Yo quisiera saber, Señor, si al caer la tarde estaré contigo. Te lo digo porque un día Felipe y Andrés te preguntaron: “¿Dónde vives, Señor?”.

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Author: Lalo Fernando
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3 Yo quisiera saber, Señor, si al caer la tarde estaré contigo. Te lo digo porque un día Felipe y Andrés te preguntaron: “¿Dónde vives, Señor?”.

4 Y con sencillez de amigo dijiste: “Seguidme y ved”. Y contigo “aquella tarde” para siempre se quedaron.

5 No buscaban tu casa, -difícil saber si tu casa, era casa, o simplemente una covacha..., que “las zorras tienen cuevas pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”-. A ti te buscaban, Señor.

6 Te encontraron. Y aquella tarde..., para siempre contigo se quedaron. Tú eras la Casa, no iban solos y enseguida te encontraron.

7 Pan de trigo merendaron y un vaso de vino, en amistad de amigos eucarísticamente compartieron. Y para siempre..., -te das cuenta, Señor-, para siempre...., contigo aquella tarde se quedaron.

8 No iban solos, que eran dos, por consiguiente, mayoría. Que “al caer la tarde”, Señor, no uno, ni dos, sino todos, para siempre, podamos quedarnos contigo a compartir tu Pan y tu Vino.

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