el caso del abuso sexual de niños como de mujeres). Mito N° 9: El maltrato emocional no es tan grave como la violencia física. Realidad: El abuso emocional continuado, aun sin violencia física, provoca daños psicológicos muy graves, incluyendo la psicosis. Mito N° 10: La conducta violenta es algo “innato”, que pertenece a la “esencia” del ser humano. Realidad: La violencia es una conducta aprendida a partir de modelos familiares y sociales, que la definen como un recurso válido para resolver conflictos.
6 Formas de Violencia Familiar (Corsi, 2001)
7 Abuso físico Formas activas Abuso emocional Maltrato Abuso sexual Infantil Abandono físico Formas pasivas Abandono emocional Niños testigos de violencia
8 Abuso físico Abuso emocional Maltrato hacia la mujer Abuso sexual Violencia conyugal Otras formas Violencia cruzada Maltrato hacia el hombre
9 Maltrato físico Formas activasAbuso financiero Maltrato emocional Maltrato a ancianos Abandono físico Formas pasivas Abandono emocional
10 Agresividad Impulso básico de toda persona. Sirve para defender el territorio (físi- co y psíquico) de cada uno y hacer valer su “derecho”. No supone la invasión del espacio ajeno, sino la defensa del propio espacio. Dentro de cierto márgenes, es saludable (R. Perrone, 1998). Se regula por rituales entre personas que pertenecen a un mismo grupo, que comparten códigos y niveles de apego.
11 Violencia Todo atentado a la integridad física y psíquica del individuo, acompañado por un sentimiento de coerción y de peligro. La violencia va más allá de los límites del individuo que se defiende, invade los del otro, y torna confusa la relación con él. Es una fuerza destructora de sí mismo y del otro. Se da cuando se presenta un desorden “ecológico relacional”.
12 Marco Conceptual Sistémico La conducta se rige bajo un paradigma circular. Toda conducta es en realidad interacción. La conducta humana, de cualquier tipo o naturaleza, es relacio- nal. El individuo no se explica a sí mismo. La mente no se explica a sí misma. La mente es “extracerebral”. Solo el contexto permite entender lo “mental”. (G. Bateson). Las conductas específicamente humanas no pueden ser expli- cadas por estímulos o “causas” sino por influencias; entrada y salida de información. La conducta humana es homeostática. Busca el equilibrio, aún por medios extraños o “patológicos”. Hay que evitar las explicaciones “soporíferas” (Michael White).
13 PREMISAS DEL ENFOQUE SISTEMICO SOBRE LA VIOLENCIA FAMILIAR (Perrone y Nannini, 1998)
14 Primera Premisa La violencia no es un fenómeno individual sino la manifestación de un fenómeno inter- accional. No puede explicarse en la esfera de lo intrapsíquico sino en un contexto relacional, puesto que es el resultado de un proceso de comunicación entre dos o más personas.
15 Segunda Premisa Todos cuantos participan en una interacción se hallan implicados y son, por lo tanto, responsables (en un sentido interaccional y no legal). De hecho, quien provoca asume la misma responsabilidad que quien responde a la provocación, aun cuando la ley no castigue sino a quien pasa al acto.
16 Tercera Premisa En principio, debe darse por sentado que todo indi- viduo adulto, con capacidad suficiente para vivir de modo autónomo, es el garante de su propia seguri- dad. Si no asume esta responsabilidad estimula los aspectos incontrolados y violentos de la otra perso- na, con lo que organiza y alimenta una interacción de carácter violento. Cada individuo debe realizar las operaciones tendientes a garantizar su propia seguridad.
17 Cuarta Premisa Cualquier individuo puede llegar a ser violento, con deferentes modalidades y manifestaciones. La violencia y la no violencia, más que estados opuestos y excluyentes, corresponden a una situación de equilibrio inestable en el mismo individuo. Este no es de por sí violento, pero en determinado contexto o determinada interacción puede manifestar violencia.
18 Violencia Conyugal
19 Predictores de Violencia Conyugal 1. Observación de agresiones parentales o ser objeto de la gresión parental. 2. Personalidad agresiva. 3. Altos niveles de estrés cotidiano. 4. Abuso de alcohol. 5. Estilo de interacción negativa con la patreja. Críticas, sobreimplicación, comentarios negativos, dudas sobre las capacidades, etc. 6. Problemas maritales. 7. Actitud positiva hacia el maltrato. 8. Significado (cultural y social) de la agresión física. La cultura del agresor o su subgrupo social apoyan la violencia física como método aceptado de relación. 9. Consecuencias percibidas de la agresión. 10.Percepción de los acontecimientos cotidianos como siendo estresantes. 11.Pertenencia a una clase social baja. 12. Aislamiento social significativo. Raramente se está más de 2 años en un mismo lugar. 13.Perpetúan la violencia la tensión reiterada y la falta de ambiente cálido.
20 Tipos de Violencia Conyugal
21 Violencia Agresión Se produce entre personas vincu- ladas por una relación igualita- ria, es decir, de tipo simétrico. Presenta pausa complementaria. Existe sentimiento de trasgresión entre los actores de la violencia. En mayor o menor medida son con- cientes de las normas y la ley. Tienen mejor pronóstico.
22 Violencia Castigo Tiene lugar entre personas implicadas en una relación no igualitaria, con distinto grado de poder y jerarquía:una relación complementaria. No existe pausa complementaria. No hay noción de trasgresión. La ley social es sustituida por una ley personal. Su pronóstico es menos favorable.
23 CONCENSO IMPLÍCITO RIGIDO Es el conjunto de elementos del contexto, disparadores, actitudes, creencias, reglas y posiciones de las personas implicadas que mantienen y perpetúan una situación de violencia familiar. Por ensayo y error los miembros de la familia pugnan y se van acomodando hasta formar y perpetuar un mecanismo generador de violencia.
24 Consenso Implícito Rígido Aspecto espacial: es el territorio donde se admite la violencia, el lugar donde se desarrolla la interacción violenta. Fuera de ella la violencia no se presenta. Aspecto temporal: son momentos ritualizados donde es muy probable que irrumpa la violencia (al realizar los deberes escolares, en las comidas, en el cuarto, de paseo, etc.) Aspecto temático: temas o situaciones que desencadenan la violencia, como por ejemplo, la economía, las infidelidades, los hijos, el pasado, etc. Actores: personas frente a las cuales la violencia se activa, no se presenta o se detiene.
25 DISPARADORES DE LA VIOLENCIA Activación puntual simétrica: en la relación complementaria se introduce una secuencia de simetría, fugaz, pero determinante en el proceso ya que infaliblemente activa la violencia (una mirada crítica, un gesto displicente, elevar el tono de voz en alguien de quien se espera sumisión). Activación puntual complementaria: en una relación simétrica uno de los miembros amenaza con romper el equilibrio precario y el otro usa la violencia como restaurador de la homeostasis.
26 CICLO DE LA VIOLENCIA Acumulación de tensión: No saben discutir, no resuelven los conflictos o los evaden. Desencadenamiento de la violencia: Niega, minimiza o justifica la violencia. Reparación o “luna de miel”: Arrepentimiento, víctima lo disculpa, cree que no podrá cambiar nada.
27 0. Contrato 1. Negociación 2. Gritos 3. Insultos 4. Coacciones irrealizable de diferencias CIRCUITO DE INTENSIFICACION 5. Amenazas ACTIVACION 6. Activador puntual 7. Agresión 10. Perdón de 9. Arrepentimiento 8. Cese de motivo la víctima del agresor de la disputa COMPLEMENTARIEDAD
28 Disparadores de la violencia
29 Activación puntual simétrica En la relación complementaria se introduce una secuencia de simetría, fugaz, pero deter- minante en el proceso ya que infaliblemente activa la violencia (una mirada crítica, un gesto displicente, elevar el tono de voz en alguien de quien se espera sumisión).
30 Activación puntual complementaria En una relación simétrica uno de los miembros amenaza con romper el equilibrio precario y el otro usa la violencia como restaurador de la homeostasis.
31 Teoría del Relais
32 Protocolo de Tratamiento de la Violencia Conyugal
33 Violencia Agresión 1.Diagnóstico del tipo de violencia. 2.Significar la ley social en sustitución de la ley privada de la familia: introducirla, explicarla, hacerla admitir. 3.Introducción del relais: asistente social o terapeuta con miras a iniciar el tratamiento. 4.Análisis del sistema de creencias. 5.Alianza apuntando al cambio, con la totalidad del sistema (padres, hijos, cónyuges). 6.Introducción de un tercero o un ritual posviolencia (reforzar la toma de conciencia). 7.a) Reencuadramiento de las activaciones puntuales. b) cambio en el concenso implícito rígido. 8.Bloqueo de la pausa complementaria. 9.Integración de reguladores. 10.Otras acciones terapéuticas cuando se ha suspendido la violencia.
34 Violencia castigo 1. Diagnóstico del tipo de violencia. 2. Significar la ley social en sustitución de la ley privada de la familia 3. Introducción del relais. 4. Análisis del sistema de creencias. 5. Alianza con el actor emisor en posición alta y trabajo con el subsistema: Si es posible crear la alianza, trabajo con la persona en posición alta y otros subsistemas: 6. Cambio de representación. 7. Reencuadramiento de las activacio- nes puntuales. 8. Cambio del sistema de creencias. 9. Integración de los reguladores. 10. Otras acciones terapéuticas. Si la alianza resulta imposible, interna- ción, separación, trabajo con la persona en posición baja y otros subsistemas: 6. Cambio de representación. 7. Introducir simetría en la relación. 8. Usar el concepto de igualdad. 9. Cambio del sistema de creencias. 10. Otras terapias.
35 Abuso Sexual Intrafamiliar
36 Hipótesis Básica Los abusos sexuales corresponden a un cierto tipo de relación. Esta relación es lo que llamamos “hechizo”.
37 Hechizo En los casos extremos de violencia se observa una relación de dominación en la que el espíritu de uno es “captado” por el otro. La víctima presenta: Una modificación de su estado de conciencia. Pérdida de la capacidad crítica. Focalización restrictiva de la atención. Está bajo la influencia total del que domina.
38 Perfil de la familia y de la pareja
39 En la familias multiparentales, la separación de los cónyuges, el divorcio y el nuevo matri- monio se realizan a costa de un relajamiento de los lazos familiares. El sentimiento de responsabilidad del adulto se vuelve difuso. Los abusos sexuales cometidos por el pa- drastro son dos veces más frecuentes. Alta incidencia de abuso en las familias mono-parentales, especialmente durante las visitas de fin de semana.
40 En la familias “normales” El abuso revela una disfunción pre-existente que se oculta bajo la “ley del silencio”. La interdicción del incesto se desplaza a la pala- bra: está prohibido hablar. Se esfuerzan mucho en aparentar una imagen de bienestar hacia el exterior. Los niños son obligados a prestarse a este juego. Reina una verdadera tiranía, y cualquier reve- lación es vista como peligrosa para la familia y algún miembro.
41 Los padres El padre domina y aplica su propia ley en “su territorio”. Se sustraen a las leyes sociales. Es una traición que los hijos se vinculen con chicos de su edad fuera de casa. A esto acompaña el “borramiento” de la madre, quien no puede brindarle ningún tipo de socorro a la hija. Después de enterarse del abuso muchas madres siguen fieles a sus maridos.
42 La madres a parecen como extenuadas, agotadas y muy ocupadas por un trabajo exterior. Están replegadas y distantes: no ven, no oyen, niegan lo evidente.Como si vivieran en otro mundo. Esto posibilita que la hija ocupe el lugar de pare- ja del padre y cumpla funciones de esposa, hija y amante. Muy preocupadas de su mundo “interior”, depri- midas o frágiles.
43 Cuando se enteran son ambivalentes, como si saberlo no cambiara gran cosa la situación. Historia personal caótica, por eso defienden a cualquier precio a su familia “normal” y “unida”. Tienen una percepción familiar selectiva y reduccionista: no ven, niegan. Su discurso es autojustificación, de defensa y supervivencia: “estaba muy ocupada...mi hija no me decía nada...”
44 La pareja conyugal La unión conyugal sólida es un obstáculo natu- ral contra el incesto. La problemática incestuosa es correlativa a una problemática de pareja. Puede haber una pobre actividad sexual. O una actividad extraconyugal explícita. Habiéndose perdido los límites, el incesto se incribe como continuidad de esta conducta conquistadora sin objeto diferenciado.
45 Muchas veces la esposa protege al cónyuge de su “incontinencia sexual” como si se tratara de un adolescente. Define sus trasgresiones como desviaciones “perdonables” o comprensibles.
46 Perfil del padre/padrastro o tercero abusador Ha completado el desarrollo sexual. Tiene plena capacidad de discernimiento, de alerta, de discriminación con respecto a la ley, la sociedad y la responsabilidad. Están integrados en una unidad estable y sus aco- sos forman parte de una construcción voluntaria y conciente.
47 1º Tipo Reservado, inocuo, suave, poco viril, ni expansivo ni intrusivo, y fuera de la familia muestra una actitud de repliegue social. Aparentemente púdico y moralista, hasta religioso, envía un mensaje de fragilidad sexual. Sumiso, acepta el dominio de la mujer, inspira ter- nura y deseos de protección. Venera al niño como un objeto puro e ideal. La relación con la víctima es pseudoigualitaria. Son solitarios, con fobia y aversión a la sexualidad adulta.
48 Cuando les corresponde una patología esta suele ser la de la “paidofilia”. Dificilmente se integran a una familia pero si lo hacen los niños están destinados a servirles de objeto de placer. Pueden ser tíos, primos, abuelos, o gente amiga de la familia. Cuidan al niño y lo protegen, pero sexualizan el vínculo. Sexualidad reprimida pero selectiva.
49 Se une fuertemente a su víctima, sin frecuentar a otras persona. Relaciones sexuales, conyugales o extracon- yugales, son escasas. El objeto de deseo es el niño, separado de su red de relaciones e inmovilizado.
50 2º Tipo Agresivos y violentos. Con perfil psicopático, egocéntricos, incapaces de establecer un intercambio equitativo. Buscan su placer sin ninguna preocupación por el bienestar o la experiencia del niño. Sexualidad normal o intensa, pero indiscrimi- nada. Busca ampliar su coto de caza sexual. Lo sexual se expone sin pudor y públicamente. Es temerario y sin escrúpulos.
51 Perfil del niño víctima La edad es variable, pero en promedio se dan entre los 12 y 13 años de edad. Los tocamientos suelen ser antes (7 u 8 años) pero el acto sexual casi siempre es en la pubertad. La víctima tiene una posición doble dentro de la familia: sacrificada y privilegiada. Se le atribuye el papel de salvadora de la familia gracias a su silencio y aceptación. Se le otorga cierto estatus especial de igualdad por ser la compañera sexual del padre.
52 Por lo general la hija mayor es la primera que sufre el incesto y su temor que eso le ocurra a las demás la induce a hablar o aceptar su rol para proteger a los menores. Se pueden observar los siguientes síntomas: miedo al fracaso, claustrofobia, terrores noctur- nos,enuresis, amenorrea, intentos de suicidio y anorexia. Fatiga, falta de concentración, com- portamientos no convencionales (fugas, crisis de cólera, insolencia, desenvoltura), repliegue, blo- queo, desinterés, pérdida de curiosidad, trastor- nos mnésicos.
53 Características de la relación incestuosa Relación complementaria: Desigualdad y se mantienen las diferencias. Toda la energía se usa para no cambiar el estatus. Relación desigual: El adulto utiliza su poder, no para proteger al niño, sino para dominarlo y controlarlo. Es una relación de abuso de poder
54 Relación abusiva: El niño está “programado” en beneficio sexual del adulto. Este considera que puede utilizar el cuerpo del niño a su antojo. En el encuentro sexual el niño es despojado del beneficio de la experiencia.
55 Relación de impostura: El adulto miente para persuadir al niño. Le hace creer que el abuso es algo normal. El abusador se apropia y abusa del descubri- miento que el niño hace de su sexualidad. El abuso es equivalente a la estafa; la violación al robo.
56 Perversión del orden autoridad/responsabilidad: El abusador carga de poder ilusorio al niño. Depende del niño, de su silencio, que la familia subsista, que no le pase nada al resto de inte gran- tes. El protege a quienes deberían protegerlo. Haley: no se puede tener responsabilidad sin poder. Esto aliena. El niño carga la responsabilidad pero no tiene poder; el adulto si lo tiene pero no asume la responsabilidad.
57 Relación al margen de la ley: El abusador no interioriza las prohibiciones. No hay sentimiento de culpa ni de transgresión. La ley es una especie de moral extraña. Queda a salvo de la culpa y la angustia ocasio- nada por sus actos. En la intimidad su ley privada se opone a la ley general y deja al niño sin puntos de referencia ni protección. Perplejidad cuando los descubren; se sienten víctimas.
58 Relación fuera de contexto: La familia no es un grupo de protección sino un grupo cerrado que se mantiene gracias al secreto. El niño, por su posición, se mantiene alejado de sus iguales. No es adulto, ya no es niño. Pierde toda referencia para interpretar y entender su situación.
59 Relación fuera de control: El secreto vuelve opaca a la familia para un observador externo. Esto produce la sensación de que no se puede controlar a la familia. Este descontrol familiar correlaciona con el descontrol de sus miembros: el abusador no resiste sus impulsos y la hija no puede oponerse. La familia se cierra y esto aumenta el riesgo de no asimilar las normas morales.
60 Relación de hechizo: El padre no seduce a la hija, sino la confunde. La niña pierde el sentido crítico, de modo que es imposible cualquier rebelión. En la hija hay a la vez un no-consentimiento y aceptación. El abusador percibe que provoca estupor y confusión. Puede llevar cada vez más lejos su práctica. La experiencia es semejante a un embruja- miento cotidiano.
61 Características de la comunicación incestuosa
62 Ruptura de los registros comunicacionales Los mensajes se transmiten en registros contra- dictorios. Esto genera sorpresa y perplejidad. El cambio de tono y calidad emocional impide anticiparse a los mensajes y decodificarlos. Brutalidad y suavidad, orden y súplica, genero- sidad y privación se mezclan. El padre nunca es el mismo, no tiene continui- dad, es imprevisible. La niña se agota y renuncia a comprender.
63 Lenguaje de conminación: El adulto se comunica pero no escucha al niño, salvo cuando éste dice lo que él quiere. La comunicación es de adulto a niño. Conminación de conformidad: “esto es normal”, “todas las familias lo hacen”, etc. Conminación de culpabilidad: “la familia se va a desintegrar por tu culpa”, “me van a meter preso”, “a tu mamá le va a dar un ataque”, etc.
64 Características del hechizo
65 Rituales Son conductas estructuradas, repetitivas, de alto valor simbólico, que organizan y mediatizan las relaciones interpersonales y generan estados psicológicos como el trance y el hechizo. El incesto se logra a través de rituales cotidianos bien organizados. No tiene nada de caótico.
66 Abordaje terapéutico
67 Hechizo Es resultado de un ritual bipersonal y no consen- sual. Es una forma extrema de relación no igualitaria y se caracteriza por la influencia que una persona ejerce sobre la otra sin que ésta lo sepa. Se observa una colonización del espíritu de uno por el otro. El abusador no considera en abdsoluto a la vícti- ma. Esta es lo que él quiere que sea, solo que cree hacerlo por su propia voluntad.
68 Dinámica del Hechizo
69 Efracción Captación Programación
70 Efracción Es la primera maniobra del abusador. Significa penetrar en una propiedad privada por medio de la fuerza, transgredir los límites del territorio y abrir una brecha difícil de cerrar en la individualidad e identidad. Prepara la posesión, es su etapa previa. Primero: penetrar en el espacio personal de la niña (su habitación, sus cosas, su cama). Segundo: penetrar su cuerpo (caricias, desflora- ción, coito).
71 Captación Apunta a apropiarse del otro, captar su confianza, atraerlo, retener su atención y privarlo de su libertad. Los medios que utiliza son: La mirada: Es difícil de interpretar; siempre que- dan dudas acerca de lo que significa. La mirada cargada de deseo del padre genera confusión, te- mor y suspende el juicio crítico del niño. El mensaje de la mirada es indecible e inevitable. Confunden las fronteras entre la ternura, el amor, el deseo sexual y el crimen.
72 El tacto: La forma de tocar del abusador en la captación es un punto intermedio entre el gesto de cariño y confianza y el acto brutal. Sus formas no permiten identificarlo con claridad. Los “roces casuales” de pronto se vuelven indecibles. Los gestos afectuosos o educativos (bañarlo, ponerlo sobre las rodillas) se van cubriendo de una connotación sexual que traspasa los límtes permitidos sin que el niño se dé cuenta.
73 Hay doble vínculo: Se toca con intensidad sensorial desconcertante pero se trivializa (“jugar”, “dormir juntos”, “abrazarse”, “dar un baño”, “revisar el cuerpo”, etc.). El niño no sabe a cuál de los dos mensajes atender, por cuál guiarse, y tarde o temprano deja de tratar de interpretar, se vuelve acrítico. Además, la excitación a la que se ve sometido le genera culpa y desconcierto.
74 La palabra: Cuando el cuerpo del niño es sometido a estimulaciones sensoriales abusivas, la palabra que acompaña los gestos desvía la atención y crea confusión a fin de anular el sentido crítico, y ame- naza o persuade para desarmar toda resistencia. Las palabras del padre no son decodificadas con claridad. No se sabe si habla el padre, el amante, el marido de la madre, el confidente, etc. “Querer” puede significar muchas cosas.
75 Programación Tres tipos de aprendizaje: El aprendizaje (a secas). El aprendizaje ligado al estado. La programación
76 ¿Qué es la programación? Es valerse de una relación vital y de supervivencia para introducir instrucciones en el cerebro del otro a fin de inducir a comportamientos predefinidos, buscando activar posteriormente conductas desea- das. Los mensajes se caracterizan porque no se presta atención a quien los emite. La instrucción se halla a la luz mientras que la relación está en la sombra. La programación es la etapa final del hechizo.
77 ¿Qué medios utiliza la programación?
78 Despertar sensorial: sensualidad y erotización en el niño son despertados de manera brutal, cuando debería hacerse progresivamente y en intimidad. Esto está asociado a angustia, malestar, violencia y miedo, que tornan al niño vulnerable a la in- fluencia. Erotización: no puede evitar sentir lo que siente y no puede hacer catarsis con nadie, salvo con el abusador que sí tolera estas formas de comunica- ción. El niño queda a su merced en un contexto de “intimidad”.
79 Repetición: aunque resulte difícil de aceptar, se produce un acostumbramiento y una dependencia de la víctima a la excitación. Esto la lleva a repe- tir las situaciones. Pero ello no supone responsabilizarla de algo que no inició y no puede controlar. La responsabilidad es exclusivamente del abusador y la familia. Anclaje: es la unión entre el estado emocional y la memoria. Gracias a ello el abusador no debe repe- tir todo el ritual, basta con pequeñas señales como miradas, gestos o palabras. El niño evoca de in- mediato el malestar y queda situado en su papel.
80 Secreto: la regla impuesta de silencio, más la ne- gación de la familia hace que la transacción in- cestuosa quede encapsulada entre padre e hija, generando intimidad. Pacto: el abusador propone un acuerdo de pseudo- solidaridad, que se mantiene con amenazas y alu- siones a desastres familiares. Responsabilidad: Todo se presenta a los ojos del niño de modo que cree ser el único responsable de lo que ocurra. Cuanto más “correcta” es la imagen exterior de la familia, más obligado el niño a preservarla.
81 Fatalidad: la víctima vive con la convicción de que haga lo que haga, siempre estará en la cate- goría de personas despreciables, marginadas por lo singular de su experiencia. Vergüenza: el abusador no siente ninguna culpa, y todo el sentimiento lo deriva hacia la víctima. Esta es la única culpable, puesto que el abusador no duda de su conducta
82 Condiciones para la Terapia
83 La terapia no puede darse en un contexto al margen de la ley. La denuncia judicial es un requisito preliminar ineludible. Es preciso constatar que la víctima se halla protegida. Que los abusos sexuales han cesado y que no hay presiones de la familia. Procurar que la familia no confunda al terapeuta con la instancia judicial.
84 Terapia del hechizo Las intervenciones terapéuticas deben organizarse en las tres áreas: Efracción, Captación, Programación.
85 Trabajo sobre la efracción Apunta a restaurar el territorio, la envoltura y el espacio personales. A sacar a la víctima de su confusión y reintegrarla al grupo de pares. A protegerla del abusador...y a veces de la familia que la presiona, protege al incestuoso y la obliga a desdecirse. La protección debe ser mayor cuando hay juicio de por medio, por las presiones y el miedo. La cerrazón de la víctima puede ser un intento desesperado de recuperar su individualidad.
86 Trabajo sobre la captación Busca que la víctima pueda sustraerse al hechizo. Consiste en revelar las técnicas utilizadas por el abusador. Poner de manifiesto las artimañas de que éste se valía.
87 Trabajo sobre la programación Tiende a desactivar los aprendizajes relacionados con el hechizo y a abrir acceso a niveles de meta- comunicación y meta-aprendizaje. Se examinan detalladamente todas las instruccio- nes que condicionaron y condicionan el compor- tamiento de la víctima. Se centra en analizar su razonamiento y borrar la culpa, la vergüenza y la fatalidad.
88 La clave consiste en lograr que la víctima reco- nozca la naturaleza “extraña” de ciertas viven- cias que tenía por naturales. Se trabaja con el tercero ausente: se definen sus comportamientos como intencionales y se lo responsabiliza de sus acciones.
89 Etapas del tratamiento Los equipos que intervienen deben estar capaci- tados para explicar, convencer, tranquilizar y actuar de modo pedagógico. Adoptar una posición directiva, metódica y cons- tructiva. Adaptar el trabajo a la realidad de la víctima, a su disponibilidad, a su madurez, a su necesidad de hablar, y a su capacidad para “digerir” la expe- riencia.
90 Protocolo de tratamiento según Perrone y Naninni
91 Revelación del hechizo a la víctima Apunta a revelar la existencia del hechizo como modalidad relacional. Crear un estado emocional de receptividad refor- zada por el respeto hacia la víctima. Nombrar el hechizo y explicarlo. Revelar que era imposible decir “no” a causa de la situación y su complejidad. Explicar el objetivo de las entrevistas (destinadas a comprender) y sus diferencias con la entrevista judicial (destinada a saber la “verdad”).
92 Evocación de la “puesta bajo Hechizo” Puede resumirse en la pregunta ¿cómo ocurrió? Es necesario entrar en la reconstrucción de los hechos: lugares, circunstancias, actores, partici- pantes, espectadores, etc. Reconstruir el decorado de la tragedia. Evocar el momento en que el niño tuvo que inte- grar en su imagen de padre la imagen del abusa- dor. Relato de la efracción: intrusiones sutiles o vio- lentas en su espacio personal.
93 Vínculo entre el comportamiento actual y el hechizo Durante la terapia tienden a surgir las programa- ciones del hechizo, como dudas, retractaciones, culpa y lealtad al abusador. Hay resistencia a hablar, evocar y usar su capaci- dad crítica. El terapeuta debe mostrar la relación entre los problemas actuales de la víctima, el estilo de sus relaciones con sus interlocutores y lo que aprendió en el hechizo.
94 Descripción detallada del abusador Se busca que la víctima pase de objeto a sujeto; que pueda convertirse en observador del abusador. Que se distancie de él y tome la iniciativa. Cada uno debe hacerse cargo de lo suyo y la culpa corresponde al abusador. Cuando éste reasume su imagen humana ante la víctima deja de hechizar. Hacer preguntas que redefinan al abusador: ¿cómo era? ¿de qué hablaba? ¿cómo actuaba? ¿sus defectos y sus cualidades?
95 Descripción de las técnicas del abusador y de los rituales familiares Se amplia el campo perceptual de la vícti- ma. Del abusador se pasa a su “técnica” como objeto de análisis. Se centran en la “captación”, el método del abusador, el canal más utilizado en su aproximación (mirar, hablar, tocar). Identificar los mo- mentos de vulnerabilidad dela víctima y lo que hacía el abusador.
96 Intensidad sensorial de la relación Llegado a este punto ya se pueden tocar temas más confusos e inconfesables, así como mane- jar la ambigüedad de sentimientos que van de la erotización a la vergüenza, del placer a la humi- llación.
97 Salida del hechizo La víctima ya ha recuperado su capacidad crítica y ha salido del trance. Ahora se trata de lograr una recuperación de la familia y de su capacidad de protección. Esto puede incluir al abusador si ha sido capaz de pasar de la negación a la aceptación del hecho y ha pagado sus culpas judicialmente. La única vía de reparación real del agresor pasa por su pedido e imploración de perdón a la vícti- ma. Y ésta debe sentirse en el derecho de recla- mar una reparación.
98 El agresor debe reconocer sus faltas, pedir perdón y comprometerse públicamente a nunca más co- meter otro acto de esa naturaleza. Se le solicita que pida perdón a la víctima sin que ésta se sienta obligada a otorgárselo. Lo mismo deben hacer los miembros de la fami- lia que estaban más o menos al tanto o que debieron prevenir los hechos. Si la familia o el abusador no pueden o no quie- ren participar se pueden usar rituales terapéu- ticos.
99 Protocolo de Tratamiento según Cloé Madanes
100 Los 16 pasos para reparar una ofensa sexual 1.Reunir a la familia y pedirles a los padres que explique qué sucedió con lujo de detalles. 2.El terapeuta pregunta a cada miembro de la familia en qué se com- portó mal el agresor empezando por éste mismo. Que den razones de ello. 3.El terapeuta coincide con ellos pero da una razón más: estuvo mal porque causó dolor espiritual en la víctima. 4.Explicar que un ataque sexual también provoca dolor espiritual. 5.A veces, espontáneamente, alguien dice que otro miembro de la familia también sufrió abuso sexual. El terapeuta muestra compren- sión. 6.Se dice que el ataque causó dolor espiritual no sólo a la víctima sino a toda la familia. 7.Se pide al agresor que se arrodille ante la víctima y exprese pesar y arrepentimiento. Debe humillarse delante de la familia.
101 8.Se pide a los otros familiares frente a la víctima y expresen su arrepentimiento por no haberla protegido. Este se da al final de la primera o segunda sesión. 9.Discutir con los padres cuales serían las consecuencias si algo semejante volviera a ocurrir. Establecer la consecuencia más dura. 10.Se ve a la víctima a solas y se le estimula a hablar sobre el abuso, a expresar sus sentimientos, sus miedos y su dolor. Se hace ver que lo sucedido es sólo un acontecimiento pequeño de la vida, lamentable pero que será olvidado. Se la orienta hacia las cosas hermosas de su vida. 11.Se empieza a buscar un protector fuerte y de respeto`para la víctima. Por ahora no pensar en la madre. 12.La reparación. Se pide a los padres que piensen en lo que podría hacer el agresor como acto reparatorio. Debe implicar un sacrificio prolongado y beneficioso para la víctima.
102 13.Se consideran actividades para el agresor a fin de orientarlo hacia una vida normal: escuela, deportes, las relaciones con amigos y lo que es sexualmente normal. 14.Restauración del amor. Se debe restaurar el amor de la madre hacia el agresor o hacia la víctima, según sea la persona hacia la que arremete ésta. Recordar cuando era bebé y cómo ella lo protegía y lo ayudaba a desarrollarse, subrayar las semejanzas entre madre e hijo, etc. 15.Restaurar las posición del agresor en la familia como protector de los hermanos más jóvenes (no como el principal protector), aconsejar a los menores en base a sus experiencias y errores. 16.El terapeuta ayuda al agresor a perdonarse a sí mismo. Estrategia de las buenas acciones: cuando se obsesiones con lo hecho pensar en buenas acciones que puede realizar.
103 Recomendaciones adicionales Dado el peligro del incesto no dar por terminadas las sesiones muy pronto. Establecer sesiones de seguimiento cada 4 ó 6 semanas. Sacar a relucir todos los secretos a fin de evitar la restauración de viejas alianzas. Descartar la idea de provocación de la víctima hacia el agresor, así esta se haya excitado. Ni siquiera considerar este punto. El terapeuta debe comprender que en la mente del agresor lo ocurrido fue un idilio, algo romántico. Si es necesario repetir lo del arrodillarse cuantas veces se crea conveniente, hasta estar seguros del arrepentimiento.
104 Muchas gracias por atención